En un par de semanas llegará a nuestras pantallas una de esas películas que, si nadie lo remedia y la campaña de publicidad no se esfuerza, pasarán sin pena ni gloria por la cartelera y buscarán una mejor vida en un futuro cercano, en el mercado doméstico. Y como estas, mil más. Algo que debería hacernos reflexionar sobre el cine que nos llega, y sobretodo sobre el que se queda por el camino que debería habernos llegado pero se ha encontrado demasiadas puertas cerradas.

“En un lugar sin ley” (traducción caprichosa del “Ain’t them bodies saints” de la versión original en inglés) es una película dramática escrita y dirigida por David Lowery (basada en un cortometraje suyo) y protagonizada por Casey Affleck, Rooney Mara, Keith Carradine y Ben Foster donde conoceremos a Bob Muldoon y Ruth Gutrie, una joven pareja de fugitivos en los años setenta que, enamorados y despreocupadamente felices, sobreviven gracias a los delitos que cometen, ajenos a los peligros de vivir al margen de la ley. Un día Ruth, accidentalmente, mata a uno de los policías que los están persiguiendo. Bob asume la culpa y es arrestado. Cuatro años después, incapaz de soportar por mas tiempo la separación de su mujer y de su hija, a la que no ha llegado a conocer, Bob escapa de prisión con un único objetivo: recuperarlas.
La película, un western contemporáneo con reminiscencias a Terrence Malick que fue reconocida en Sundance con el premio a la mejor fotografía y presentada en la Semana Crítica del Festival de Cannes, llegará a los cines de nuestro país este mismo mes de mayo… con todas las papeletas de pasar por la cartelera como una bocanada de aire: refrescante pero breve.

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