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Brad Bird, antiguo animador de “Los Simpson“, responsable de las cintas de animación “El Gigante de Hierro“, “Los Increíbles” y “Ratatouille“, las dos últimas premiadas además con el Oscar a la mejor película de animación, fue el director de la cuarta entrega de “Misión Imposible“. Quizás a algunos les cueste entender que un director que había labrado su prestigio en el mundo de la animación diese el salto al cine de acción de un día para otro pero es que cuando hay talento a raudales, como era el caso de Bird, no hay géneros buenos ni géneros malos.

Misión: Imposible: Protocolo Fantasma” fue la cuarta entrega de las aventuras del agente especial Ethan Hunt, y posiblemente es una de las mejores de la franquicia de películas de acción que cuenta con seis entregas (la última, “Misión: Imposible Fallout”, estrenada en 2018). Protagonizada por Tom Cruise, Jeremy Renner, Paula Patton, Michael Nyqvist, Josh Holloway, Tom Wilkinson, Simon Pegg, Anil Kapoor, Vladimir Mashkov y Léa Seydoux, Cruise vuelve a ponerse en la piel del agente Ethan Hunt, acusado falsamente de un atentado con bombas contra el Kremlin. El Impossible Mission Force (IMF) es clausurado, la Casa Blanca activa el “Protocolo Fantasma” y borra cualquier rastro de la organización. Abandonado a su suerte, sin ayuda, sin contactos y sin conexión, el equipo deberá encontrar por su cuenta la forma de rehabilitar su buen nombre e impedir un nuevo ataque. Para complicar aún más las cosas, Ethan se ve obligado a embarcarse en esta misión junto a un equipo de compañeros fugitivos de IMF cuyos motivos personales no conoce bien ni le parecen del todo claros.

Detrás de “Misión: Imposible: Protocolo Fantasma” estaba el productor de la nariz de oro, también guionista y director cuándo es necesario, J. J. Abrams (responsable de las series de televisión “Alias”, o “Lost”, de las precuelas cinematográficas de “Star Trek”, de “Star Wars: El Despertar de la Fuerza” o de la nostálgica “Super 8”), para cubrir las espaldas de un Tom Cruise que con cada película se juega una de sus últimas cartas para permanecer en lo más alto de Hollywood o de hundirse, definitivamente, en el baúl de los juguetes rotos a causa de su extraña relación con la Cienciología y su particular vida personal.

Hay que recordar que “Misión: Imposible“, la serie de televisión creada por Bruce Geller en 1966 y emitida a lo largo de siete temporadas hasta 1973, contaba la historia de un grupo especializado en acciones de riesgo en el inestable escenario de la Guerra Fría. Cuando Brian De Palma recuperó el concepto para la primera entrega sentó las bases de una nueva franquicia cinematográfica en la que Ethan Hunt y su heterogéneo equipo eran un cuerpo de agentes secretos al servicio del gobierno, pero sin ningún tipo de vínculo con ellos, encargados de llevar a cabo acciones imposibles en el contexto político tras el deshielo: “Buenos días, señor Hunt… Su misión, si decide aceptarla es… Si cualquiera de los miembros de su equipo es capturado o herido, negaremos cualquier conocimiento del asunto. Este mensaje se autodestruirá en cinco segundos. Buena suerte, señor Hunt“.

Para la posteridad hay que reconocer que “Misión: Imposible: Protocolo Fantasma” incluye una de las escenas más espectaculares de la historia del cine, con Ethan Hunt literalmente colgado del Burj Khalifa de Dubái, la estructura más alta construida por el hombre con 828 metros de altura, pegado a los cristales con unos guantes adherentes. Una locura que engancha al espectador al asiento y le deja sin aliento durante varios minutos. Cruise, como es habitual, rechazó ser doblado. “Quiere hacerlo todo, incluso cuando sabe de sobras que no se va a diferenciar si la escena la hizo él o su doble“, explicaba Brad Bird.

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