La muerte del guionista y editor norteamericano Dennis O’Neil ha dejado a Batman un poco más huérfano de lo que ya era. Y es que O’Neil, junto al dibujante Neal Adams, fue responsable de una de las etapas más emblemáticas del Caballero Oscuro.

Si DC Comics hiciese una encuesta entre sus lectores para conocer cuales son los autores favoritos de las aventuras de Batman es posible que nombres como sus creadores Bob Kane y Bill Finger, Alan Moore y Brian Bolland, Jim Lee, Frank Miller, Alan Grant y Norm Breyfogle, Grant Morrison y Paul Dini, Brian Azzarello o incluso Neil Gaiman apareciesen en la lista. Pero quienes no deberían faltar nunca son Dennis O’Neil y Neal Adams, responsables de una de las etapas más destacadas del Caballero Oscuro, en los años setenta.

Posiblemente es inevitable destacar el dibujo enérgico, dinámico, y el talento desbordante de Adams, pero fue la reinvención del personaje que propuso O’Neil, recuperando algunos elementos originales de Bob Kane y Bill Finger, acentuando sus habilidades detectivescas y añadiendo ese barniz oscuro y siniestro que lo acompañará para siempre como seña de identidad, lo que dio un impulso definitivo a la consagración de las aventuras del Hombre Murciélago de DC Comics. Dennis O’Neil es esencial para entender quien es Batman de hoy.

El guionista se convirtió en un nombre imprescindible de DC Comics de los años setenta, además de la mencionada etapa como guionista de las aventuras de Batman, a sus celebradas etapas en Green Lantern, Green Arrow, Wonder Woman o Superman. A mediados de los ochenta emprendió una larga etapa como editor de DC Comics de la que surgieron hitos del Caballero Oscuro como “Una muerte en la familia” o “Knightfall”.