Retrocedemos hasta 1998 para asistir a los comienzos de Matt Damon y Ben Affleck ¡¡¡Y vaya comienzos!!! se llevaron el óscar a mejor guión por esta película que además fue una de las protagonistas de aquel año con ocho nominaciones más y otra estatuilla, la que se llevó a casa merecidísimamente Robin Williams.

 

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País: EEUU.

Duración: 126 min.

Intérpretes: Matt Damon (Will Hunting), Robin Williams (Sean McGuire), Minnie Driver (Skylar), Ben Affleck (Chuckie), Stellan Skarsgard (Lambeau), Cole Hauser (Billy), Morgan O’Malley (Casey Affleck)

Guión: Ben Affleck y Matt Damon.

Producción: Su Armstrong, Lawrence Bender, Jonathan Gordon, Chris Moore, Scott Dossier, Kevin Smith, Bob Weinstein, Harvey Weinstein.

Música: Danny Elfman.

Fotografía: Jean-Yves Escoffier.

Montaje: Pietro Scalia

 


 

Cuando Matt Damon y Ben Affleck con apenas 27 y 25 años respectivamente irrumpieron en el panorama cinematográfico protagonizando y lo que es más sorprendente, escribiendo, el guión original de “El indomable Will Hunting” prácticamente nadie los conocía.

 

Ellos habían ideado la historia como un thriller, pero el presidente de Castle Rock Entertainment (a quien se ofreció la idea) que por aquel entonces era Rob Reiner le vio más posibilidades a la historia como relato costumbrista centrado en el personaje de Will y en sus relaciones personales y así quedó finalmente. El director Kevin Smith, que por aquel entonces estaba trabajando con Damon y Affleck en títulos como “Mallrats” y “Persiguiendo a Amy” sabía de las dificultades que estaban sufriendo con Castle Rock así que contactó con Miramax para que comprara finalmente los derechos y la productora encargó la dirección a Gus Van Sant.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El cocktail salió perfecto y Van Sant rodó la que es probablemente su película más popular y galardonada junto con “Drugstore cowboy” y “Mi nombre es Harvey Milk” (que recomiendo, por cierto). El año de “Titanic” compitió a mejor película también con “Mejor imposible”, “Full Monty” y “L.A. Confidential” y se llevó dos óscars (actor de reparto para Robin Williams y guión original) de los nueve a los que estaba nominada (a parte de película, director, actor principal, actriz de reparto, montaje, banda sonora y canción).

 

El argumento es en apariencia algo sencillo y anecdótico porque trata sobre un chaval de los barrios menos agradecidos de Boston que posee una extraordinaria capacidad de aprendizaje y un día, encerando los suelos de la Universidad de Harvard, resuelve un complejísimo problema matemático propuesto en los pasillos por el profesor Lambeau. Will es un genio, pero su mundo son las tabernas irlandesas y parece no tener interés por abandonar a sus amigos, por lo que Lambeau contacta con su viejo colega, el psicólogo Sean McGuire para ver si puede reconducir al chico.

 

Lo importante de la película es que trata sobre la búsqueda de uno mismo, sobre elecciones que resultan trascendentes y sobre complejos y miedos que nos atenazan y nos impiden progresar. No es tan importante lo que ocurre a lo largo de la película como las elecciones a las que Will debe hacer frente y es que lo esencial del argumento es la encrucijada en la que de pronto se encuentra el protagonista, que determinará el resto de su vida.

 

 

 

 

 

Gus Van Sant logra darle al desarrollo el ritmo adecuado de tal modo que, pese a ser una película basada esencialmente en diálogos, en ningún momento se hace pesada ni lenta. Al contrario, el enfrentamiento de los personajes en cada una de las escenas se resuelve con conversaciones magníficas que hacen que se vaya modificando progresivamente el curso de los acontecimientos. Podríamos decir que más que nunca, esta es una película de diálogos y escenas irrepetibles.

 

No hubiera sido posible una película así sin el magnífico reparto, encabezado por un Matt Damon del que no tardaríamos en descubrir su enorme potencial dramático y por un elenco de secundarios excepcional. Es obvio destacar a Robin Williams, que por una vez nos regaló una actuación dramática intensísima y gracias a ella se llevó al tío óscar a casa, además Ben Affleck, Minnie Driver y sobretodo el nunca suficientemente valorado Stellan Skarsgard están a gran altura.

 

Su visionado garantiza ese disfrute que se siente con el buen cine y además esta película deja un poso, una moraleja que te hace pensar en eso tan obvio pero a veces tan complicado de aplicar de que todos tenemos derecho a elegir, a acertar y equivocarnos y que muchas veces lo que nos va a hacer felices no será lo que los demás elegirían por nosotros.