La divulgación científica tiene, desde hace algunos años, una buena salud editorial. Lejos de los manuales académicos y de los tratados especializados, numerosos autores han conseguido acercar conceptos complejos de física, biología, astronomía o matemáticas a lectores de todas las edades mediante un lenguaje accesible y ejemplos cotidianos. En ese contexto se sitúa «La ciencia de lo friki«, de los divulgadores Arima Rodríguez y Rubén Sierra, una obra que demuestra hasta qué punto la cultura popular puede convertirse en una inesperada puerta de entrada al conocimiento científico.
¿Qué sucede cuando dos científicos con conocimientos en física, ingeniería, biología y ambientología se ponen a analizar sus mangas, animes, videojuegos y películas favoritas?
La principal particularidad de este «La ciencia de lo friki» es, precisamente, el territorio por el que ha elegido transitar para desplegar sus explicaciones. En lugar de recurrir a experimentos en laboratorios (¡vamos a mezclar agua y sodio, a ver que pasa!) o el análisis de fenómenos de la vida cotidiana (¿porqué el plátano maduro se pone de color marrón?), Arima Rodríguez y Rubén Sierra exploran mangas, animes, películas de ciencia ficción y fantasía, cómics de superhéroes y videojuegos. A partir de ese imaginario compartido por millones de aficionados, a los que comunmente llamamos frikis, los autores plantean preguntas aparentemente absurdas para responderlas mediante datos, cálculos y principios científicos reales.
El recorrido comienza con las referencias más nostálgicas, en un capítulo dedicado a «reventar la infancia». Allí aparecen títulos como «Heidi«, «Campeones» o «Dragon Ball«, convertidos en objeto de análisis científico. ¿Cuánto mide realmente el famoso columpio de Heidi? (spoiler: 20 metros) ¿Es posible que el interminable campo de fútbol de Oliver y Benji alcance dimensiones kilométricas? (spoiler, sí: 38 kilómetros concretamente). A partir de estas cuestiones, los autores introducen conceptos físicos y matemáticos de manera sencilla y amena.
El libro continúa con fenómenos más recientes como «My Hero Academia«, «One Piece«, «Naruto» o «Ataque a los Titanes«, para después adentrarse en el universo de los superhéroes de Marvel y DC. Spiderman, Superman, Hulk o Flash sirven para explicar desde la biomecánica hasta los límites de la velocidad y la resistencia humana. Especialmente llamativos resultan los capítulos dedicados a las consecuencias físicas que tendría correr junto a Flash, que nos pasaría realmente si Superman invirtiese la rotación de la Tierra o a la imposibilidad biológica de algunos poderes sobrehumanos.
La misma fórmula se aplica a sagas como «Star Wars«, «Harry Potter«, «Terminator» o incluso «Titanic» (la pregunta habitual de si Jack y Rose se podían salvar tiene respuesta: difícil, pero no imposible), además de videojuegos tan populares como «Super Mario Kart» (¿las pieles de los plátanos realmente resbalan?) o «Street Fighter«. En todos los casos, el planteamiento es similar: formular una pregunta curiosa, analizarla con herramientas científicas y ofrecer una respuesta comprensible mediante cálculos básicos y explicaciones accesibles. Buena parte de estos contenidos proceden del trabajo previo desarrollado por Rubén Sierra en Fisioc0mic y en diversos artículos de divulgación publicados en medios de comunicación como el periódico gratuito «20 Minutos«.
Sin embargo, la obra también presenta algunas limitaciones y lagunas. Su tono «graciosillo» y desenfadado, con chistes y referencias constantes a la cultura friki, resulta eficaz para atraer a lectores jóvenes o poco familiarizados con la divulgación científica. No obstante, en ocasiones da la impresión de que la broma tiene más protagonismo que la propia explicación. Un enfoque algo más sobrio y con mayor profundidad científica, con cálculos más elaborados, habría permitido desarrollar mejor algunos temas y ofrecer un contenido más sólido para lectores interesados en profundizar en los conceptos expuestos. Tampoco las ilustraciones, dibujos y materiales gráficos destacan especialmente por su calidad, aunque cumplen la habitual función complementaria dentro del conjunto.
En resumen, «La ciencia de lo friki» demuestra que la imaginación puede ser un excelente punto de partida para despertar la curiosidad científica de los jóvenes. Quizá un mayor equilibrio entre entretenimiento y rigor habría enriquecido la propuesta, pero su capacidad para convertir preguntas disparatadas en lecciones de física, biología o matemáticas confirma que la divulgación científica puede encontrarse en los lugares más insospechados.
La ciencia de lo friki
Autores: Arima Rodríguez, Rubén Sierra
Colección: Look
Formato: 17×24cm. Rustica. Color
Páginas: 176
Precio: 20,00 euros











Honestamente, yo también hubiese votado a la señora Polonia Castellanos como Gilipollas del año, pero de cada año, y sí,…