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Película ganadora del festival de cine fantástico de Sitges del 2015, en su cuadragésimo octava edición, «La invitación» de Karyn Kusama es un thriller escalofriante, protagonizado por Logan Marshall-Green, Michiel Huisman, Tammy Blanchard y John Carroll Lynch, entre otros, en el que el espectador seguirá con angustia la tragedia de Will y Eden, que se divorciaron después de que el hijo que tenían en común muriera por accidente. Como no consiguieron superar la pérdida rompieron su relación y siguieron caminos separados, y algunos años después se reencuentran en una fiesta con sus nuevas parejas y varios amigos comunes en su antigua casa. Una oportunidad para superar el pasado y perdonarse a ellos mismos, pero que no es más que una excusa para ejecutar un plan oculto.

Esta cuarta película de la directora norteamericana Karyn Kusama (tras la aplaudida y premiada opera prima «Girlfight«, la fallida «Aeon Flux» y la sugerente «Jennifer’s Body«) jueguetea con los géneros cinemtaográficos, y tiene algo de drama, algo de thriller y algo de película de terror. A diferencia de otras películas que coquetean con ello, el suspense de «La invitación» no se presenta en forma de un monstruo ni sucede en una casa maldita. No hay muertos vivientes deambulando por las calles en busca de cerebros frescos para saciar su hambre, ni vampiros chupasangres persiguiendo vírgenes, ni hay un asesino escondido entre las sombras con un cuchillo en las manos, sinó que se encuentra en la actitud artificial y antinatural de algunos de los personajes, en las extrañas relaciones que se producen durante la fiesta, entre las parejas y las ex-parejas, y como la sociedad entiende que se debe gestionar el duelo y la pérdida. Es inquietante ver como el personaje de Eden, pese a haber perdido un hijo, parece haber superado el trauma y vive con absoluta normalidad y este cambio la convierte en una presencia inquietante e irreconocible para su ex-marido Will, que empieza a caer en un espiral de locura al que nos arrastra con él hasta un giro argumental final que nos deja, como poco, con la boca abierta.

Karyn Kusama ha estado jugando con nosotros a lo largo de todo el metraje y, si nos hemos dejado llevar por la historia escrita por Phil Hay y Matt Manfredi, descubriremos con una sonrisa en los labios que el giro final de «La invitación» («The invitation«) ha estado ante nuestras narices durante toda la película, que algo extraño estaba pasando en la fiesta y que Will tenía muchos motivos para desconfiar de los anfitriones.

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