Después de haber leído, en su día, los 6 libros de La Flota Perdida estaba expectante por leer Más Allá de las Estrellas, segundo arco argumental de la saga que se cierra con Leviatán, aunque no es el final de la serie porque Jack Campbell es un sádico que no deja de ordeñar la vaca.

La Flota Perdida: Más Allá de las Estrellas: LeviatánLa Flota Perdida: Más Allá de las Estrellas: Leviatán
Jack Campbell
16 junio 2015

Dos sistemas estelares del Mundo Sindicato han sido víctimas de una misteriosa flota de naves de guerra —una flota controlada completamente por inteligencia artificial— que ahora tiene como objetivo el espacio de la Alianza. Las naves de guerra no son ningún misterio para Geary. Fueron desarrolladas por su gobierno para garantizar la seguridad, pero fallaron. Si los Síndicos descubren la verdad, la guerra con la Alianza se reanudará con furia.

Mientras el gobierno intenta ocultar la existencia de las naves de guerra de la IA —y su papel en su creación—, Geary las persigue, moviéndose en una delgada línea entre el motín y la obediencia. Pero pronto queda claro que su flota no es rival para la potencia de fuego de la armada pilotada por máquinas.

Con la ayuda de la especie alienígena Bailarín, Geary ha rastreado las naves de la IA hasta su base secreta en el supuestamente mítico sistema estelar alternativo de Unity, donde su flota, la última esperanza para el futuro de la Alianza, pondrá fin al conflicto a cualquier precio…

Llegamos al final del arco argumental Más Allá de las Estrellas con Leviatán, la quinta entrega en la que el Almirante de Flota John Geary deberá hacer frente al ataque de parte de la Alianza con el que pretendían derrotarle utilizando naves mucho mejores, más poderosas y automatizadas por la IA… y aquí es cuando uno se pregunta, si todos los autores de ciencia-ficción tienen tan claro los peligros de la IA ¿a cuento de qué nos estamos volcando tanto en ellas? Pero, bueno, ese es otro tema.

En Leviatán la flota de Geary se verá obligada a confrontar a unas naves muchísimo más poderosas y sin ningún impedimento ético o moral para llevar a cabo sus acciones programadas con las que copian el estilo de lucha de Geary, por lo que éste se verá obligado a improvisar para que sus tácticas no sean contrarrestadas y contra un enemigo francamente superior en armamento y en mantenimiento (normal, las naves de Geary se llevan arrastrando 11 libros de un lado a otro de la galaxia).

Lo cierto es que esperaba un cierre más claro en Leviatán, creía que la saga no continuaba hasta que me he puesto a investigar un poco y resulta que Leviatán no es el cierre de La Flota Perdida sino que hay un nuevo arco argumental, Outlands, de 3 libros (Boundless, Resolute e Implacable) pero como cierre de libro lo cierto es que Campbell debería haberse esforzado un poquitín más para que nos resultase más satisfactorio, ya que nos quedamos sin más respuestas justo tras la lucha final cuando aún quedaban muchos cabos sueltos (normal si Campbell ya tenía planteado Outlands).

Después de 11 libros de La Flota Perdida y 14 de La Rueda del Tiempo creo que tengo que aflojar un poco, leer libros sueltos, como el de Carl el Mazmorrero (me ha encantado, ya os contaré) o alguno que otro más, como el nuevo de Grady Hendrix (Brujería para chicas descarriadas) y aunque he disfrutado muchísimo con estas dos maratones hasta mis ojos me piden tomarme un descanso, veremos si puedo resistir a los encantados de La Flota Perdida y tardo unas semanas al menos en dejarme dominar… no creo que aguante tanto.