Un recurso argumental que Marvel Comics ha utilizado en más de una ocasión es la de convertir el héroe en villano de la función: Lobezno en “Enemigo del Estado“, Spiderman como Spiderman Superior (aunque, estrictamente hablando, no era el Trepamuros de verdad), Gamora en “Infinity Wars”, Daredevil en “La Mano del Diablo”, Jean Grey como la Fénix Oscura,… y el mismísimo Capitán América, el intachable símbolo de la bandera de las barras y las estrellas, en el espectacular tomazo integral de “Imperio Secreto” que ha publicado Panini Cómics.

¡El más inesperado y desafiante evento de la historia del Capitán América! El Centinela de la Libertad ha estado viviendo una mentira. El Cubo Cósmico transformó al mayor héroe del mundo en un verdadero creyente en la causa de Hydra. Ahora, sirviéndose de la confianza y el respeto de todos, Steve Rogers hace realidad la pesadilla de Hydra. ¿Cómo reaccionarán los héroes a la traición de la más respetada figura de su comunidad? El mapa del Universo Marvel cambiará como nadie podría esperar… ¡Confía en el Imperio Secreto!

Los símbolos remiten a una serie de ideales que, en el caso de los de carácter nacional, los patriotas los elevan a altares como si fuesen ídolos religiosos. Se les rinde pleitesía y se los homenajea en público siempre que se puede. Los americanos son muy dados a este tipo de patriotismo, de redoble de tambor pero vacío de contenido, y siempre que pueden exhiben sus símbolos en las fachadas de sus edificios, tiñen de azul, rojo y blanco las ciudades e inundan con su bandera de las barras y las estrellas cualquier acto deportivo, que inician con el público con la mano en el pecho al son de su himno “The Star-Spangled Banner“. Demasiadas semejanzas a las fotografías en blanco y negro de los actos fascistas en el Berlín de 1936, si me permiten el comentario.

En los cómics de Marvel Comics el personaje que mejor representa esta idea del símbolo nacional es el Capitán América, un personaje patriótico, abanderado de los EE.UU. en defensa de las libertades (sus libertades, su idea de libertad) y contra la opresión de los malvados (sus enemigos, su idea de maldad), que peca de los mismos defectos que Superman, el boy-scout de América de DC Comics. Son aburridos. Y es que ambos tenían su lógica a finales de los años treinta, con la imparable ola putrefacta del fascismo invadiendo las naciones de Europa y la Guerra Mundial a las puertas de los EE.UU. Entonces eran símbolos, y por ese motivo no era necesario que tuviesen imperfecciones y defectos, pues representaban una idea en su forma más pura. Los ideales no se corrompen, ni se estropean, ni envejecen. Permanecen. Pero, ¿y si el símbolo se rompe en mil pedazos? ¿Y si aquello que representaba era una mentira? Hagamos una analogía deportiva simplona: ¿y si la estrella de tu club de fútbol favorito fichase por el equipo rival? O pongamos un ejemplo real: Aung San Suu Kyi.

Premio Noble de la Paz, Aung San Suu Kyi estaba considerada un faro en la lucha por los derechos humanos tras su largo encierro por parte de los militares de Myanmar, que tras muchos años de dictadura también impidieron la transición democrática del país. En todo el mundo se reclamaba su liberación y se idolatraba su figura, hasta el día que defendió y justificó el éxodo de cientos de miles de musulmanes de la minoría étnica rohingya a Bangladesh, que no estaba exento de violaciones de los Derechos Humanos y asesinatos en masa. El símbolo se pudrió, y ahora Aung San Suu Kyi, que había sido una referente internacional de resistencia pacífica frente a la opresión, ha perdido su prestigio moral y el mundo le ha dado la espalda.

Imperio Secreto” es la caída en desgracia del símbolo más puro de Marvel Comics: el Capitán América. La traición de Steve Rogers, provocada por el Cubo Cósmico que le convierte en un ferviente creyente de la causa de Hydra y en su Líder Supremo, sirve para que la malvada facción domine el mundo con puño de hierro en un instante. El mayor héroe de nuestro tiempo era, en secreto, el mayor enemigo de la libertad y cuando se ha quitado la máscara la victoria de los villanos ha sido total. La guerra terminó nada más empezar. Con los enemigos de Hydra derrotados… aunque no vencidos.
En el espectacular tomo integral publicado por Panini Cómics, con más de quinientas páginas que recopilan las diez entregas de “Secret Empire“, además de otros tie-ins de este macro arco argumental (“Secret Empire: Omega” y ” Secret Empire: Not Brand Echh“) además de un montón de portadas alternativas, veremos no solamente el ambiguo papel del Capitán América como líder de Hydra sinó también como reaccionan los héroes, sus antiguos compañeros y amigos, a la traición de la más respetada figura de su comunidad, y su lucha por sobrevivir en el nuevo status quo. Incluyendo aquellos que quedaron aislados de la Tierra, la Capitana Marvel del programa espacial Alpha Flight y los héroes bajo su liderazgo que se quedaron en el espacio, abandonados a su suerte, librando una guerra desesperada contra los invasores Chitauri que Steve Rogers ha lanzado contra ellos.
Y cuándo todo acabe, cuándo la lucha por el alma del Capitán América se acabe, ¿habrá alguna redención posible para Steve Rogers y volverá éste junto a los héroes a los que traicionó? ¿O la mancha es demasiado grande y la herida demasiado profunda? Más aún todavía, pues la gran pregunta es, ¿que realidad es la cierta y cuál es la alterada? ¿Y si en verdad Hydra ganó la guerra y los aliados usaron el cubo para cambiarlo todo? ¿Y si vivimos en un mundo falso, en un espejismo, en una mentira creada por Kubik?

No nos vamos a engañar: “Imperio Secreto” es un evento que nos ha dejado muy mal sabor de boca. Es confuso, es desordenado, que pretende abarcar demasiado y se ahoga en su monumentalidad. Un bluf, aunque Vic llegó a decir que “no tenía mala pinta” en un momento de debilidad. La premisa inicial, que es convertir al Capitán América en un nuevo Craneo Rojo, no se sostiene y todos los lectores sabemos desde la primera página que la única conclusión posible de todo el asunto es volver al punto de partida y recuperar al Steve Rogers como símbolo del estado de la bandera de las barras y las estrellas. Y para acabar de estropearlo, los dibujantes elegidos no son de nuestro agrado. Andrea Sorrentino y Leinil Francis Yu, como siempre, parece que hacen bocetos y dejan todos los dibujos a medias, emborronados. Su trabajo palidece ante la lección que les da Daniel Acuña en el número debut del evento. En resumen: un tomo espectacular, editado con todo el lujo de la colección Marvel Now! Deluxe de Panini Cómics, pero este “Imperio Secreto” no pasará a la historia de Marvel Comics y pronto quedará en el olvido, enterrado en el fondo de la caja donde descansan los cómics intrascendentes.

Imperio Secreto
Autores: Andrea Sorrentino, Leinil Francis Yu, Nick Spencer, Steve McNiven y Daniel Acuña
Edición original: “Secret Empire” núms. 0 a 10, “FCBD”, “Omega” y material de “Not Brand Echh”
Fecha de publicación: Febrero de 2022
ISBN: 9788411013635
Formato: 17x26cm. Tapa Dura. Color
Páginas: 520
Precio: 49,95 euros