El ser humano siempre ha soñado con superar los límites y llegar a los lugares más lejanos. La ciencia-ficción ha fantaseado a menudo con viajes a otros planetas del Sistema Solar, a otras galaxias, e incluso hasta los límites del universo. También ha imaginado lo que significaría viajar en el tiempo, hacia el pasado más remoto y el principio de todo o hasta el final de la existencia. Y, por supuesto, no ha olvidado el mundo de lo pequeño, de lo infintesimal, y muchas historias se han aventurado a proponer lo que significaría reducir un ser humano al tamaño de un insecto.
 
 
image1La caída de un extraño meteorito provoca una asombrosa epidemia en el pueblecito de Rajevols: todos los que lo tocan ven reducido su tamaño a escasos centímetros de altura.
 
Lo más pequeño puede ser tan interesante, o más, que lo más grande. Los liliputienses de “Los viajes de Gulliver” de Jonathan Swift de 1726, “El increible hombre menguante” de Richard Matheson, convertido en película en el año 1957 por Jack Arnold, la novela infantil “The Borrowers” de Mary Norton del año 1952, o las películas “Cariño, he encogido a los niños” de Joe Johnston para Walt Disney Pictures, “Viaje alucinante” de Richard Fleischer del año 1966 que sirvió de inspiración para una novela homónima de Isaac Asimov y “El chip prodigioso” de Joe Dante del año 1987 propusieron un argumento basado en la posibilidad de reducir, voluntaria o accidentalmente, el tamaño de un ser humano. No estamos hablando de hobbits o los nelwyns de “Willow”, ni de los superhéroes de Marvel y DC como Átomo o Ant-Man, sino de hombres y mujeres reducidos casi cien veces, más pequeños que una hormiga, que siguen viviendo sus vidas adaptando su entorno a sus circunstancias. 
 
“Los Hombrecitos” de Pierre Seron son, pese a lo comentado en el párrafo anterior, un viaje directo al entretenimiento, el humor y la ciencia-ficción sin ninguna parada en el mundo de la ciencia. Las aventuras de estos personajes pequeñitos y adorables, aparecidas en 1967 de la mano del dibujante Pierre Seron y del guionista y periodista Albert Desprechins en el número 1.534 de la revista belga “Spirou” es una longeva saga que construye sus historias sobre los mismos conceptos que las novelas y las películas que hemos expuesto como ejemplos del género: seres humanos reducidos de tamaño y sus vicisitudes para vivir en un mundo fuera de escala.
Este “Los Hombrecitos (1967-1970). Primeras historias” (“Les Petits Hommes” en su edición original en francés) sirve de introducción a estos originales personajillos, los habitantes del pueblo de Rajevols que, a raíz de la caída de un extraño meteorito en su localidad, una asombrosa epidemia provoca que todos los que lo tocan ven reducido su tamaño a escasos centímetros de altura. Es el primer volumen que publica la editorial mallorquina Dolmen Editorial en una edición integral y cronológica, repleta de extras, dentro de su línea “Fuera Borda” en honor a la mítica cabecera de comic francobelga de la editorial SARPE aparecida en los años ochenta. Se suma así a una lista extensa y de muchos quilates que incluye títulos tan interesantes como la “Natacha” de François Walthéry, “Quena y el Sacramús” de Gos, “Johan y Pirluit” de Peyo, “Los Casacas Azules” de de Cauvin, Salverius y Lambil, “Bermudillo” de Thom Roep y Piet Wijn, y a la que pronto se sumarán “Benito Sansón” y el travieso gato “Poussy”, ambos de Peyo. 
 
La propuesta de Seron, con guiones de Desprechins, nos trasladará una década después de que los habitantes de Rajevols fuesen miniaturizados hasta escasos centímetros de altura, cuando los ‘hommes petits’ ya han establecido su propia sociedad, pacífica (por no decir abiertamente antimilitarista) y tecnológica bajo el parque del castillo de Eslapión su primer refugio fuera de la mirada de los ‘grandes’. 
En este volumen se incluyen seis historias (tituladas “Alerta en Eslapión”, “Los fugitivos”, “El hombre que ríe”, “El gallo en su salsa”, “Pascuas para dos niños” y “Ratones y hombrecitos”), heredando el trabajo realizado por la editorial belga Dupuis, la casa de los autores de la llamada escuela de Marcinelle, que ha recogido en seis integrales las docenas y docenas de aventuras de los ‘diminutos’ creadas por Seron antes de retirarse, en 2010 y que destaca por un estilo inconfundiblemente parecido, mimético, al del maestro André Franquin, iniciador y miembro de la École de Marcinelle y reconocido por su trabajo con personajes como Spirou y Fantasio, el Marsupilami o Tomás el Gafe.
En “Alerta en Eslapión” (“Alerte à Eslapion-sous-Rajevols”) los Hombrecitos, comandados como siempre por el emprendedor Regis Renaud, deberán defender su hogar, Eslapión, la ciudad tecnológicamente avanzada que habían fundado en unas viejas cisternas abandonadas lejos de la mirada de los hostiles ‘grandes’, de unos militares que quieren construir un campamento justo encima. En “Los fugitivos” (“Les évadés”) tocará capturar a dos presos fugados, Berto y Gus, que pueden poner en riesgo la seguridad de su sociedad si caen en manos de los ‘grandes’. En “El hombre que ríe” (“Le petit homme qui rit”) uno de los Hombrecitos sufre una extraña enfermedad que le provoca una risa incontrolable y sus conciudadanos deberán salir a buscar ayuda al exterior. El médico en el que depositarán su confianza será el doctor Hondegger, un científico peculiar que se convertirá en un personaje secundario recurrente de la serie tras ver reducido su tamaño. En “El gallo en su salsa” (“Le coq en pate”) los Hombrecitos destruyen accidentalmente una veleta en forma de gallo de la iglesia de Rajevols y deberán reparar el estropicio antes de que los ‘grandes’ los descubran. En la historia corta “Pascuas para dos niños” (“Des Paques pour deux enfants”) los Hombrecitos ayudarán a una familia pobres de ‘grandes’ a superar su desgracia y difrutar como manda la tradición belga de unas buenas Pascuas repletas de huevos y campanas. y en “Ratones y hombrecitos” los habitantes de Eslapión-bajo-Rajevols se quedan sin su valioso azúcar a causa de un accidente y deberán hacer una incursión en la ciudad de Rajevols para obtener más. Como siempre tendrá que ser Renaud quién tendrá que salir al rescate del sus vecinos, demostrando que la supervivencia de la sociedad de los Hombrecitos, demasiado idealista e ingénua, descansa sobre sus espaldas. Pero lo que iba a ser una misión sencilla y rutinaria se complicará y sumará contratiempos sobre contratiempos.
 
Pese a su inicio titubeante y la evidente falta de ritmo de estas primeras historias, con un guión repleto de incongruencias, “Los Hombrecitos” mejorará notablemente con el cambio de guionista y la incorporación de Jean Mariette ‘Mittéï’, vinculado a la revista “Tintín” y antiguo colaborador de Seron en “Ric Hochet”, que para mantener las apariencias tuvo que firmar sus guiones en “Los Hombrecitos” como Hao. Este cambio, un soplo de aire fresco necesario, se puede disfrutar a partir del segundo volumen de esta colección integral, “Los Hombrecitos (1970-1972)”, en la historia breve “La reconstrucción de Eslapion”. Pese a ello, “Los Hombrecitos (1967-1970). Primeras historias” es una lectura entretenida, con un punto de humor ingenuo que tiñe muchas de sus páginas y historias desenfadadas, que mezclan ciencia-ficción y aventuras con desparpajo. Además contamos con la edición de lujo de Dolmen Editorial, cuidada y de formato inmejorable, que incluye el numeroso material extra e inédito con portadas originales, dibujos, artículos de interés sobre Seron y su trabajo, páginas, bocetos e imágenes de todo tipo, una rotulación que encaja como un anillo al estilo de dibujo y encuadernada en una dignísima tapa dura. Lástima del color mal reproducido que estropea algunas de las páginas, borrosas y desenfocadas, a causa de haber utilizando material escaneado facilitado por Dupuis en lugar de las reproducciones de los originales.
 
Como está sucediendo con todos los títulos de la línea ‘Fuera Borda’, una iniciativa ambiciosa y arriesgada que numerosas editoriales se han apresurado a imitar, y esta oleada avasalladora de reediciones de clásicos del cómic francobelga en castellano, la lectura de este “Los Hombrecitos (1967-1970). Primeras historias” de Albert Desprechins y Pierre Seron es todo un ejercicio de nostalgia para los de mi generación, los compradores potenciales de este álbum, que tenemos esa edad molesta, antipática, e incómoda repleta de sobrepeso, estrés y calvicie, o canas en el mejor de los casos, en la que las editoriales de nuestro país desempolvan del fondo de armarios olvidados los libros y los cómics de nuestra infancia para la alegría de nosotros, los padres, y la grata sorpresa de nuestros hijos. Sí, saben lo que se hacen: apelan al factor nostalgia para vender cómics. Y lo hacen muy bien.
 
Los Hombrecitos (1967-1970). Primeras historias
Dibujo: Pierre Seron
Guión: Albert Desprechins
Fecha de edición: Septiembre de 2014
ISBN: 978-84-15932-58-1
Formato: Cartoné. Color
Páginas: 188
Precio: 29,95 euros