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La historia del cine tiene un capítulo entero dedicado a la historia de amor y odio entre el director Werner Herzog y el actor Klaus Kinski. Este dúo de director y actor dio a luz cinco películas y numerosas anécdotas sobre su relación que quedó plasmada en el documental «Mi enemigo íntimo» (1999). La tensión entre ambos durante el rodaje de «Fitzcarraldo«, en plena selva amazónica, no fue una excepción aunque, por encima de todas sus colaboraciones, «Cobra Verde» fue la más tormentosa y terminó con el actor abandonando el rodaje tras una violenta pelea con Herzog y con el director amenazando a Kinski con matarle a tiros si abandonaba el proyecto, un episodio que resume el extremo al que llegó su enfrentamiento personal y artístico.
Protagonizada por Claudia Cardinale, Klaus Kinski, Grande Othelo, José Lewgoy, Miguel Angel Fuentes y Paul Hittscher, «Fitzcarraldo«, ambientada a finales del siglo XIX, nos cuenta la historia de un hombre que, obsesionado por la ópera, desea construir un teatro en medio de la selva. Para lograrlo, tendrá que hacer fortuna en la industria del caucho, y su irracional plan consiste en transportar un enorme barco de vapor por el río y hacerlo pasar por encima de una pequeña montaña, con la ayuda de los indígenas locales. Es una historia basada en la epopeya real de Carlos Fermín Fitzcarrald, un comerciante de caucho que en 1894 transportó su barco de vapor a través de diez kilómetros de selva, entre los ríos Tambo y Urubamba, para llegar a una zona de grandes bosques de caucho inaccesible por cualquier otro medio… aunque en la realidad lo desmontó e hizo trasladar el barco pieza por pieza, un detalle que Herzog decidió ignorar deliberadamente para reforzar el carácter mítico y desmesurado de su relato.
El irreductible alemán Werner Herzog ganó el premio a Mejor Director en el Festival de Cannes por este film, pero quizás el esfuerzo por conseguirlo fue excesivo: más de tres años de producción, rodaje en condiciones extremas, sin decorados y sin maquetas para recrear la historia, el uso de un barco real, un millar de extras y un presupuesto de cerca de seis millones de dólares. Probablemente la película más ambiciosa y desmesurada de Werner Herzog, cuyo argumento funciona como una clara metáfora de su propio rodaje: su protagonista, interpretado por el incontrolable Klaus Kinski, quiere construir un palacio de la ópera en plena jungla amazónica y, para ello, intentará transportar un barco de vapor a través de la selva. Sueños tan ambiciosos que parecen propios de un demente, pero que, como en todo el cine de Herzog, rozan constantemente la frontera entre la locura y la grandeza.
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Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal