Había muchas esperanzas e ilusiones en una Liga de la Justicia escrita por Geoff Johns, pero la serie no termina de despegar, seguramente debido a tanto cambio de dibujantes como sufre, en este volumen, eso sí, tenemos a un genial Jesús Saiz que nos demuestra cómo deben hacerse las cosas.

 

Liga de la Justicia núm. 04: La Guerra de la Trinidad – Prólogo (reedición cuatrimestral)
Edición original: Justice League núms. 13 a 14 USA y 18 a 20 USA
Guión: Geoff Johns
Dibujo: Ivan Reis, Gene Ha, Zander Cannon, Joe Prado, Andrés Guinaldo, Jesus Saiz, Tony S. Daniel
Tinta: Scott Williams
Color: Alex Sinclair, Gabe Eltaeb
Formato: Libro rústica, 112 págs. a color.
11,5€

La batalla contra David Graves zanjó definitivamente la relación entre Steve Trevor y Wonder Woman, que se ha ido acercando al que tal vez sea su nuevo amor: el mismísimo Superman. Mientras la pareja intenta ocultar la incipiente relación al resto de la Liga de la Justicia, el grupo debe hacer frente al ataque a gran escala de Atlantis, la nación submarina donde tiene parte de sus raíces Aquaman. La guerra hace que los héroes se planteen que necesitan ampliar sus filas, cosa que no tardarán en hacer.

Cada vez tengo más claro que Johns no le pilla el tranquillo a la Liga, o al menos no del todo, en vez de ofrecernos unos números en los que los acontecimientos se sucedan vemos cómo las cosas se van amontonando, una tras otra, encima de los héroes. Vic, Wonder Woman, Batman y Superman, ese es el núcleo de la Liga, y son ellos los que se llevan las luces (en este tomo brillan, cómo no, los tres grandes, como debe ser) dejando de lado las posibilidades reales de hacer evolucionar a los personajes que no tengan serie así como las de ofrecernos algo sólido y real que cambie a los tres grandes (sí, la relación Superman/Wonder Woman es interesante, para algunos, pero no lo suficiente como para que se desarrolle aquí y no en las series de Superman, en la de Wonder Woman o en la de ambos) dejando así a personajes como Vic para llevar el peso de la trama (y eso ahora, cuando se les ha ocurrido). Así que la solución parece fácil: vamos a meter nuevos miembros en el grupo. Y la verdad es que no me molesta cómo lo han hecho, pero la presentación de los miembros debería haber sido más sustanciosa que un simple enfrentamiento, por mucho que el rival tenga tanto nivel. Echo en falta que los personajes interactuen realmente entre sí. Como ejemplo tenemos una buena escena entre Flash y Vic, pero se solventa tan abrupta y rápidamente que nos deja con las ganas de lo que podría ser una serie en la que los personajes se relacionase entre sí como sucedía en, por ejemplo, los Nuevos Titanes de los años 80. 

¿Qué nos queda entonces? Pues meter acción a saco así que vemos a una Cheetah convertida en un enemigo mucho más poderoso de lo que podríamos esperar (a costa de Wonder Woman, a la que dejan un poquito por los suelos) y a Despero (para que conozca a los nuevos que “son muy poderosos, pero me los ventilo en poco”), como la cosa no da para mucho más se enlaza todo con un “misterioso enemigo que acecha en las sombras y lo sabe todo sobre la Liga” (momento que se aprovecha para explicar lo poderosa que es Wonder Woman… cuando dos números atrás la han noqueado con facilidad), además de la consabida cita entre WW y Superman (para quien le interese…). 

Encuentro que este Johns no es el mismo que nos sedujo en sus anteriores trabajos, tal vez no le queda otra que hacer lo que puede con los grandes personajes de DC con serie propia, pero tampoco está sabiendo exprimir a los personajes que no cuentan con ella. También veo que hay mucha espectacularidad gráfica y artificial en la serie desde el principio y que eso ha dejado bastante cojos a los personajes, pero no es tanto de extrañar, Jim Lee marcó la serie con sus efectos gráficos y armaduras, todo lucía “muy bien” pero el aspecto visual se resentía en exceso.

Y la cosa no mejora en este tomo en el que tenemos SIETE dibujantes para CINCO números, la cosa es bestial y aunque haya nombres como Tony S. Daniel (mucho mejor dibujante que escritor), Gene Ha o Ivan Reis, tan sólo vemos brillar a uno: Jesús Saiz, que nos demuestra que no hace falta buscar la espectacularidad en todas y cada una de las viñetas en las que salgan Superman, Batman o Wonder Woman, que está bien que parezcan humanos y expresen sus sentimientos y emociones, que ya habrá tiempo de hacer que luzcan espectaculares. La pena es que tan sólo trabaja en un número y el resto cumplen más o menos dentro de sus posibilidades (menos en el caso de los más conocidos que se lo podían haber trabajado un poco más).

Buena edición la de este volumen, dentro del nivel que nos estamos acostumbrando a exigir a nuestras editoriales.

En definitiva, no sé porqué no acabo nunca de bajarme de esta serie, espero que me ofrezca algo más, pero sigue fallando y quedándose a medio camino.