![]()
El 22 de noviembre de 1963, mientras circulaba en el coche presidencial por la Plaza Dealey de Dallas, el presidente de los EE.UU. John Fitzgerald Kennedy recibió varios disparos que le causaron la muerte. La historia ha puesto tradicionalmente el foco en Lee Harvey Oswald y en otros posibles autores del atentado, en los oscuros motivos que se escondían detrás de los disparos, en las conspiraciones que podían haber planificado el magnicidio, en las controvertidas conclusiones de la comisión Warren o en la famosa bala mágica. Sin embargo, la película de Wolfgang Petersen desplaza la mirada hacia los agentes del Servicio Secreto que acompañaban al presidente y que no pudieron evitar el magnicidio, aunque, tras los primeros disparos, intentaron intentaron proteger al presidente y a la primera dama, Jackie Kennedy.
La historia de «En la línea de fuego» («In the line of fire«), dirigida por Wolfgang Petersen y escrita por el entonces debutante Jeff Maguire, trabajo que le valió una nominación al Óscar al mejor guion original, nos presentaba a Frank Horrigan, un veterano agente del Servicio Secreto atormentado por no haber podido salvar al presidente John F. Kennedy en 1963. Tres décadas después, debe enfrentarse a un frío y brillante asesino de la CIA, un maestro del disfraz que planea acabar con la vida del nuevo presidente, que prepara su campaña de reelección. Las amenazas contra la vida del presidente son habituales, pero Frank sabe que de entre todas ellas, una es completamente real y que, esta vez, no puede permitirse volver a fracasar.
Protagonizada por Clint Eastwood, John Malkovich, René Russo, Dylan McDermott, Gary Cole, John Mahoney y Fred Dalton Thompson, entre otros, «En la línea de fuego» sigue siendo un thriller notable, que destaca por el extraordinario duelo interpretativo entre Eastwood y Malkovich. El primero construye un héroe crepuscular, vulnerable y marcado por la culpa, mientras que el segundo compone uno de los villanos más memorables del cine de los años noventa: un antagonista culto, imprevisible y perturbador. La película se sostiene sobre la potente idea de que siempre habrá una ocasión para redimirnos de los errores del pasado.
Como curiosidad, merece la pena destacar que buena parte del equipo creativo procedía de distintos países, lo que aportó una personalidad singular al proyecto: un director alemán, Wolfgang Petersen; un compositor italiano, Ennio Morricone; y una montadora inglesa, Anne V. Coates. El resultado es una película de estructura clásica, técnicamente impecable y que ha envejecido extraordinariamente bien.
![]()











Coincido con Noren. "Interestelar" y "La llegada" para mí son prácticamente insuperables. Pero bueno, que para gustos los colores.