Jessica Jones sigue tan activa como siempre en el Universo Marvel, pasándolo mal con sus dramas personales, que esta vez llega en forma de color morado, que es el que ha tomado la piel de su hija y que Panini Comics publica dentro de la colección 100% Marvel HC.

Cuando su hija llega a casa con la piel morada, Jessica Jones se ve obligada a cuestionar todo lo que creía saber sobre su tiempo con el Hombre Púrpura y su matrimonio con Luke Cage. Tendrá que profundizar más que nunca en la oscuridad de su vida.

Como en el anterior tomo, el cuarto, titulado «Punto Ciego«, en «Jessica Jones: La hija púrpura» se recopilan tres nuevos números dobles que en Estados Unidos fueron primeramente lanzados en formato online durante los meses de marzo, abril y mayo de 2019, para ser agrupados en tomo más adelante. Esta innovadora manera de continuar la serie, como si fueran minis o temporadas, tiene mucho que ver con la poca fe que se profesa a su salida en grapa. Jessica Jones tiene su público, aunque sea minoritario, y no se quiere dejar al personaje en el olvido tras su cancelación televisiva.
Sigue Kelly Thompson a los guiones, novelista y escritora de cómics, con otros trabajaos para Marvel Comics en su haber, como «Ojo de Halcón», «Fuerza V» o «Vengadores Costa Oeste», por citar algunos. Tras «Punto Ciego«, el anterior tomo, continúa con su manera de narrar la existencia de Jessica en su desempeño de detective y superheroína. Mattia de Iulis repite en la tableta gráfica, con una pequeña colaboración Filipe Andrade en el quinto capítulo de esta historia.
Se puede considerar a Killgrave como el enemigo por antonomasia de Jessica, instaurado como tal por Brian Michael Bendis en la miniserie adulta de la línea MAX en la que debutó el personaje. Killgrave tiene los poderes de someter a las personas a sus mandatos, y en aquella magnífica historia violó a la protagonista, algo que la dejó marcada de por vida. En la descafeinada despedida de Bendis de la serie regular de Jessica Jones, la Capitana Marvel arrojaba al sol a tan desagradable enemigo, asesinado por un disparo, en lo que parecía el punto y final del personaje, aunque no de su legado, con su hija Kara afiliada a Alpha Flight pululando por ahí. También tiene una tropa de hijos parecidos a los de «El pueblo de los malditos» (Wolf Rilla, 1960) que actúan en manada (siempre aparecen juntos en formación, no quiero ni pensar cuando vayan al baño a hacer sus necesidades) pero sin malas intenciones.
Pues bien, la cosa arranca con la niña tomando el color de Killgrave, lo que desata los nervios de los padres, Jessica y Luke, que piensan que algo malo va a pasar para completar la transformación. La lógica desaparece de la narración, y se encadenan una serie de situaciones absurdas y metidas con calzador para hacer avanzar la trama. Al igual que en la anterior mini, la guionista se preocupa más por encajar escenas de acción o tensión sin ningún motivo o simplemente porque pueden resultar molonas. Jessica se va a un bar a contarle las penas a Carol, mientras se emborracha. Situación que da pie a que se explique, insatisfactoriamente para el lector, a quién tiró la Capitana Marvel al sol. Se despiden las amigas y todo queda como antes, cuando lo lógico hubiese sido llevar a la niña púrpura a Reed Richards, Doctor Extraño o los propios Vengadores.
Con tono de novela detectivesca y oscura se siguen encadenando las apariciones de personajes como Kara, Daredevil o Emma Frost porque sí, hasta llegar a la vergonzante parte final donde regresa Luke (que se había largado con la hija) sometido por el poder púrpura, y pelea con Jessica, pero ésta en ningún momento se pregunta a quién ha dejado a la niña. Se supone que este comic intenta otorgar un cariz más adulto a la relación de los protagonistas, pero ya es sabido que ciertos temas son tabú en la editorial por lo que el matrimonio no lo parece tanto, sino dos monigotes que conversan sin entrar en temas realistas. Todo lo adulto queda relegado a la violencia en las peleas o a cuatro palabras malsonantes.
La lectura resulta más entretenida que la del anterior tomo, y Jessica sigue en su línea (es el personaje mejor moldeado), pero al igual que en aquella saga, para hacer un buen cómic es necesario dotar de coherencia a la historia.
El dibujante De Iulis, que domina muy bien ciertos aspectos del dibujo, sobre todo los volúmenes de cuerpo y belleza de rostros, pero… ¿Por qué dibujar a la protagonista siempre vestida con la misma ropa, incluso cuando está durmiendo? Parecen muñecos de cera sin sentimiento. En cuanto a narración secuencial, es algo floja. Por ejemplo, hay un momento que se supone de humor en la que Jessica hace una foto desde un restaurante (solo se ve una hamburguesa como referencia) en el que una anciana recrimina a la mujer por usar un lenguaje soez y está tan mal resuelta esa escena, que resulta prescindible y poco graciosa. La ambientación de decorados de este dibujante es escasa, casi sin fondos ni vida. Incluso las escasas páginas de Filipe Andrade resultan más creíbles que el resto.
Es una pena, porque si la historia hubiese estado bien urdida, personajes como Emma Frost o Kara hubieran salido reforzados. Me temo que este título va a tener poca o ninguna repercusión en el Universo Marvel en general. Solo recomendable para irreductibles fans de la Jessica Jones.

Jessica Jones: La hija púrpura.
Autores: Kelly Thompson y Mattia de Iulis
Colección: 100% MARVEL HC. Jessica Jones 5.
Edición original: «Jessica Jones: Purple Daughter»
Fecha de publicación: Diciembre de 2019
ISBN: 9788413342122
Formato: 17x26cm. Tomo en tapa dura. Color.
Páginas: 144
Precio: 18,00 euros