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En 1992 Hollywood descubrió a Robert Rodriguez, un joven director de cine mejicano que, con cuatro pesos y mucha imaginación, construyó una brillante película que le lanzaría al estrellato. De hecho los datos sobre el ‘making of’ de «El Mariachi» son realmente dignos de una película por si mismos: dos semanas de rodaje, con un reparto  casi amateur y un presupuesto de 7.000 dólares que el director obtuvo trabajando como sujeto de pruebas en un laboratorio farmacéutico. En realidad Rodríguez había estimado que la película costaría un poco más pero consiguió ahorrar un par de miles de dólares porqué rodó la mayoría de las escenas en una sola toma.
Protagonizada por Carlos Gallardo, Peter Marquardt, Consuelo Gómez, Jaime de Hoyos, Ramiro Gómez, Reinol Martinez y Manuel Acosta, «El Mariachi» nos contaba la historia de un joven mariachi itinerante que llega a un pueblo de la frontera mexicana al mismo tiempo que un peligroso asesino, con el que lo confunden. A causa de este error y un cambio accidental de estuches el mariachi se verá obligado a cambiar su guitarra por un arma y a luchar por su vida.
Una película inmensamente entretenida, con un ritmo arrollador, un montaje frenético, y una demostración del inmenso talento que albergaba su joven y debutante director, un Robert Rodríguez que apenas tenía 24 años y que también fue productor, guionista, montador, editor de efectos especiales, responsable de la fotografía y de la música,… Lo hizo todo para la película, excepto actuar… y eso porque no había nadie más para ponerse detrás de la cámara.
El éxito de «El Mariachi» llevó a Robert Rodríguez y a su cine chicano y desvergonzado hasta Hollywood, apadrinado por Quentin Tarantino, donde dio forma a otras dos películas que continuaban la historia del mariachi y conformaban juntas una trilogía, «Desperado» en 1995 y «El mexicano» en 2003, ambas protagonizadas por Antonio Banderas y Salma Hayek.

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