El cliente siempre tiene la razón, aunque sea un turista alemán impertinente que exige en voz alta que le sirvas una horchata con jamón serrano, que se queja de la presentación del plato y de la cifra de la cuenta, que exige rapidez y precisión germánica, que no quiere dejar ni un céntimo de propina, y que pide cualquier estupidez mientras arruga la nariz con altivez. En el juego “¡Camarero!” de Alain Ollier te tocará lidiar con él.

image1Agosto, la terraza llena, clientes prestos a pedir las consumiciones más variopintas y una jauría de camareros ávidos de propinas. Ya lo sentimos pero no eres uno de los clientes cómodamente sentado sino un camarero que debe atender de forma rápida y eficiente a cuantos más clientes mejor para así conseguir más propinas que el resto de tus compañeros.
Debes tomar nota a los clientes, con una sonrisa, e ir a la barra a cantar los pedidos. Pero cada viaje a la barra implica una pérdida de tiempo valioso. ¿Y si fueras a la barra cada dos pedidos? ¿Y si pudieras hacerlo cada tres o más? Si tienes buena memoria podrás conseguirlo y así ahorrar tiempo. Pero pobre de ti que te equivoques o tendrás que lidiar con los clientes descontentos.
Ya sabes… el cliente siempre tiene la razón.

“¡Camarero!” es un juego de cartas de Alain Ollier e ilustrado originalmente por Tony Rochon (de Bascu para la edición en castellano de Homoludicus) que nos invita a intentar servir el mayor número de mesas a la vez para conseguir el máximo posible de propinas. La mecánica del juego consiste en memorizar los pedidos del restaurante en orden e intentar distraer al resto de jugadores mientras memorizan los suyos. ¿Precio? Unos ajustados 13’95 euros.

Más información en www.homoludicus.org