Una de las mejores historias que tuve el placer de leer durante el año 2019 fue la que narraba la extraña historia de Lubin Maréchal, un joven que, de repente, descubrió que solo vivía un día de cada dos y que un extraño ocupaba su lugar durante sus ausencias. Un guión increible que os dejará la piel de gallina.

Lubin Maréchal es un joven de unos veinte años que disfruta de su gran pasión: ser acróbata. Pero un día descubre que se despierta todas las mañanas cuando acaba de pasar un día completo, sin tener recuerdos de nada de ello. Entonces averigua que durante sus ausencias, otra personalidad toma posesión de su cuerpo, otro con un carácter muy diferente al suyo.

«Esos días que desaparecen» («Ces jours qui disparaissent«) podría haber sido escrita por Jorge Luis Borges, o podría ser un guión de Charlie Kaufman dirigido por Michel Gondry, pero su autor es el joven autor francés Timothé Le Boucher y este cómic es solamente su tercera obra tras «Skins Party», seleccionado en el Festival de Angoulême, y «Les Vestiaires», inéditos en España. Una obra brillante, ingeniosa, que te atrapa desde la primera página y no te suelta hasta el final, enganchado inevitablemente a la angustia de Lubin Maréchal y su caída en los infiernos.

¿Qué harías si, de repente, te dieras cuenta de que solo vives un día de cada dos? ¿Cómo reaccionarías si un extraño, un desconocido, compartiera tu cuerpo y, poco a poco, te fuese arrinconando, apartando de tu propia vida, robando cada segundo, cada minuto, cada hora y cada día, de forma inevitable e imparable? Una pesadilla a la que Le Boucher le da una verosimilitud que da miedo, pues te la crees desde la primera viñeta. Además, el dibujo del autor, limpio y sencillo al estilo de la tradición francobelga, de colores planos, acompaña al relato con humildad y deja que la odisea del protagonista se desarrolle con total libertad.
«Esos días que desaparecen» nos cuenta, pues, como Lubin Maréchal recibe un fuerte golpe en la cabeza y, a partir de entonces, su vida cambia por completo: un otro yo lo suplanta durante un día entero, que se alterna con los que Lubin vive. Y este extraño desdoblamiento provoca que Lubin viva dos vidas a la vez, se interese por mujeres diferentes, tenga amigos distintos, personalidades opuestas,… La conciencia de uno está dormida cuando la del otro despierta, y viceversa, y ninguno de los dos recuerda nada de lo que ha hecho su alter ego durante su sueño. Lo que empieza siendo una curiosidad, una mezcla entre una comedia de situación, una intriga psicológica y un relato fantástico, deriva gradualmente al drama. Si al principio los dos Lubin intentan conocerse, gestionar la situación con cierto orden y madurez, e incluso el autor se permite bromear con ello, poco a poco y con el paso de las páginas la cosa se va estropeando, la relación entre los dos personajes se va ensombreciendo y se acaban convirtiendo en enemigos en un mismo cuerpo que librarán una guerra con imprevisibles consecuencias.

«Esos días que desaparecen» recibió el premio de los libreros especializados franceses del año 2018, y vuelve a poner en primera linea a la nueva generación de autores franceses que, como Bastien Vivés, han recibido formación académica, conocen las tradiciones narrativas y gráficas clásicas, pero han sabido romper las costuras del medio y experimentar nuevos caminos. Le Boucher lo hace, y consigue una obra maestra, una novela gráfica inesperada que vendió más de cincuenta mil ejemplares en Francia y que Dib·buks nos ofrece con menos redobles de tambor de los que hubiese merecido. Esperemos que el boca-oreja ponga esta obra de Timothé Le Boucher donde se merece.

Esos días que desaparecen.
Autor: Timothé Le Boucher
ISBN: 978-84-17294-48-9
Formato: 19,3×27,6cm. Color Cartoné.
Páginas: 192
Precio: 28,00 euros