Bill Watterson dejó de dibujar al pequeño Calvin y su inseparable tigre Hobbes hace ya quince años. Esa maravillosa tira cómica, que se publicó diariamente desde el 18 de Noviembre de 1985 hasta el 31 de Diciembre de 1995, aún hoy es una referencia ineludible y muy apreciada.

Somos muchos los que esperamos con futil ilusión el regreso de las tiras de ese pequeño niño de seis años de imaginación desbordada que hacía encuestas de popularidad a su padre, llevaba a la desesperación a su maestra Señorita Carcoma, se enfrentaba con tozudez a sus antagonistas (la canguro Rosalyn y el bruto Moe) y provocaba el vómito a su compañera de clase Susie Derkins con sus asquerosos bocadillos de sesos y mocos. Debido a las profundas convicciones anti-comerciales de Watterson tenemos que limitarnos a disfrutar de lo que dejó hecho antes de cerrar la puerta y ver como su «Calvin & Hobbes» es un referente de la cultura popular, incluso quince largos años después de su final. Muchos son los autores que aún les rinden homenaje, como Chris Wahlart y su mash-up con «Star Wars», SpaceMonkeyDr y su cruce con «Harry Potter» o Brian Azzarello y Lee Bermejo con su mash-up de «Calvin & Hobbes» y los supervillanos de DC Comics Lex Luthor y el Joker, entre otros.

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