En Diciembre las editoriales Alamut y Bibliópolis publicaron "La Dama del Lago" de Andrzej Sapkowski, después de tiempo de espera. Desgraciadamente se decidió partir el libro en dos, lo que generó gran controversia y malestar. A continuación os ofrecemos las explicación del editor.
https://www.via-news.es/images/stories/libros/Alamut/dama-lago-caballero-02.jpgLuis G. Prado creó, hace unas semanas, un más que activo blog en el que, además de presentar sus novedades (Bibliópolis y Alamut), habla sobre sus libros, comparte anécdotas y contesta a los lectores. Recientemente se le preguntó por los motivos para partir en dos volúmenes La Dama del Lago. Hasta ahora había dado respuestas segadas, pero nunca una respuesta tan amplia capaz, creo, de satisfacer a los lectores como la que da aquí .

La dama del lago en dos volúmenes

Anónimo preguntó:
{xtypo_quote} La verdad, yo creo que la pregunta importante no es si se editará La dama del lago en un solo volumen, sino, ¿por qué se editó en dos?, cuando ni siquiera tú pareces muy contento con ello.{/xtypo_quote}
Claro que no estoy contento. Si hubiera dependido de mí, habría editado La dama de lago de Andrzej Sapkowski en un solo volumen… ¡y en noviembre de 2007! Pero, pese a los insistentes rumores en contra, debo advertir de que, como editor, no soy omnipotente. Al contrario, en mi trabajo cotidiano, ante mil situaciones de toda índole, grande o pequeña, no me queda más que hacer de la necesidad virtud.

Éste es un buen ejemplo de ello. Por un lado, el traductor de la Saga de Geralt de Rivia, José María Faraldo, comenzó a dar señales de no poder cumplir los plazos de entrega en torno a 2005 (el primer título afectado por esto fue Bautismo de fuego, pero como el retraso fue leve, los lectores apenas lo notaron). Por otro, para mí era evidente que el éxito de la Saga en España se debía, sobre todo, a su traducción, y me resistía a la idea de sustituirlo, o siquiera de repartir el trabajo con otros traductores.

Se inició así un largo proceso de tira y afloja en el que los libros iban saliendo tarde o temprano, pero a costa de retrasos y contorsiones cada vez más elaboradas. La torre de la golondrina salió seis meses después de lo anunciado, y la traducción de La dama del lago se empantanó irremisiblemente durante los primeros meses de 2007. En principio me limité a esperar, pero cuando se acercaron las Navidades de ese año sin que estuviera a la vista el final de la traducción, propuse al traductor que se encargase de Camino sin retorno en su lugar (un trabajo más liviano, puesto que varios relatos ya estaban traducidos, y como recopilación de cuentos era más variada que una novela), y el truco funcionó: publicamos esa colección en noviembre de 2007. En 2008, el esquema (espera inicial, desistimiento y alternativa) se repitió con Narrenturm, pero ya no salió tan bien: al ser un texto muy largo, no estuvo a tiempo para las Navidades de ese año, y finalmente apareció en mayo de 2009.

Culminado con éxito el desafío de traducir el primer título de las Guerras Husitas, que como puede testimoniar cualquiera que lo haya leído no es precisamente más sencillo que Geralt de Rivia, habría sido de esperar que Faraldo encarase lo que le restaba de La dama del lago con mayor confianza y energía, de forma que hubiésemos podido publicarla en Navidad de 2009… pero no fue así. De hecho, admitió que no podía solo y por primera vez buscó ayuda de otros traductores, que se encargaron cada uno del borrador de un solo capítulo. Aun así, una vez más se acercaron las fechas, y una vez más se hizo evidente que habría que recurrir a una solución imaginativa para no perder el mejor momento comercial del año para un lanzamiento (que sí que se perdió en 2008, a mi pesar).

Sapkowski, al que hemos invitado a España tantas veces que he perdido la cuenta y con el que Faraldo y yo mantenemos una excelente relación (el verano pasado, sin ir más lejos, lo visitamos en su ciudad natal y entre otras cosas nos enseñó el cementerio donde está enterrada su familia), estaba muy al tanto de estos retrasos y muy preocupado por ellos, y nos había sugerido la posibilidad de dividir el libro en dos, tal como se la sugirieron a él con ocasión de la publicación del original en Polonia. Casualmente o no, justo en la mitad de La dama del lago termina un capítulo que constituye un punto y aparte de la narración, cerrando una subtrama pero dejando la continuación abierta, exactamente igual que las entregas anteriores de la Saga (de hecho, es un final muy parecido al de La sangre de los elfos). Teníamos, pues, el acuerdo del autor, y también la certeza de que el texto se prestaba de forma natural a la división. Pero, ¿era ésta necesaria?

Resultó que sí: Faraldo consiguió entregar la primera mitad del libro in extremis para editarla en Navidad de 2009… pero, como era quizá inevitable, el largo proceso de tira y afloja que definía nuestra relación profesional culminó con su renuncia a seguir encargándose como traductor principal de Sapkowski. Así pues, no era sólo que la segunda mitad de La dama del lago estuviera pendiente de traducción; es que no tenía traductor para ella. ¿Cuánto más podía retrasarse entonces un libro que para entonces acumulaba dos años de retraso, y que los lectores pedían insistentemente?

La solución ya la conocéis: publicamos La dama del lago 1 en noviembre de 2009, y con más calma y cuidado buscamos a quien sustituyera a Faraldo. Con su colaboración, por cierto: no sólo está de acuerdo en que el traductor elegido, Fernando Otero Macías (con amplia experiencia y talento demostrado en diversas editoriales), es el ideal, sino que se ha ofrecido a aportar el toque final que iguale el estilo, lo que hará en la medida que sus otras ocupaciones se lo permitan.

¿Significa esto que La dama del lago 2 aparecerá tan sólo unos meses después de La dama del lago 1? Pues mirad, con las traducciones de Sapkowski yo hace años que ya no pongo la mano en el fuego: hasta que no las recibo, no aseguro nada, y ésta no la tengo todavía. Pero me gustaría mucho que saliera pronto, para que los lectores no tuvieran que esperar más, y estoy haciendo todo lo que puedo al respecto.