Los dragones, majestuosos y aterradores, han poblado leyendas y mitos de la humanidad a lo largo de los siglos. Con apariencia de reptil y el cuerpo cubierto de escamas, con afiladas garras, grandes alas y capaces de escupir fuego a través de sus fauces cargadas de dientes afilados, el dragón es una criatura fantástica universal, que ha aparecido en mitologías de todas las culturas del mundo y que el cine ha sabido convertir en un terrible adversario. Con «En el vientre del dragón«, Mathieu Gabella y Christophe Swal exploran una versión tan sorprendente como estimulante de estos monstruos de leyenda.
Decididos a hacerse con el tesoro del mayor dragón que se haya visto nunca en el mundo, tres personajes de lo más variopinto se unen para cazar al terrible reptil: el estudioso Filógeno, hijo de unos dracólogos desaparecidos; Wei, un pirata chino capaz de dominar a los dragones; y Udo von Winkelried, descendiente del linaje de cazadragones iniciado por Sigfrido. El único problema es que la única forma de matarlo es desde el interior del monstruo, desde el vientre del dragón.
De todas estas criaturas legendarias, sin duda la que más fascinación ha ejercido sobre los artistas de todas las épocas ha sido el dragón. Esta criatura terrible de mirada penetrante, cuerpo escamado y que escupe fuego por la boca, ha acompañado a la humanidad durante miles de años, desde el rincón más recóndito de China hasta los libros de fantasía de un escritor inglés de mediados del siglo pasado. ‘Hic sunt dracones‘, ponían en los mapas antiguos para referirse a territorios inexplorados o peligrosos: ‘Aquí hay dragones‘. A algunos de nosotros, cuando nos hablan de dragones, inevitablemente nos viene a la cabeza Smaug ‘el Dorado’, el dragón de «El Hobbit«. De color rojo, con enormes alas, una piel de impenetrables escamas y gran inteligencia, cruel, avaricioso y despiadado, descansaba sobre el inmenso tesoro de la Montaña Solitaria hasta que un saqueador hobbit se escabulló en su guarida. J. R. R. Tolkien estableció con su dragón un modelo que, hasta cierto punto, se convirtió en un estereotipo, un modelo, una referencia ineludible para cualquier artista que introduzca un dragón en su historia, concebido siempre como una criatura similar a Smaug. Pero en «En el vientre del dragón» Mathieu Gabella y Christophe Swal rompen el molde.
Cuando se prepara para terminar con el dragón Fafnir, este le ofrece un trato a Sigfrido. Si acepta perdonarlo, el dragón le ofrecerá la inmortalidad a él y a sus descendientes. El héroe acepta el trato, pero la resolución del acuerdo no será tal y como pensaba. Su linaje se convertirá en inmortal, pero también estará maldito.
Tras esta breve introducción, «En el vientre del dragón» nos contará la historia del alquimista Filógeno, hijo de unos sabios dracólogos desaparecidos, de Wei, un pirata chino capaz de someter a los dragones, y de Udo von Winkelried, descendiente de un linaje de cazadores de dragones, que se unen para acabar con el dragón más grande del mundo y hacerse ricos. Pretenden recoger sus escamas, puesse convierten en oro cuando estos reptiles legendarios mueren. Pero cada uno de ellos tiene sus secretos, y sus intereses particulares, en esta aventura en la que se va a embarcar. La traición va a formar parte de su equipaje.
Pronto la aventura de «En el vientre del dragón» nos llevará al mismísimo vientre de la bestia, pues la única manera de terminar con la gigantesca criatura es desde dentro. El interior del gran dragón resultará ser un universo tan inmenso como multicolor. Restos de naufragios, pero también ciudades, sociedades de supervivientes y otros muchos dragones en comunión con su padre. En sus entrañas los protagonistas de la función también se toparán con las salamandras, hombres que fueron tragados por el dragón en el pasado y han sido transformados para resistir el calor y servir a la bestia, que querrán evitar que lleguen al corazón del monstruo y acaben con su vida.
«En el vientre del dragón» ofrece a los lectores una relectura muy original, tan sorprendente como compleja, del mito de los dragones construida en torno a sus personajes protagonistas, Filógeno, Wei, Udo, además de Xiu, y el montón de secretos y mentiras que esconden. Pero sobretodo acerca de la naturaleza de los dragones, y del gran dragón. De su forma de reproducción y apareamiento con criaturas no dragones, de las piedras que alojan en su interior, o de los vínculos que tienen con el gigantesco dragón marino. Extraño, y bastante confuso. En ocasiones el lector se perderá en este tratado de biología fantástica, intentando infructuosamente entenderlo todo en una primera lectura. Pero, con un poco de paciencia, el guionista Mathieu Gabella irá poniendo luz en las sombras, abriendo senderos hacia la comprensión de su propuesta.
Yermo Ediciones publica «En el vientre del dragón» en un espectacular volumen integral de más de ciento cincuenta páginas, que recopila los tres álbums originales publicados originalmente en Francia por Glénat con los títulos «Dans le ventre du dragon: Udo«, «Xiu» y «Phyl«. Esta trilogía desarrolla con habilidad una de las bazas más fuertes que suelen ofrecer los BD de fantasía: una ambientación sublime que no ahorra ni el más mínimo detalle. En este caso, el particular universo entre orgánico y construido que hay en el vientre de la bestia o los dragones de todos los tamaños y colores. Para obtener este resultado, excelente, «En el vientre del dragón» se aprovecha del talento inmenso de Christophe Swal, un ilustrador especializado en juegos de mesa y de rol, que tiene un estilo clásico que encaja como un guante. Sin olvidar el color de Simon Champelovier, por supuesto.
En resumen, una obra tan entretenida como valiente, por romper esquemas establecidos y explorar sendas distintas a las habituales para contarnos una historia con dragones, y sobre dragones.
En el vientre del dragón
Guion: Mathieu Gabella
Dibujo: Christophe Swal
Edición original: «Dans le ventre du dragon» núms. 1 a 3
ISBN: 978-84-10294-77-6
Formato: 21,6x30cm. Cartoné. Color.
Páginas: 152
Precio: 36,00 euros











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