Casi diez años después de haber cerrado una etapa, Frank Miller regresó a uno de sus personajes más emblemáticos para ofrecernos su versión definitiva del origen de Matt Murdock, junto al dibujante John Romita Jr. «Daredevil: El Hombre Sin Miedo» llevó la narrativa del medio a cotas más elevadas y estrechó aún más los lazos que unían al personaje con el género negro. Un must-have en toda regla.

El origen definitivo del Diablo Guardián narrado por el autor que mejor le conoce y por uno de los mejores dibujantes que han pasado por su serie. Un fuego arde en lo más profundo de Matthew Murdock, el hijo de un boxeador asesinado por la mafia al que un accidente cambió su vida para siempre. Pronto, un justiciero enmascarado vigilará las calles más oscuras de la ciudad. Pero, antes de que eso ocurra, un niño ciego tendrá que recorrer el camino que le llevará a convertirse en el guardián de la Cocina del Infierno.

La última vez que coincidimos con Frank Miller, allá por el año 2016, estaba muy envejecido. Tenía un aspecto frágil, casi quebradizo. Pero aquel señor de barba canosa desordenada, nariz aguileña y mandíbula marcada, que caminaba con dificultad y a pasos cortos, era uno de los artistas más grandes, prolíficos y transformadores que ha dado el cómic en los últimos cincuenta años.

Una parte muy importante del trabajo, y del prestigio, de Frank Miller está fuertemente vinculada a los cómics de superhéroes, en cabeceras como «Spectacular Spider-Man» o «Daredevil«, y en obras maestras como «Daredevil: Born Again«, «Elektra: Asesina«, «Elektra Lives Again«, «Batman: El regreso del Caballero Oscuro«, «Batman: Año Uno» o «Batman: All-Star«. Pero tampoco hay que olvidar los proyectos personales que desarrolló durante la década de los noventa, que lo convirtieron en un referente del cómic independiente estadounidense gracias a títulos como «Hard Boiled«, «Ronin«, la saga de «Martha Washington«, el noir de «Sin City» o la épica de las Termópilas en «300«. Una trayectoria reconocida con dos premios Harvey y seis premios Eisner que, a nuestro juicio, parecen pocos.

Seguramente, uno de los personajes sobre los que la influencia de Frank Miller ha sido más importante es Daredevil. En 1993 regresó a la serie del Hombre sin Miedo con la miniserie de cinco números «Daredevil: The Man Without Fear«, junto al dibujante John Romita Jr. Era su tercera etapa con el personaje: la primera comenzó en 1979 y se extendió del número 158 al 191, etapa en la que presentó a Elektra y a Wilson Fisk, alias Kingpin. En 1986 volvió con «Daredevil: Born Again«, para crear una de las obras más influyentes, rupturistas y decisivas de Marvel Comics.

En «Daredevil: El Hombre Sin Miedo» tenemos un cómic de orígenes. Aunque ya habían sido definidos por Stan Lee y Bill Everett en su primera aparición en «Daredevil #1» de abril de 1964, la versión de Frank Miller y John Romita Jr. profundiza en la relación del héroe con su padre, un boxeador honesto obligado a trabajar como matón para un gángster; en la muerte de este; en el accidente que dejó a Matt ciego y le otorgó sus superpoderes; en su primer encuentro con Elektra Natchios y su tormentosa relación sentimental; y en los inicios de su rivalidad con el taimado Kingpin. Además, introduce elementos que no estaban en la idea original de Stan Lee, como el aprendizaje junto a Stick. Es un trabajo excelente en solo cinco entregas. Miller logra elaborar la «Biblia» de Daredevil en apenas cinco capítulos, dotando al Hombre sin Miedo de un trasfondo sólido, coherente y de una inspiración que lo impulsa a actuar incluso en sus peores momentos. Una historia fundamental para el personaje y una lectura obligada para cualquier guionista que se acerque a él.

De hecho, hay que entender que este «Daredevil: El Hombre Sin Miedo» y «Daredevil: Amarillo«, la aclamada reconstrucción de los primeros días del Diablo Guardián por Jeph Loeb y Tim Sale, son complementarios, no contradictorios. Existen desajustes, es cierto, pero ambos son canon… y a la vez, no lo son. Es lo que tienen los cómics de orígenes. En estas obras, los autores asumen la gran responsabilidad de dar forma a los cimientos de un mito, moldear las motivaciones que el personaje arrastrará para siempre: los pesos sobre sus espaldas y el brillo en sus ojos. Aunque, claro está, siempre existe la posibilidad de resetear un origen, reimaginarlo o reinterpretarlo, algo que tanto DC como Marvel han hecho en numerosas ocasiones. Tanto «Daredevil: El Hombre Sin Miedo» como «Daredevil: Amarillo» son cómics que merecen ser tenidos en cuenta.

Dicen que John Romita Jr. persiguió a Frank Miller durante años hasta que este accedió a guionizar «Daredevil: El Hombre Sin Miedo«. El esfuerzo y la persistencia del dibujante valieron la pena. Romita Jr. es un artista que cuenta con fieles seguidores y también con críticos acérrimos. Nosotros nos ubicamos en un punto intermedio: no es el mejor dibujante de Marvel Comics, pero es un profesional solvente que sabe contar una historia. Su trabajo en la etapa de «Invincible Iron Man» a principios de los años ochenta o en «Uncanny X-Men» a comienzos de los noventa es muy destacable, y aquí cumple con creces. Además, el entintado de Al Williamson y el color de Christie Scheele elevan considerablemente el resultado final.

«Daredevil: El Hombre Sin Miedo» cuenta con el encabezado dorado de la colección Marvel Must-Have, en una edición en tapa dura y a un precio muy razonable. Incluye, como es habitual en esta colección, numerosos extras de interés: varias portadas alternativas, una línea cronológica y los artículos de rigor, informativos y de contexto, sobre los autores y los personajes.

Daredevil: El Hombre Sin Miedo
Autores: Frank Miller y John Romita Jr.
Fecha de publicación: Octubre de 2020
Edición original: Daredevil: Man Without Fear #1-5
ISBN: 9788413346045
Formato: 17x26cm. Cartoné. Color
Páginas: 168
Precio: 15,00 euros