El director Roman Polanski, una historia de Yasmina Reza, un reparto con actores de la talla de Kate Winslet, Jodie Foster o Christoph Waltz,… “Un dios salvaje” es una película que, inevitablemente, huele a Óscars.

Pese a sus problemas con la justicia norteamericana (y, como consecuencia, con la justicia de Suiza que lo tuvo retenido durante nueve meses a causa de la demanda de extradición que pesaba sobre el cineasta) el talento del director Roman Polanski y su efervescencia creativa siguen en plena forma y no se han visto afectados ni un ápice. Al contrario, las experiencias personales parece que han afectado a su cine, al que ha dotado con una visión más cruel, dura e inflexible sobre el hombre, sobre el lobo que es el hombre para el hombre, y sobre el dios salvaje que se esconde dentro de cada uno de nosotros, luchando por liberarse de las ataduras que la sociedad le ha impuesto. El último ejemplo de ello es “Un dios salvaje” (“Carnage” en su versión original) una película con formato de obra de teatro puesto en escena con un único espacio cerrado que adapta la obra homónima de la dramaturga francesa Yasmina Reza (“Arte”) a la gran pantalla. Una obra de teatro galardonada con un Premio Tony a la mejor obra teatral del año 2009, estrenada en Broadway con un reparto encabezado por Jeff Daniels, James Gandolfini, Hope Davis y Marcia Gay Harden en unos papeles que, por cierto, en nuestro país interpretaron Aitana Sánchez-Gijón, Pere Ponce, Maribel Verdú y Antonio Molero.
Desde 1978 el autor de “Chinatown”, “Tess”, “Repulsión”, “El Pianista” o “El escritor” trabaja con una orden de arresto internacional sobre sus espaldas, a causa de una condena por abuso sexual sobre la menor Samantha Geimer en los EE.UU. Eso no ha detenido su trabajo, que ha sido aplaudido y premiado en todo el mundo. Una cosa no quita la otra. Culpable o no, Polanski es un gran director de cine.
Su último trabajo, “Un dios salvaje”, aborda las máscaras de la sociedad, la violencia, el sentimiento de culpa y la traición a la que se someten dos parejas dentro de un contexto cotidiano. Cuatro personas, dos matrimonios burgueses, dos hombres y dos mujeres, Nancy y Alan Cowan y Michael y Penélope Longstreet, que se encuentran para discutir civilizadamente los problemas que sus hijos de once años que se han peleado en el colegio, de acuerdo con la legalidad y las normas sociales, intentando buscar una solución al problema. ¿Cómo terminará la tensión de este desafortunado encuentro cuando la cordialidad se rompa, cuando se resquebrajan los esquemas morales y las convenciones sociales establecidas?
Una película que es todo un regalo para sus cuatro actores protagonistas, Kate Winslet, Jodie Foster, John C. Reilly y Christoph Waltz, que parten con una cabeza de ventaja para la próxima edición de los premios de la Academia. (www.sonyclassics.com/carnage)

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