Este puente pasado tocaba celebrar eso tan poco hispano y castizo que es Halloween, pero que tanto nos gusta. Y en cuanto a cine se trata este año proponemos un título no muy conocido, pero francamente recomendable por el poso que deja y por lo influyente que ha sido en el posterior cine de terror: «Al final de la escalera«.

 

****
Título original: the Changeling

Compañía: Chessman Park Prd. / Tiberius Film Prd.

Guión: William Gray, Russell Ellis Hunter y Diana Maddox

John Russell (George C. Scott),Claire Norman (Trish Van Devere), Senator Joe Carmichael (Melvyn Douglas), Joanna Russell (Jean Marsh),Captain DeWitt (John Colicos)

 

 

Esta es una de esas películas que a pesar de no dar mucho miedo, a pesar de no contar con efectos visuales demasiado destacados y a pesar de no haber tenido una repercusión en taquilla sobresaliente ha quedado en el recuerdo y forma parte de todas las listas sobre lo más interesante del cine de terror.

 

Esencialmente es una película bien desarrollada, con una atmósfera inquietante en todo momento que consigue sobrecogerte cuando lo pretende y que ante todo resulta eficaz. No es , en cambio, puramente de terror (aunque hay unos cuantos buenos sustos), de hecho, a partir de la mitad de metraje conocemos el origen de los sucesos paranormales (que pasan a ser previsibles) y el género pasa a ser más un policiaco fantástico de suspense.


 













 

 

 

 

El argumento se centra en un músico, John Russell (George C. Scott), que debido a un drama personal se encuentra especialmente sensible y se marcha a vivir a un caserón en el que comenzarán a ocurrir extraños sucesos que irá poco a poco investigando (no digo más para no chafar cosas a quienes quieran verla).

 

Como digo no se trata de una película esencialmente de terror, aunque hay momentos para pasar miedo, así como otros para el drama, el policiaco y sobretodo el suspense, que es el ingrediente fundamental de la película. Es lo que hace que te tenga enganchado de principio a fin incluso cuando intuyes qué ocurre y qué puede pasar a continuación. En efecto, puedes llegar a anticipar los derroteros de la historia, pero lo que no sabes es que va a suceder en la toma siguiente, que hay tras las puertas, al final de la escalera o fuera de plano. En este sentido el director hace un gran trabajo jugando con el sonido (como se hace hoy en día en todas las películas de terror), pero también con la puesta en escena, con los movimientos y posiciones de la cámara o con las expresiones de sus actores (eficaz y sobrio, como siempre, George C. Scott).

 

 









 

 

La producción resulta curiosa porque se trata de una película canadiense dirigida por el húngaro Peter Medak, director de una trayectoria no muy destacada cinematográficamente hablando, que ha participado en series de segunda fila en Estados Unidos. El estreno surge en un momento en que triunfan títulos como “El exorcista” (1973) o “La profecía” (1976) y con la temática de las casas encantadas y también con telefilmes pensados para la televisión, lo que quizás hizo que reclutaran a este director para la pequeña pantalla para “Más allá de los límites de la realidad”, “Cuentos de las estrellas” o “Secta de sangre”.

 

En definitiva, una película altamente recomendable para los amantes del género. Es imposible no sentirse sobrecogido con esas subidas por las escaleras, máxime cuando en alguna de ellas vemos al protagonista y no lo que se encuentra frente a él, justo detrás de la cámara, justo a nuestras espaldas y es imposible no recordar esta película si se oyen ruidos en la casa o si ésta tiene pisos superiores o un desván. Muchas películas posteriores han bebido de estas aguas.