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Creado por Edgar Rice Burroughs en 1914, Tarzán podría ser perfectamente uno de los personajes literarios que más veces han pasado por la gran pantalla. Sumando los clásicos de Johnny Weissmuller o Lex Barker, el «Greystoke» de Christopher Lambert, o la versión animada de Disney con canciones de Phil Collins, entre otras muchas, son decenas y decenas de películas dedicadas a la historia del huérfano criado en la selva por los monos que, ante la llegada de una bella mujer y un grupo de hombres, deberá debatirse entre la alma humana que bulle en su interior y la fidelidad por el paraiso virgen donde ha crecido.
En «Greystoke, la leyenda de Tarzán, el rey de los monos«, una película del año 1984 dirigida por Hugh Hudson y protagonizada por Christopher Lambert, dos años antes de convertirse en un inmortal, Andie MacDowell, Ian Holm, James Fox, Ralph Richardson, Nigel Davenport, David Suchet, Cheryl Campbell, Ian Charleson y Nicholas Farrell, entre otros, seguiremos el periplo de Tarzán, realmente llamado John Clayton, heredero del título de Conde de Greystoke, de vuelta a Inglaterra tras haber vivido en la selva durante muchos años. Una versión de la historia que se suele obviar, pues Tarzán pocas veces sale de su hogar y, como mucho, viaja hasta los EE.UU. para rescatar a su amada Jane, tal y como se contaba en «Tarzan of the Apes«, la primera de la serie de veinticuatro novelas escritas por Edgar Rice Burroughs sobre Tarzán de los monos.
Así, en «Greystoke«, el adulto Tarzán es hallado por una expedición geográfica en la selva africana donde ha vivido toda su vida, después de naufragar el barco en el que viajaba con sus padres y haber sido criado por monos. De vuelta a Londres, su familia intenta que se reintegre en la Inglaterra victoriana. Allí conoce a Jane Porter, su prima norteamericana, de la que se enamora y con la que todos piensan que podría casarse, pero su adaptación a la sociedad inglesa resulta más complicada que la de cualquier ser humano. No es un argumento increíble, pues hay varios casos documentados de niños criados por animales en todo el mundo que luego cuesta mucho volver a integrar en el mundo real, aunque sí que es algo excepcional y sorprendente.
La historia de esta película no es fiel, en ningún caso, a ninguna de las novelas de Edgar Rice Burroughs sobre Tarzán aunque pretende serlo de su espíritu. Tampoco lo consiguen. Trasladan la acción de la selva africana a la Inglaterra victoriana y centran su atención en las dificultades que tiene este hombre crecido entre animales de la jungla para integrarse en la sociedad y los esfuerzos de su entorno por reeducarlo de acuerdo con su rango. Poniendo en duda, como no puede ser de otra manera, que es difícil asegurar que la vida civilizada es la de Inglaterra y no la de la jungla.
«Greystoke, la leyenda de Tarzán» fue nominada a tres Oscar: mejor actor de reparto (Ralph Richardson, a título póstumo), mejor guion adaptado y mejor maquillaje. No ganó ninguno de los tres. Seguramente no los merecía.
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Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja