Después de volver a leer «La voz de los muertos» encuentro de justicia el realizar una reseña distinta, una reseña en la que hay spoilers, pero en la que intento analizar qué es lo que Orson Scott Card esperaba conseguir trayendo de vuelta a Ender. Éste es el libro que obligó a Card a novelizar «El juego de Ender«. A ver si os gusta mi teoría sobre este libro que Ediciones B ha publicado de distintas formas a lo largo de los años y que ahora cuenta con una edición en bolsillo muy económica.

La voz de los muertos
Orson Scott Card
Páginas: 544
Formato: 12 x 19 cm
ISBN: 978-84-9872-985-6
PVP: 6.95 €

Después del genocidio de los Insectores, Ender Wiggin desapareció y en su lugar surgió una voz poderosa: la neva religión de los Portavoces de los muertos, que sirven como sacerdotes a los que no creen en ningún Dios y, sin embargo, creen en los valores de los seres humanos.

Han pasado tres mil años desde los hechos de El juego de Ender, pero los efectos del viaje relativista permiten la presencia de un Ender de treinta y cinco años, que será el elemento central en el segundo contacto de los seres humanos con otra inteligencia galáctica.

Hace un par de días revisité el universo de Ender gracias a la publicación de la antología Primeros encuentros en el Universo de Endery eso me picó el gusanillo, aunque esta vez opté por saltarme El Juego de Ender (básicamente porque a estas alturas de mi vida, tras tantas relecturas, podría recitar párrafos enteros) pero tenía ganas de volver a leer La voz de los muertos, un libro que al igual que su predecesor no sólo conquistó al público, también lo hizo con la crítica y es que ambos libros convertían a Orson Scott Card en el primer autor en ganar con dos libros consecutivos los premios Hugo y Nébula de forma consecutiva también. Un fenómeno que no se había producido hasta ese momento y que tiene una gran cantidad de explicaciones, para ello dejad que resuma brevemente lo que ya dije en la reseña de Primeros Encuentros… y que robé descaradamente de Sentido de la Maravilla.

El juego de Ender era un relato que Orson escribió en 1977 y ya está, no había planes para novelizarlo, ni para continuarlo, ni para expandir ese universo… hasta que se encontró escribiendo La voz de los muertos y fue comprendiendo que necesitaba a Ender en ese libro, que ese libro suponía la redención (a mi modo de ver) de Andrew Wiggin, la redención que éste se merecía, que necesitaba, tras aniquilar ciegamente a la raza de los insectores. Pero el relato de 1977 era demasiado escaso como para que Ender se convirtiese en el protagonista de La voz de los muertos y había ciertos detalles que no cuadraban con lo que se contaba en la secuela de El juego de Ender (el relato), era necesario reescribir ese relato y darle una forma mayor y mejor, que casase con lo que Orson Scott Card estaba escribiendo, el libro para el que necesitaba a Ender.

Así, creo yo, nació El Juego de Ender, como un libro que rinde tributo a la ciencia-ficción tipo space opera, al propio Robert A. Heinlein y a tantos escritores que nos llevaron a soñar con amenazas venidas del espacio, con seres monstruosos que pretendían aniquilar a la raza humana sin comprender que, llegado el caso, no conviene arrinconarnos, que somos muy peligrosos y que más vale cualquier raza alienígena se lo piense muy muy mucho antes de sacudir el avispero que es la Tierra. Naturalmente Card le dio un giro magistral al convertir a los niños en protagonistas (una costumbre suya) y más aún al engañar a Ender, y algo menos al lector, con un final trágico y que, como he dicho antes, le roba a Ender su victoria, ya que éste jamás habría actuado como lo hace al final si hubiese sabido qué estaba haciendo realmente.

Y así nos encontramos con un amargo final, victoria humana, sí, pero con un personaje protagonista roto al que jamás se permitirá volver a pisar la Tierra y al que, con el tiempo, se recordará como el peor asesino de la Humanidad.

La voz de los muertos era un libro completamente necesario, un libro que no creo que funcionase con cualquier otro personaje que no tuviese la carga emocional que tiene Ender, que no cargue con la vergüenza de haber aniquilado a la raza insectora, un personaje que lleva 3000 años castigándose a sí mismo, un personaje que no sólo fue el primer en comprender el crimen que había perpetrado, sino que también fue quién abrió anónimamente los ojos a la Humanidad (al escribir Hegemón y La Reina Colmena) para que, junto a él, se avergonzasen por su crimen, aunque en última instancia sea Ender el que cargue con toda la culpa.

La Voz de los muertos, decía, es la oportunidad de Ender de redimirse, no sólo al evitar que los humanos destruyan a los cerdis, la segunda especie inteligente que la humanidad ha encontrado en este universo, sino también al poder traer de vuelta a la raza insectora a la que aniquiló inconscientemente. Y la herramienta para evitar esa destrucción no es otra que la de la lógica a través de una “seudo-religión” que él mismo inventó.

Antes os he dicho que El Juego de Ender es un tipo de novela completamente distinta a La Voz de los muertos, y es así, mientras en el primero vemos todos los elementos que tan bien funcionarán en la space opera militar en el segundo asistimos a una ci-fi distinta, donde los seres humanos, a pesar de sus defectos, son… humanos. Sienten miedo ante la amenaza de los cerdis, no quieren tener que acabar con otra raza inteligente, pero también quieren comprenderles. Es esta una novela que nos habla de hermanamiento, del evitar cualquier tipo de conflicto armado dentro de lo posible para no sólo hallar la paz evitando la guerra con otra raza (u otra nación, para el caso), a fin de cuentas lo alienígena es lo extranjero, sino para hacer las paces con uno mismo, con los errores y virtudes que nos definen. La guerra tan sólo es el peligro que se cierne sobre el planeta Lusitania, la amenaza que lleva a todos corriendo de un lado hacia otro mientras Ender se dedica a atar los cabos, a descubrir qué ha sucedido, a que los humanos, cerdis e insectores encuentren un lugar que compartir y en el que vivir en paz y en el que él, por fin, se encuentre también en paz.

Hay, entre los lectores de la cifi, un debate sobre cuál de las dos es mejor novela… personalmente no entiendo una sin la otra, el “crimen” de Ender y su redención, cara y cruz de un personaje que miles de páginas después me sigue fascinando como el primer día y que alcanza la cumbre con sus dos primeros libros; El Juego de EnderLa Voz de los muertos.