Hoy reseñamos «La gran caída de Max«, una pequeña obra publicada por GP Ediciones, que cuenta bastantes cosas en sus 64 páginas. Un cómic sincero que habla sobre el poder de la imaginación, el peso del pasado y la búsqueda de la libertad.
Max recurre constantemente a su imaginación para reconstruir la realidad en la que vive y sobrevivir, así, en su pequeño mundo. Su mayor vínculo con su pasado es un pájaro azul en el que no puede dejar de pensar.
Mientras huye a toda prisa por una ciudad que lo considera peligroso y con la policía pisándole los talones, solo tiene una cosa clara: debe encontrar a Alma.
La gran caída de Max es una historia onírica y sobrecogedora sobre el poder de la imaginación, el peso del pasado y la búsqueda de la libertad.
¿Conseguirá Max liberarse al fin?
«La gran caída de Max» es una de esas joyitas breves que, aunque se leen en una sentada, se quedan un rato dando vueltas en la cabeza. Esta novela gráfica, de apenas 64 páginas, es un viaje tanto visual como emocional, y si bien uno podría decir que se le nota lo cortita, también es cierto que lo que ofrece en ese pequeño espacio es bastante sabroso. GP Ediciones parece abonada a este tipo de historias emocionales, pues hace poco reseñamos aquí «Llamada al vacío«, un trabajo con puntos comunes con la obra de Álex y Matías.
La historia sigue a Max, un personaje que se siente fuera de lugar en una ciudad que lo etiqueta de peligroso. Max, un muchacho de enormes dimensiones, reside en un hospital psiquiátrico, hasta el momento que se fuga. Perseguido, arrastrando el peso de una pérdida y guiado por un misterioso pájaro azul, Max emprende una especie de fuga física y mental, mientras entendemos qué lo ha llevado a esa situación. Pero más allá de los detalles concretos de la trama —que son más sugeridos que explicados— lo que realmente atrapa aquí es el tono. Todo se mueve entre lo real y lo onírico, con una melancolía constante que no abruma, sino que acompaña. Y ahí es donde entra uno de los mayores aciertos del cómic: su apartado gráfico.
El dibujo de Álex Martínez Ruano y Matías Tolsà es, sencillamente, precioso. Hay algo muy evocador en los trazos sueltos, casi expresionistas por momentos, y sobre todo en la elección de colores. Los tonos ocres dominan la paleta y le dan a todo un aire de recuerdo, de memoria frágil. Es como si estuviéramos viendo el mundo de Max a través de un filtro de nostalgia, de esas tardes de otoño en las que el sol se cuela con dificultad entre los árboles.
La gama cromática tiene personalidad propia: ocres, beiges, marrones suaves y apagados, con la aparición de azul en momentos clave. Este uso del color no solo embellece, sino que acompaña emocionalmente. Se siente la calidez en las escenas más íntimas y la pesadez del entorno urbano que rodea a Max en su huida. El dibujo, además, tiene ese punto de imperfección que lo hace humano, con figuras a veces difusas o fundidas con el fondo, como si el propio Max estuviera desdibujándose.
El ritmo visual también es acertado. No hay sobrecarga de texto, las viñetas respiran, y se agradecen esos espacios en blanco donde el lector puede detenerse a contemplar, más que a leer. Como la secuencia en la que Max recuerda, junto a su amiga Alma, su predilección por atravesar las ventanas.
«La gran caída de Max» es una historia sencilla, pero eficaz En cuanto a la trama, esta obra publicada por GP Ediciones no pretende complicarse. Es una historia simple, que se apoya más en la emoción que en la acción, más en la atmósfera que en el argumento. Eso puede ser una virtud o una carencia, dependiendo de lo que busques como lector. Álex Martínez Ruano ha tenido claro como enfocar la escritura de este relato, y lo ha hecho de manera minimalista, donde las imágenes hablan más que las palabras.
Personalmente, me parece una lectura muy entretenida. Hay algo en la mezcla entre lo real y lo simbólico que mantiene el interés, aunque no estemos siguiendo una persecución al estilo thriller. Los momentos más potentes no vienen tanto de lo que ocurre, sino de cómo se nos muestra: un recuerdo, un gesto, un sueño interrumpido. Es como leer una especie de diario emocional ilustrado.
Eso sí, hay que decirlo: cuando terminas, te quedas con ganas de más. Algunos pasajes —como la relación de Max con Alma o su conflicto interior— podrían haberse desarrollado un poco más. Pero también hay que reconocer que esa brevedad forma parte de su encanto. No es una obra para diseccionar con lupa, sino para dejarse llevar, sentir y pasar página con una media sonrisa. Es un cómic con alma, en pocas palabras, que transmite sinceridad.
En definitiva, «La gran caída de Max» es una lectura muy disfrutable, que combina lo visual con lo emocional de una forma bastante armónica. No cambiará tu vida, pero sí puede regalarte una pequeña pausa para reflexionar, soñar o simplemente admirar una bonita historia contada con mimo.
La gran caída de Max
Autores: Álex Martínez Ruano y Matías Tolsá Montedoro
ISBN: 978 84 128835 1 0
Formato: 16,5×23,5 cms; Rústica con solapas. Color en papel estucado mate de 170grs.
Páginas: 64
Precio: 16,15 euros











Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal