Ya he hablado alguna vez de esta serie y ya he tratado de convenceros de que la veais, pero permitidme que lo intente una vez más… Como yo fui de los insensatos que no supieron entender que una serie que TVE retransmitía a partir de las 12:00 de la noche debía estar bien me la perdí en su día y estoy tratando de recuperarla ahora, una década después. Nunca es atarde si la dicha es buena.

El caso es que esta serie te atrapa por completo, como muchas otras, sí es cierto, pero tiene varios aspectos especiales y distintivos que la hacen única. En ella se respira el aire libre que rodea el pequeño pueblo de Cicely (Alaska) donde transcurren los episodios y uno siente un enorme deseo repentino de evadirse a cualquier entorno natural que tenga a mano. En ella se comparten las peculiares costumbres y los problemas de un grupo de personajes que huyen de estereotipos y se caracterizan por ser especiales, particulares y originales. Pero sobretodo en ella te desconciertan con reflexiones que jamás nadie esperaría en una serie como ésta y menos cuando esperabas a priori que los personajes estuvieran más preocupados de quehaceres propios de su entorno y no de disquisiciones vitales.

“Doctor en Alaska” es por eso una serie sorprendente y única y lo mejor es que no parece que por ella pase el tiempo lo cual es prueba de que, sin duda, estamos ante una de las obras maestras de la televisión.

La razón de escribir este comentario no es que haya terminado de verla y pretenda hacer balance. En realidad quería compartir con quien quiera leerlo un diálogo que me dejó completamente K.O. Os pongo en situación: Temporada 4, capítulo: “Revelaciones”. El doctor Joel Fleishman, protagonista principal de la serie anda desorientado y pide consejo a Bernard, el hermano de Cris, el locutor de radio y éste le contesta….

“Joel,¿te importa si te hago una observación? Estás al borde de la angustia existencial. Esa desesperada necesidad de compañía para que algo llene tu tiempo. Estás mirándote en tu propia tumba. Sí, mírate al espejo, mírate.¿Qué es lo que ves?¿un extraño?¿nada?¿por qué? porque allí no hay nada. Eres un árbol sin sombra, eres un pozo vacío, eres un grito silencioso. La mayoría del tiempo puedes negarlo pero no cuando estás solo sin distracciones. Entonces te ves forzado a enfrentarte y a tratar con la cuestión, se te lanza a la cara, te lo tragas….la única cuestión es¿cuál es el significado de mi existencia? Deja de huir Joel, no puedes escapar a la respuesta. Tu existencia no tiene significado ninguno. Y si no eres capaz de asumirlo vas a continuar llevando una vida incompleta, frustrada y completamente neurótica. No pretendo darte un consejo, pero si yo fuera tú, aprendería a quedarme quieto frente al abismo, a abrazarlo, a no hacer nada”

Y lo mejor de todo es que esto es una pequeña muestra. La serie está llena de este tipo de momentos. Yo la definiría como una comedia costumbrista, pero de vez en cuando, generalmente Cris desde su locutorio de radio o cualquiera del resto de personajes, te lanza una idea, una reflexión que te deja replanteándote cuestiones que nos invaden a todos y siempre sin dramatismo, desde un existencialismo positivo.

Tratad de conseguirla, episodio a episodio, cada vez me sorprende más.