En la historia de Gran Bretaña no abundan los héroes. Sus personajes históricos más destacados y sus figuras legendarias son, en su mayoría, ambiguos y con claroscuros. Francis Drake era un corsario y comerciaba con esclavos, el futbolista del Manchester United George Best era un borracho, Ricardo Corazón de León fue derrotado en el campo de batalla por Saladino, y William Wallace,… era escocés. Ni siquiera el mismísimo Rey Arturo, con sus problemas de celos (fundados, puesto que la reina Ginebra consumó la infidelidad con Lancelot) o sus relaciones incestuosas con su medio-hermana Morgana, puede esgrimirse como un símbolo sin mácula.
image1Hace veinte años fue el mayor héroe de Gran Bretaña, pero entonces desapareció y el mundo se olvidó de él. Hasta ahora. 
Jack Staff ha vuelto, pero no lo ha hecho solo.
Como nos explica el mismo Paul Grist en la introducción de «Jack Staff. Todo solía ser en blanco y negro», los ingleses tienen problemas con los superhéroes. Su texto deriva hacia el aspectos relativos al género de los superhéroes, con menciones a la abundancia de autores de cómic ingleses en el mercado norteamericano de los tebeos superheróicos y la, en contraste, pobre presencia de héroes británicos («simplemente, no somos muy de superhéroes» afirma). Pero si ampliamos el espectro de su aseveración y regresamos a las reflexiones con las que empezábamos esta reseña, podemos decir que el problema de los ingleses no se limita a los superhéroes, que también, sino que se extiende a todos los héroes en general.
Inglaterra en particular, y Gran Bretaña por extensión, es un terrtorio que ha vivido inmerso desde hace miles de años en guerras, guerras civiles, invasiones, colonizaciones, batallas, revueltas y conflictos bélicos de todo tipo que han enfrentado sus habitantes a romanos, celtas, anglos, jutos, sajones, escoceses, normandos, vikingos, franceses, españoles y alemanes, entre muchos otros. En un lugar en conflicto permanente es lógico que surjan héroes, heroínas y símbolos nacionales que, idealizados por sus conciudadanos, se conviertan en referentes históricos o en leyendas, pero como en las islas británicas el conflicto a menudo ha sido interno, los héroes de un bando eran los villanos del otro, y viceversa. En Francia o en España no ha sucedido así y la Historia ha guardado un rincón de relevancia a numerosos personajes que lideraron a los ejércitos nacionales contra los invasores (sarracenos, por ejemplo), pero en Gran Bretaña la imagen idealizada de los héroes de su historia nacional nunca llegó a prosperar ni consolidadrse y la mancha, la sombra de la duda, la revisitación del mito, la biografía reescrita o la crítica de la oposición ha dejado por el lodo a personajes históricos como Enrique VIII, Cromwell, Guy Fawkes, Winston Churchill, el almirante Horatio Nelson o Margaret Thatcher, que en cualquier otro lugar serían símbolos nacionales idealizados por toda la población. Una tendencia natural de los británicos a desmitificar sus mitos.
Dicho ésto, y disculpad haberme ido por las ramas, se entiende el contexto de un personaje como Jack Staff: el héroe más grande de Gran Bretaña («Britain’s Greatest Hero»), escrito y dibujado por un inglés de pura cepa (de Sheffield, en el condado de Yorkshire, ciudad muy universitaria, cosmopolita y con gran actividad cultural). Y este álbum de trescientas cincuenta páginas «Jack Staff. Todo solía ser en blanco y negro» es el principio de la historia, el tomo recopilatorio que incluye todo el material que el autor se autopublicó en blanco y negro en su propia editorial Dancing Elephant Press desde el mes de abril del año 2000 hasta el mes de diciembre del año 2003, momento en el cual el personaje saltó, a todo color, a Image Comics.
Su autor es Paul Grist (Shieffield, 1960), uno de los grandes autores británicos, guionista y dibujante renombrado, aunque su campo de acción se ha centrado siempre en el mercado del cómic independiente. Grist es un mestro de la narración, pero sobretodo destaca su estilo de dibujo y la simplicidad de su trazo, dinámico, muy plástico, con un enorme dominio de la mancha, del blanco y negro y del pincel como herramienta. Y eso es exactamente lo que nos ofrece en «Jack Staff», con influencias en el dibujo del «Sin City» de Frank Miller, del «Cerebus» de Dave Sims, y del pulp de los ingleses Mike Noble («Fireball XL5», «Zero-X», «Captain Scarlet»,…) y Frank Bellamy («Dan Dare», «The Thunderbirds»,…) e influencias en el guión de la narrativa de cuatro páginas semanales de las series de IPC/Fleetway, que siempre se cerraban con un ‘cliffhanger’. A ello se añaden elementos propios del universo Grist como el uso del texto como un elemento gráfico más, las onomatopeyas, la presentación de los personajes cada pocas páginas con tipografía propia, composiciones de páginas originales y poco convencionales.
«Jack Staff. Todo solía ser en blanco y negro» recopila los doce primeros números del ‘héroe más grande de Gran Bretaña’, maravillosos y absolutamente recomendables, que fueron galardonados con un prestigioso premio Eagle en el año 2001 (como «Favourite British Small Press Title») y en los que el protagonista se enfrentará a chupasangres, superhéroes de barras y estrellas, sabuesos del infierno, ladrones de guante blanco, reporteras vampíricas, un hombre robot, escapistas victorianos, investigadores de agencias secretas del gobierno o policías de Scotland Yard. Todo, con evidente aroma ‘brit’ e inevitables y sinceras influencias/homenajes/parodias del cómic-book norteamericano de superhéroes. Y es que, ¿acaso no es Jack Staff el Union Jack de Marvel, luchador por las libertades durante la 2a Guerra Mundial como alter ego de Montgomery Falsworth? ¿Y el Sgt. States, luchador supremo de la infantería americana encerrado en el hielo del Ártico durante décadas, no es el Capitán América? Es, por supuesto, el arco argumental del «Capitán América» de Roger Stern y John Byrne de principios de los años ochenta (números 253 y 254) que enfrentaba a Steve Rogers contra el Barón Sangre, el villano creado por Roy Thomas, Frank Robbins y Vince Colletta en 1976 y que era, en realidad, John Falsworth, hermano de Union Jack. Los hechos encajan como un guante: el personaje de Jack Staff nació cuando Marvel Comics rechazó una idea de Paul Grist para una historia de Union Jack, puesto que Ben Raab y John Cassaday ya estaban trabajando en una historia similar.
Además, para sumar elementos propios de los cómics de superhéroes a los que dar una vuelta de tuerca personal, Jack Staff tiene una identidad secreta (John Smith) que lo convierte en un personaje convencional y anónimo (de profesión, albañil) cuando no lucha contra el mal, Becky Burdock es la reportera metomentodo, ‘The Spider’ es el ladrón de guante blanco capaz de infiltrarse en cualquier lugar sin ser visto, Gerald Skinner es el editor gruñón y malhumorado de un periódico sensacionalista, el inspector jefe Maveryk es el policía que no confía en los héroes y marca de cerca al protagonista,… Arquetipos habituales del género que Paul Grist recoge, moldea y les da un nuevo aire, con un punto de humor muy refrescante. Guiños. Un lector atento incluso podrá encontrar en Morlan el Místico al mismísimo Alan Moore, decano y maestro de los guionistas británicos, a Neil Gaiman (las letras del personaje Iain M. Angel reordenadas nos dan el nombre del guionista inglés), o la Zarpa de Acero de Jesús Blasco, el Spider de Ted Cowan y Reg Bunn, el Robot Archie, creados para IPC/Fleetway en los años sesenta y que nos llegaron en castellano de la mano de la editorial barcelonesa Ediciones Vértice, hace ya muchos años.
Es evidente que «Jack Staff. Todo solía ser en blanco y negro» («Everything Used to Be Black & White») gustará a los seguidores habituales de Paul Grist y los que disfrutaron de sus «Mudman» o «Kane». Gustará también a quienes se atreven sin miedo con el cómic independiente, a quienes leen más cómic de superhéroes que los que editan DC Comics y Marvel Comics, a quienes conocen la creación cultural británica que ha sido siempre crítica y contestararia con el poder establecido, y a quienes se regocijan con los guiños y las referencias escondidas. Sí, tantos guiños como los que hemos comentado antes enriquecen la historia de Jack Staff y su pequeño universo autoreferente, aunque también es cierto que muchos lectores pueden quedar fuera de juego en este entretenimiento de alusiones cruzadas con el universo de Marvel y de IPC/Fleetway. Seguramente yo mismo me he perdido muchas de ellas, pero eso no ha sido un problema para disfrutar de las aventuras de Jack Staff, el héroe del palo.
Jack Staff. Todo solía ser en blanco y negro.
Guión y dibujo: Paul Grist
ISBN: 978-84-15225-79-9
Formato: Rústica. Blanco y negro.
Páginas: 352
Precio: 19,95 euros