cARTEm Cómics publica «Olvido culpable«, un thriller visual, introspectivo, con matices sobrenaturales, donde la culpa y la memoria juegan papeles centrales. Rafael Fonteriz demuestra que en el cómic también cabe la poesía del silencio, el peso de los espacios vacíos y la fuerza de lo que no se dice. ¡Analicemos esta gran obra!

Olvido culpableUn hombre se instala en un pueblo casi deshabitado para empezar de nuevo, pero lo que encuentra no es calma, sino el regreso de la memoria y de una culpa que nunca dejó atrás.

Cuando comencé «Olvido culpable» no sabía muy bien qué esperar. Lo que encontré fue una de esas lecturas que empiezan casi en silencio, pero que poco a poco te atrapan hasta el punto de que no puedes soltar el cómic. Rafael Fonteriz firma un thriller que mezcla lo íntimo con lo sobrenatural, lo cotidiano con lo onírico, y lo hace con oficio y sensibilidad.

El protagonista es Daniel Ferrer, periodista de investigación en un momento de su vida que suena frágil. Llega a un pueblo casi abandonado para indagar en una serie de desapariciones que nadie ha logrado aclarar. Y desde ese arranque se impone una atmósfera inquietante: casas vacías, calles silenciosas, recuerdos que parecen rehuir la memoria y pesadillas que se repiten. Todo un escenario que te mete en la historia de cabeza.

«Olvido culpable» es una obra sin estridencias. No esperes persecuciones, explosiones o giros imposibles. Lo que Rafael Fonteriz hace es dosificar el misterio con paciencia. Vamos junto a Daniel mientras los hilos se van tensando sin que apenas percibamos cuándo. Hay escenas sin texto, secuencias visuales con peso propio, silencios que pesan más que palabras.

Todos los personajes y sitios tienen peso en la trama y su momento a lo largo de estas páginas. El hotel donde se aloja, y su recepcionista Irene, son piezas clave. Irene no es un recurso ornamental: tiene presencia, historia y dolor propio. Su relación con Daniel se va construyendo con delicadeza. Y el pueblo —ese espacio casi muerto— funciona casi como un personaje más. Es el reflejo del abandono, del paso del tiempo que corroe sueños, memoria y esperanza.

Lo sobrenatural entra poco a poco. Sueños, visiones, un juego difuso entre lo real y lo que podría ser mental. El rojo y el azul aparecen de forma puntual para romper el tono monocromo aplicado a estas páginas. Esos destellos cromáticos no están gratis: pintan emociones, señalan puntos de quiebre. Por ejemplo, esa cortina roja que asoma en la portada y que tan importante es para resolver el misterio.

Rafael Fonteriz opta por el formato apaisado, poco frecuente, que da amplitud visual. Escenas horizontales que invitan a contemplar. Cuadros abiertos que ayudan a sentir la soledad del escenario. Esa decisión formal refuerza la idea de territorio abandonado, de horizontes que se estiran, de mundos internos dilatados. En un principio la historia iba a ser en formato vertical, como podemos ver en los bocetos de los extras del tomo. Creo que es una buena idea que haya optado por el horizontal, le da un tono más misterioso.

El dibujo es realista, detallado, pero sin restar espacio a zonas de sugerencia. En ese balance entre lo visto y lo insinuado reside parte del encanto de esta obra. Sabes que estás ante alguien que controla el lenguaje visual y sabe cuándo callar para que seas tú quien complete lo que falta. Se nota que ha trabajado mucho cada viñeta. Solo hay que contemplar los detalles en los fondos, o cómo se mueven los personajes. Hay páginas que parecen fotografías, tomas amplias de calles o escenarios con poca figuración, pero que cuentan tanto como las viñetas más llenas. Esa capacidad de mirar sin subrayar todo es de lo más acertado. Simplemente, es un trabajo sobresaliente de un autor que debería prodigarse más.

Lo que más convence de «Olvido culpable» es la progresión del suspense. Esa sensación de estar siempre cerca de saber más, pero sin que el cómic entregue de golpe todos los secretos. Y el otro punto fuerte: que lo emocional y lo psicológico no quedan en un segundo plano frente al misterio. Las culpas del pasado, las sombras del recuerdo, el paso del tiempo: todo está en tensión.

Claro, no es perfecta. Hay momentos en que el pueblo podría tener más identidad, más rasgo propio para diferenciarlo de cualquier otro escenario rural decadente. Algunos hilos quedan abiertos, quizás demasiado para algunos lectores. Y si buscas acción constante o respuestas claras desde el primer capítulo, puede que te frustre un poco. Ese tono «lynchiano«, como dice El Torres en el prólogo, puede hacer que se nos vaya un poco la cabeza al intentar asimilar la historia como si de una investigación común se tratara. Pero esa es la gracia de esta obra, que no te la esperas venir y el final es sorprendente.

cARTEm Cómics, editorial con un catálogo impresionante, nos ofrece «Olvido culpable» en una bonita edición en tapa dura, con un papel interior de gramaje adecuado y gran calidad de impresión. Además del mencionado prólogo de El Torres, los storyboards, descartes y páginas entintadas situadas tras el cómic a modo de extras, resultan muy interesantes.

Pero para quien disfrute de lecturas pausadas, de atmósferas que respiran, de cómics que se toman su tiempo para mostrar antes que explicar, «Olvido culpable» es una apuesta que vale la pena. No es un cómic de consumo rápido: es de esos que uno recorre, se detiene, vuelve atrás, piensa. Al final lo que me queda es esa impresión de haber acompañado a Daniel en un viaje interior complejo, en un pueblo olvidado que devuelve ecos del pasado, en un misterio que no es solo externo, sino también interno.

Olvido culpable
Autor: Rafael Fonteriz
Prólogo: El Torres
ISBN: 979-13-990551-4-6
Formato: 16×23cm. Tapa dura. Apaisado
Páginas: 120