Los adolescentes de hoy en día idolatran a Justin Bieber pero demasiados ignoran quien fue Freddy Mercury, están convencidos que Stephenie Meyer y su “Crepúsculo” son el origen de las novelas de vampiros y se olvidan de Bram Stoker, Anne Rice o del Nosferatu de Friedrich Wilhelm Murnau, solamente conocen el “Total Recall” de Colin Farrell y no saben que Paul Verhoeven y Arnold Schwarzenegger ya habían adaptado la novela de Philip K. Dick con anterioridad, y piensan que “Los juegos del hambre” de Suzanne Collins es única, original y sorprendente,… y no han leído “Battle Royale“. Alguien debería abrir los ojos a estos chicos.

image1En la República del Gran Oriente Asiático está prohibido el rock, esa música decadente. Los  jóvenes crecen en un estado totalitario y controlador que promueve la competitividad. Como medida de control de rebeliones, la administración pone en marcha el Programa: cada año, cincuenta clases de distintos institutos son elegidas para luchar a muerte en la Battle Royale.
Los alumnos elegidos son aislados en una isla. Las normas del juego son estrictas: no pueden escapar, no pueden contactar con el exterior, y solo puede quedar uno. Todo está permitido para sobrevivir. Empieza el juego. Empieza Battle Royale.

Antes del ‘¡Que empiecen los Septuagésimo Cuartos Juegos del Hambre!’ del primer volumen de la trilogía de “Los juegos del hambre” de la escritora norteamericana Suzanne Collins, pero después del ‘¡Sólo puede quedar uno!’ de la película “Los Inmortales” (“Highlander”) de Russell Mulcahy del año 1986 y del ‘Y en medio de ellos, con el cuerpo sucio, el pelo enmarañado y la nariz goteando, lloró por la pérdida de la inocencia, las tinieblas del corazón del hombre y la caída al vacío de aquel verdadero y sabio amigo’ de la novela del año 1956 “El señor de las moscas” (“Lord of the Flies”) de William Golding, las literatura japonesa, esa gran desconocida, nos ofreció un relato tan sórdido y cruel como “Battle Royale” de Koushun Takami. Polémica, controvertida y premiada, ha tardado catorce largos años en llegarnos la primera edición en castellano, de la mano del sello de libros de bolsillo Booket de Planeta DeAgostini.

“Battle Royale” de Koushun Takami (Amagasaki, 1969) ya es un clásico de la literatura contemporánea, una novela de culto de un escritor que debutaba con esta obra y que no ha vuelto a publicar nada desde entonces (a excepción del manga “Battle Royale: Angel’s Border”, un spin-off del libro, escrito por el propio Takami). Con su publicación en Japón, en el año 1999 por la editorial Ohta Publishing, se convirtió inmediatamente en un bestseller (ha vendido más de 30 millones de ejemplares) y en todo un fenómeno: se adaptó al cómic en un manga de quince volúmenes y una secuela titulada “Battle Royale II: Blitz Royale”, se convirtió en película el año 2000 de la mano del mismísimo sensei Takeshi Kitano y dirigida por Kinji Fukasaki, generó una secuela cinematográfica titulada “Battle Royale II: Réquiem” no basada en el libro ni en el manga, un videojuego online titulado “Battle Royale Ultimate” que se distribuyó en japonés, y se ha traducido a más de una decena de idiomas. El último, por fin, el castellano.

“Battle Royale” es un libro enmarcado en el género de la novela distópica, una variación del concepto ‘utopía’ creado por Thomas More en su obra homónima de 1516 para describir sociedades ideales y que muestra, al contrario, sociedades degradadas como consecuencia de la evolución negativa de las tendencias sociales actuales
En concreto Koushun Takami nos presenta una historia ubicada en un estado policial conocido como la Gran República del Asia Oriental, un reflejo oscuro y oprimido de la sociedad japonesa actual, tremendamente competitiva e individualista. En realidad muchos ven en “Battle Royale”, más que la sociedad nipona, la realidad actual de Corea del Norte, un país enzarzado en una guerra abierta desde que invadió Corea del Sur el 25 de junio de 1950 que finalizó en el año 51 con el establecimiento de una zona desmilitarizada alrededor del paralelo 38. Desde entonces la República Popular Democrática de Corea vive encerrada en si misma, como un estado socialista Juche (“los propietarios únicos de la revolución y la construcción posterior son las masas”), dirigida con mano de hierro por el dictador Kim Il Sung desde 1948 hasta su muerte, el 8 de julio de 1994, y por su hijo Kim Jong-il desde entonces. Se ha constatado que en Corea del Norte se vulneran de forma sistemática y habitual los Derechos Humanos, y en la lista de violaciones figuran el empleo de la tortura, la aplicación de la pena de muerte, la detención y el encarcelamiento arbitrarios, las condiciones de reclusión inhumanas y la supresión prácticamente total de las libertades fundamentales, incluidas las de expresión y circulación. Como en la Gran República del Asia Oriental de “Battle Royale”.

Una isla. Cuarenta y dos estudiantes. Sólo uno puede sobrevivir.

Durante una excursión aparentemente idílica en autocar, los cuarenta y dos alumnos de tercer año (noveno grado) del instituto público de Shiroiwa, en la prefectura japonesa de Kagawa, son secuestrados y trasladados hasta la aislada isla de Okishima, donde se les obliga a participar en el Battle Royale, un programa gubernamental que cada año elige un grupo de estudiantes escolares de forma aleatoria por todo el país para participar en un juego mortal, donde solamente uno de los participantes puede salir con vida. 
Para garantizar su participación en la desalmada competición y para asegurarse de que los estudiantes cumplen las reglas los organizadores les colocan un collar explosivo en el cuello, les entregan una mochila con elementos de supervivencia (comida, una linterna, un bolígrafo, un mapa, una brújula,…), una arma aleatoria a cada uno de ellos (una pistola, un cuchillo, una hoz, una ametralladora,…) y los dejan sobre el terreno de juego para luchar a muerte entre ellos hasta que sólo quede uno con vida, que se convertirá en el ganador. El margen para evitar la confrontación con los compañeros y amigos es muy pequeño: los collares explosivos les tienen controlados, ubicados, y graban todas sus conversaciones, unos barcos de guerra patrullan sin cesar el perímetro de la isla para evitar que nadie intente huir, cada veinticuatro horas debe morir alguien y si eso no sucede entonces todos los collares explotarán simultáneamente y no habrá ganador, se obliga a los participantes a moverse continuamente mediante el establecimiento de zonas de peligro elegidas de manera aleatoria, que impiden a los estudiantes entrar o su collar explotará…

Koushun Takami nos cuenta el desarrollo de la Battle Royale de los alumnos del instituto público de Shiroiwa mediante capítulos breves, con un protagonista distinto en cada uno de ellos, que terminan siempre con un recuento de los supervivientes. Pese a que son cuarenta y dos competidores (aunque dos de ellos no llegan ni a salir del aula de la escuela donde el sádico representante gubernamental Kinpatsu Sakamochi describe las reglas del juego a los participantes), el autor concreta su atención en tres personajes protagonistas, el atlético Shuya Nanahara, la delicada Noriko Nakawaga y el enigmático Shogo Kawada. Pese a ello, cuarenta y dos personajes diferentes permite a Takami desarrollar cuarenta y dos respuestas emocionales diferentes ante la situación límite a la que se enfrentan. Algunos optan por el suicidio, otros por el ataque de pánico, unos se prestan gustosamente al juego, otros buscan formas de enfrentarse a los organizadores de la competición, algunos buscan esconderse y esperar que todo sea una pesadilla de la que despertarán, otros buscan a su amor secreto para confesar sus sentimientos antes de morir, unos se esfuerzan en unirse a otros compañeros y amigos fieles confiando en que juntos puedan encontrar una solución al problema en el que se hayan inmersos,… Reacciones variadas, diferentes, con un grado de realismo terrible que permite al lector identificarse con los unos o con los otros.

Desde su primera publicación, “Battle Royale” es una novela de culto, en Japón y otros países del mundo, aunque también ha tenido tiempo para la polémica, pues estuvo prohibida en los EE.UU. durante un tiempo y fue rechazada por la organización del galardón Japan Grand Prix Horror Novel a causa de su controvertido contenido. Es violenta, cierto, sangrienta y cruel, también es cierto, pero es tan entretenida como un episodio de “Humor Amarillo”, de lectura rápida y ágil, y aunque pueda considerarse hasta morboso, tiene un punto de humor negro y de diversión propia de, por ejemplo, el cine de Quentin Tarantino o las novelas de Chuck Palahniuk. De hecho, parecía una novela hecha a medida para que alguien como el irreverente pero talentoso Takeshi Kitano la adaptara a la gran pantalla. Además Takami no ahorra disquisiciones filosóficas sobre los límites entre el bien y el mal y la legitimidad de la desobediencia civil como método de protesta contra los abusos del poder, o análisis políticos sobre los sistemas de gobierno más eficientes, las limitaciones morales de las dictaduras o los políticos que engañan al pueblo… que lamentablemente tenemos tan cerca y tan presentes hoy en día.

Todos los alumnos de los institutos de la República del Gran Oriente Asiático sabían qué era aquello del Programa. Incluso se hablaba de todo aquello en los libros de texto a partir de cuarto. En la Enciclopedia Manual de la República del Gran Oriente Asiático había una entrada detallada en la que se explicaba todo.
Programa. n. m. 1. Un listado con el orden de actividades y otras informaciones relativas […] 4. Un programa de simulación bélica establecido y dirigido por nuestras fuerzas armadas, instituido por razones de seguridad. Oficialmente tiene el nombre de Programa de  experimentación Bélica núm. 68. El primer programa se desarrolló en 1947. Cincuenta clases de tercer año de instituto son seleccionadas anualmente (antes de 1950 se seleccionaba a cuarenta y siete) para desarrollar el Programa con propósitos científicos. Los alumnos de cada promoción están obligados a luchar unos contra otros hasta que solo quede un superviviente. Los resultados de este experimento, incluido el tiempo invertido, se consignan debidamente. Al superviviente final de cada promoción  (el ganador) se le concede una pensión vitalicia y una tarjeta autografiada por el Gran Dictador. Como respuesta a las protestas y algaradas causadas por los extremistas durante el primer año de esta institución, el 317.º Gran Dictador pronunció su famoso «discurso de Abril».

Battle Royale.
Autor: Koushun Takami
Traducción: José C. Vales
Editorial: Booket (www.planetadelibros.com)
Colección: Gran Formato
ISBN: 978-84-08-11311-9
Formato: 13x20cm. Rústica con solapas
Páginas: 688
Precio: 12.95 euros