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El ciclo literario de «Los Mitos de Cthulhu» es la obra más conocida del escritor estadounidense Howard Phillips Lovecraft. Escrito entre 1921 y 1935, recoge las influencias del horror gótico de fantasmas y las historias de Arthur Machen, Ambrose Bierce o Lord Dunsany, y da forma a un nuevo subgénero literario de terror al que se llamó ‘horror cósmico’. Hoy en día nombres como el Necronomicón de Abdul Alhazred, el dios primigenio Cthulhu, Nyarlathotep, la ciudad hundida de R’lyeh, y las localidades de Arkham, Innsmouth o Dunwich son elementos que ya forman parte de la historia de la cultura popular, con numerosas referencias y menciones en el cine, el cómic, la literatura o incluso la música.

De todos los artistas que se han inspirado en la obra de H.P. Lovecraft y han intentado adaptar su horror cósmico a otros formatos, los que mejor han sabido captar el espíritu de «Los Mitos de Cthulhu» han sido dos dibujantes de cómic: el madrileño Esteban Maroto Torres y el uruguayo Alberto Breccia (con Norberto Buscaglia).
En el caso del maestro Maroto, reconocido por sus cómics de terror en los años setenta y ochenta para «Creepy«, «Eerie» o «Vampirella» de Warren Publishing, éste hizo su particular adaptación de tres historias del universo primigenio elucubrado por H.P. LovecraftLa ciudad sin nombre«, «El ceremonial» y «Los mitos de Cthulhu«) con su reconocido estilo gráfico, realista, en blanco y negro con gran dominio de las sombras, demostrando su gran habilidad para dibujar el horror y dar forma a nuestros miedos más profundos.
En «La ciudad sin nombre» («The Nameless City«, 1921) un arqueólogo llega a una ciudad perdida y olvidada, donde descubre que fue construida por horrores que residen en el fondo de las más oscuras pesadillas del ser humano. En «El ceremonial» («The Festival«, 1923) un joven visita el pueblo costero de Kingsport, invitado por sus parientes a una siniestra celebración ancestral. Y en «Los mitos de Cthulhu» («The Call of Cthulhu«, 1926) el nieto del profesor Gammell Angell descubrirá el camino hasta la ciudad sumergida de R’lyeh donde reside el horror tentacular Cthulhu.

Al parecer las tres historias de Esteban Maroto iban a formar parte de una colección de la editorial Bruguera en la que se adaptarían a formato cómic obras de diversos autores entre los que se encontraban Isaac Asimov o H.P. Lovecraft, con la participación también de Alex Niño y Sergio Toppi, pero la cosa no fructificó (Bruguera hizo suspensión de pagos y la serie fue cancelada) y nos quedamos solamente con esta primera incursión del artista en el universo narrativo de Lovecraft. Y aunque los originales se perdieron y nunca volvieron a manos de su autor, por fortuna hace unos pocos años Planeta Cómic pudo ofrecernos una edición cuidada, completa y definitiva de esta obra esencial del cómic.

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