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El 30 de octubre de 1938, Orson Welles aterrorizó al mundo con una emisión radiofónica en la que adaptaba «La guerra de los mundos«, la obra más emblemática del novelista inglés H. G. Wells. Algunos oyentes rezagados pensaron que estaban ante una invasión alienígena real y cayeron presos del pánico, abandonando sus casas y colapsando carreteras, estaciones y comisarías de policía. A día de hoy, sigue siendo considerado uno de los momentos más famosos de la historia de la radio y es un ejemplo claro de la fascinación de la humanidad por las invasiones hostiles de extraterrestres.
Sobre todo durante los años cincuenta, las películas sobre alienígenas del espacio exterior se convirtieron en algo habitual. La histérica caza de brujas del senador McCarthy en los EE.UU. había convertido al país entero en un nido de neuróticos, asustadizos, desconfiados y paranoicos, algo de lo que Hollywood supo sacar partido con unas películas que explotaban sus miedos, la curiosidad ante los avances científicos y la expectación por lo desconocido. La humanidad aún se miraba al cielo con temor.
En 1996, la humanidad volvió a mirar hacia arriba con miedo. En esta ocasión, la propuesta de Roland Emmerich, que sacudió los cines de todo el mundo, llevaba al espectador a vivir la batalla definitiva entre unos extraterrestres aparentemente invencibles y la raza humana. Cuando unas gigantescas naves espaciales irrumpen en nuestro planeta lanzando rayos de fuego sobre las ciudades más importantes de la Tierra en la víspera del 4 de julio, un grupo de supervivientes debe unirse para lanzar un último ataque contra los invasores antes de que llegue el fin de la humanidad.
La película de Roland Emmerich fue un contundente éxito de taquilla en 1996, recaudando más de 300 millones de dólares en el mercado doméstico estadounidense y más de 800 millones en todo el mundo, y convirtiéndose en la película más taquillera de su año. Un taquillazo incontestable que triunfó gracias a su cruce entre las películas de ciencia ficción, el cine de catástrofes y los films de acción. Y, claro, el carisma de sus principales protagonistas, empezando por Will Smith, Bill Pullman y Jeff Goldblum, junto a los que también se contaban Mary McDonnell, Robert Loggia, Judd Hirsch, Randy Quaid, James Rebhorn, Adam Baldwin, Harvey Fierstein, Margaret Colin, Leland Orser, Harry Connick Jr., Mae Whitman y Vivica A. Fox.
En contraste con «Independence Day«, la invasión extraterrestre de «Mars Attacks!«, estrenada también en 1996, no deja lugar para la épica ni el patriotismo. La humanidad era simple carne de cañón con la que Tim Burton jugueteaba a su antojo en varios gags ingeniosos. Se trata de un ¡sálvese quien pueda! en el que el director nos retrata lo más bajo de la sociedad y cómo, en tiempos de crisis, el hombre es un lobo para el hombre.
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Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja