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George R. R. Martin continuó colaborando con HBO para confeccionar los guiones de esta precuela de “Juego de tronos” que se basa en su novela “Fuego y sangre” y se remonta unos 200 años antes de la serie principal. La historia se centra en la familia Targaryen, que reina desde el trono de hierro, y concretamente en la difícil sucesión al trono de Viserys I, convirtiéndose más que en una serie de acción y fantasía en un conflicto sociopolítico intrafamiliar. Con una atmósfera casi siempre oscura y de tono muchas veces  turbio y desasosegante la serie, dividida en diez capítulos y dos épocas bien diferenciadas, avanza a partir de encuentros y desencuentros entre los personajes que hay que seguir con mucha atención a los nombres y detalles para no perder el hilo del complejo entramado de relaciones y ambiciones. No es tan apasionante como la serie principal, pero el drama finalmente es igual o más complejo y las escenas logran en muchos casos altos niveles de desasosiego que impactan al espectador. Lo mejor, en cualquier caso, es la capacidad de Gorge R. R, Martin para sorprender y para describir las consecuencias de los choques entre personajes de ambición desmedida e inteligencia perversa.