Anoche aproveché el estreno de Puñales por la espalda: De entre los muertos para ver qué nos ofrecía Rian Johnson en está última entrega y tengo claro que, aunque me gustan muchísimo las historias whodunit (historias donde el interés radica en descubrir quién lo hizo) no me gusta en aquellas en las que el misterio está tan mal llevado como para que pese más el apartado artístico que la propia historia.
Puñales por la espalda: De entre los muertos
Dirigida por: Rian Johnson
Protagonizada por: Daniel Craig, Josh O’Connor, Glenn Close, Mila Kunis, Josh Brolin, Jeremy Renner, Daryl McCormack, Thomas Haden Church, Quim Gutierrez
El detective Benoit Blanc se une a un joven y honesto sacerdote para investigar un crimen totalmente imposible en la iglesia de un pequeño pueblo con una oscura historia.
Han pasado ya 6 años desde que Rian Johnson nos deslumbrase a todos con la primera entrega de Puñales por la espalda y lo cierto es que disfruté muchísimo de aquella entrega, cada poco tiempo la vuelvo a ver para admirar la interpretación de Ana de Armas, Jamie Lee Curtis, etc. La segunda entrega, El misterio de Glass Onion no me gustó ni la mitad que la primera entrega y más porque no tenía alguien como Ana de Armas con quien el público pudiera conectar y empatizar. Pero la tercera entrega, De entre los muertos, es la que peor me ha parecido de las tres. Lo tenía todo para haber sido magnífica pero Johnson, y el guión, se empeñan en hablarnos de cosas que no tienen tanto interés como el propio protagonista, Josh O’Connor que interpreta al joven cura Jud Duplenticy, se nos presenta como un joven cura ilusionado, de pasado violento y que aún deja salir la rabia de vez en cuando en la actualidad a pesar de su vocación. No es que O’Connor no haga una buena actuación, es que el guión nos lleva por las disquisiciones que sufre el joven sacerdote al afrontar su servicio en la iglesia de Monseñor Jefferson Wicks (Josh Brolin), un DESPRECIABLE y MISERABLE cura que humilla a sus nuevos feligreses para contentar a los 5 que realmente conforman su congregación, más próxima a una secta que a una iglesia católica (no descarto que quien escribiera el guión, el propio Rian Johnson, no tuviese ni idea de la religión católica, como se demuestra por las diatribas que Monseñor dirige a sus súbditos) y es que dudo mucho que se permitiese seguir en su puesto a un miserable como Wicks que predica odio y no las tonterías que la Iglesia Católica nos cuenta repetitivamente en cada misa.
El caso es que Puñales por la espalda: De entre los muertos comienza lentamente, muuuy lentamente, y le cuesta horrores comenzar a ganar algo de interés, sustentando toda la película en la interpretación de Josh O’Connor. Vamos, que los primeros 45 minutos (o más, se hace tan larga que no sé deciros en qué momento comienza a ganar interés), centrados en el cura Jud Duplenticy, son un absoluto coñazo que poco remonta cuando el monseñor es asesinado y aparece Daniel Craig, el detective Benoit Blanc, luciendo pelazo para investigar al día siguiente del asesinato (por cierto que nadie explica cómo o quién le contacta para que aparezca allí, pero es que cuando llega incluso ha hablado ya con la jefa de policía, Mila Kunis) y lo hace de esa manera tan chapucera que nos deja claro que el detective Blanc no exuda carisma precisamente. El caso es que después de otros infumables 100 minutos atropellados acabamos, por fin, sabiendo quién es el auténtico asesino y cómo se realizó el crimen.

Se puede hacer una película sobre asesinatos, sobre una resurrección casi bíblica, girando en torno a lo místico, pero que en pleno siglo XXI tengamos que tragarnos en una película de asesinatos las dudas de fe del protagonista y principal sospechoso, y referencias como las de Damasco hacen de Puñales por la espalda: De entre los muertos un aburrimiento y un coñazo muy bien dirigido pero con un desarrollo de la trama cuestionable (el joven reverendo es el principal sospechoso, hasta él cree ser el asesino, pero en ese pueblo no detienen a nadie… normal, con la mierda de monseñor que tenían…). La sensación que queda tras ver la película es que ahí se han ido dos horas y cuarto de mi vida, tiradas a la basura.
Sinceramente, Netflix se ha cargado una franquicia que iba por muy buen camino con su primera entrega, pero que después se ha encargado de dilapidar sucesivamente su interés aun cuando ha contado, en todas las cintas, con grandísimos actores y actrices que podrían haber aportado muchísimo más. Eso, y el hecho de que Glen Close se come la pantalla cada vez que aparece, hacen de Puñales por la espalda: De entre los muertos una película pobremente escrita y con una dirección de actores pésima, donde no se les saca el partido que debería al elenco y donde ni siquiera el misterio del asesinato requiere ser Einstein para resolverlo, y no por las pistas que nos da el argumento, nooooo, ¡es porque no puede ser de otra manera!
No creo que me moleste en ver una cuarta entrega de Puñales por la espalda… Aunque estoy viendo que a mucha gente le ha gustado, por lo que igual me comprometo a un segundo visionado que pueda hacerme cambiar de idea, aunque no debería ser neceario.













Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja