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La película se sumerge en el Londres de 1965 y, bajo las directrices del Free cinema británico con un tono a la vez experimental y realista, sigue los pasos a una modelo famosa (Diana Scott) que no duda en ir cambiando de amantes buscando una posición social cada vez más ventajosa. Con la magnética presencia de una Julie Christie más fotogénica que nunca que se apodera de la pantalla y con la sutileza suficiente para transgredir ciertos preceptos morales sin ser explícita, acierta en algo tan complejo como demostrar con imágenes y diálogos como el poder y la fama no son sinónimo de felicidad y cómo la infidelidad y el desapego sentimental pueden llegar a ser un infierno emocional en vida. Destacar también el buen hacer de los compañeros de reparto de Christie, entre los que se encuentra el español José Luis de Villalonga haciendo de adinerado italiano. Consiguió los óscars a mejor actriz, guión original y vestuario y obtuvo también nominaciones a mejor película y dirección.