Marina se gana la vida organizando las bodas de los demás, aunque nunca ha tenido pareja estable y prefiere disfrutar de relaciones sin compromiso. Una noche loca le toca a Carlos, no es nada serio ni para él y menos aún para ella. Pero Carlos está prometido con Alexia: una joven ideal de la muerte, que casualmente se metía con Marina en la infancia. Cuando a la mañana siguiente Alexia descubre la tarjeta de visita de Marina en el bolsillo de Carlos, prefiere pensar que Carlos quiere pedirle matrimonio.