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Esta segunda entrega de “Avatar” sigue los pasos de Jake Sully, ya integrado en Pandora como uno más, pero avanza unos cuantos años e incorpora a todo su clan ya que tiene varios hijos. Argumentalmente relata una mera huida pues la familia debe escapar del coronel Miles y su grupo, ahora encarnados en Na’vis. Es un planteamiento simple con algunos guiños temáticos de interés de los que hablo luego, pero el alarde técnico, eso sí, es monumental (véase con gafas 3D) y de nuevo te sumerge en una experiencia trepidante que en sí misma ya hace especial el visionado. Las tomas subacuáticas, en las que James Cameron ha trabajado durante años; los efectos visuales y la acción superan en espectacularidad a la primera entrega y permiten que la película se disfrute en un suspiro, aunque se acerca alas tres horas. No es lo que más me interesa, en mi opinión Cameron logra algo muy complicado, que es que empaticemos con todos y cada uno de los personajes, y en esta ocasión son varios y con distintas motivaciones, y eso hace que lo que va aconteciendo tenga una inusual intensidad dramática en varios momentos. Me gusta especialmente que la narración da protagonismo a la familia y al clan cosa que hoy en día es pura rebeldía frente al mensaje dominante; muestra un ecologismo real  y auténtico, un verdadero amor por la naturaleza; enfrenta los lazos personales contra los intereses industriales de las megacorporaciones…en realidad hay una metáfora muy de actualidad sobre la lucha entre la vida en armonía con la Tierra y el expolio de sus recursos. Para mi gusto una película magnífica, que te atrapa en una experiencia única y que con la intención básica de ofrecerte el mayor entretenimiento posible te emociona y te transmite ideas muy bellas. Consiguió el óscar a mejor efectos visuales y fue nominada a mejor película, diseño de producción y sonido.