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Catapultada por las películas de Norah Ephron y de Meg Ryan, el género de la comedia romántica tuvo su época dorada durante los años noventa, aunque hay películas sobre el amor desde que el cine es cine. Durante esa última década del siglo XX nos llegaron «Pretty Woman» (1990), «El Guardaespaldas» (1992), «Algo para recordar» (1993), «Cuatro bodas y un funeral» (1994), «La boda de mi mejor amigo» (1997), «Tienes un e-mail» (1998), «Notting Hill» (1999), «Nunca me han besado» (1999) y tantas otras películas sobre el amor y el desamor que a veces te hicieron llorar y a veces te hicieron reír. Y a menudo las dos cosas. Pero en todas ellas siempre deseabas que, pese a todos los obstáculos que les había puesto la vida, los dos protagonistas terminasen juntos y besándose apasionadamente.

De muchas de las películas antes mencionadas, hay una actriz que hace acto de presencia en varias de ellas. La confirmación de Julia Roberts como novia de América que se había labrado en «Pretty Woman» llegó con «La boda de mi mejor amigo» y «Notting Hill«. Sin embargo, a diferencia de las otras dos, y de la mayoría de comedias románticas que se han hecho y se harán, al final de «La boda de mi mejor amigo» el personaje interpretado por la Roberts se quedaba compuesta y sin novio. Se podría decir que, a su manera, era un film subversivo y que rompía las reglas del género: ¡privaba al público del final feliz que espera! Pero era el final que el personaje se merecía, por mezquino y narcisista.

Esta comedia romántica divertida y encantadora de 1997, dirigida por P.J. Hogan y protagonizada por Julia Roberts, Dermot Mulroney, una bellísima de la que todos nos enamoramos Cameron Diaz, Rupert Everett, Philip Bosco, M. Emmet Walsh, Susan Sullivan y Rachel Griffiths, nos contaba como Julianne y Michael son dos amios que hicieron un curioso pacto en su juventud: si al cumplir los 28 años ninguno de ellos estuviese casado, se casarían el uno con el otro. Poco antes de la fecha límite, Julianne recibe una invitación para asistir a la boda de su amigo. Desesperada y obsesionada con quedarse sola, decide asistir al enlace de Michael con la dulce y adorable Kimmy para boicotearlo junto a su amigo y confidente George.

Han pasado más de veinticinco años desde el estreno de «La boda de mi mejor amigo» y todavía, a día de hoy, la escena en el restaurante cuándo George rompe a cantar ‘I say a little pray for you‘ y de inmediato es acompañado por los familiares de Kimmy y todos los presentes en el lugar, sigue siendo una de las escenas más emblemáticas de la película y, también, de la historia del género. En resumen, «La boda de mi mejor amigo» («My best friend wedding«) es una de esas películas que te hace creer que el amor está en el aire y que tu, como todo el mundo, tienes una media naranja en algún lugar esperándote. Porqué ¿quién puede pensar que la adorable Julianne iba a estar mucho tiempo más soltera tras haber visto como Michael y Kimmy marchaban felices y recién casados?

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Where to watch La boda de mi mejor amigo