¿Qué mejor manera de empezar una colección dedicada a recopilar lo mejor del sello Vertigo de DC Comics que con el irreverente y provocador John Constantine? El más carismático (y polémico) de los investigadores sobrenaturales del Universo DC, creado por Alan Moore en las páginas de la colección «La Cosa del Pantano«, pronto se ganó su propia serie, acompañado de sus inseparables cigarrillos, su gabardina roñosa y su sarcasmo cruel. Jamie Delano fue el autor encargado de hacer debutar al personaje, pero la lista de artistas que tomarían las riendas del destino de Constantine a lo largo de los años es digna de elogio: Brian Azzarello, Peter Milligan, Andy Diggle, Denise Mina, Mike Carey, Paul Jenkins, Warren Ellis, Garth Ennis… y tantos otros.
Creado por Alan Moore en las páginas de la colección de La Cosa del Pantano, John Constantine pronto se convirtió en uno de los más carismáticos personajes de la DC Comics de los años ochenta. Este moderno hechicero inglés, cínico, mal hablado y fumador, pronto se convirtió en el protagonista de la primera serie del sello Vertigo para lectores adultos, donde Jamie Delano lo convirtió en el vehículo para mostrar la crisis política, económica y de valores que asolaba el Reino Unido. Esta colección recopila desde el comienzo la histórica cabecera de Hellblazer, un cómic que alumbró toda una nueva manera de hacer cómic.
John Constantine ha cambiado mucho desde sus orígenes, allá por 1985, en «The Saga of the Swamp Thing«. En concreto, su debut se produjo en junio de 1985, en el número 37 de la serie escrita por el maestro Alan Moore y dibujada por Stephen Bissette. Al principio era un mago al que apenas veíamos utilizar su magia y, con el tiempo, al pasar por las manos de otros guionistas, fue evolucionando hasta convertirse prácticamente en un género en sí mismo. Constantine se convirtió en un personaje de referencia, con raíces en el ‘noir‘, en los personajes interpretados por Humphrey Bogart y las novelas de Dashiell Hammett, que sirvió de inspiración a muchos otros. No puedo recordar la cantidad de veces que he visto una caracterización al más puro ‘estilo Constantine‘ en libros o cómics de otras editoriales. Tal fue el éxito del personaje que incluso tuvo una adaptación cinematográfica protagonizada por Keanu Reeves y una serie de televisión.
En enero de 1988, «Hellblazer» debutó en el sello Vertigo de DC Comics con un protagonista atípico: un antihéroe destinado a conquistar a los lectores. John Constantine era un mago cínico, fumador, poco fiable y alérgico a los gestos heroicos. Al frente del guion, el británico Jamie Delano inauguraba una serie que pronto ganaría la etiqueta de «cómic adulto» no solo por su violencia y el horror explícito de sus historias, sino también por su carga política inusualmente evidente para el género. Este es el material básico y primigenio que encontramos en este tomo, «Biblioteca Vertigo. John Constantine: Hellblazer #1«, con los primeros pasos del personaje en solitario en el sello.
Los cinco primeros números de «Hellblazer» recopilados en este tomo de Panini Cómics establecen el tono de toda la etapa. Nos presentan a Constantine como el eterno superviviente, aquel que siempre sale indemne de los tratos con lo sobrenatural, aunque parezca condenado a un destino fatal. Delano construye relatos donde lo sobrenatural se entrelaza con problemas reales de la sociedad de la época. El dibujante John Ridgway, con un trazo áspero y sombrío, convierte la Inglaterra urbana en un escenario donde lo demoníaco parece brotar de las alcantarillas sucias, los callejones sombríos y los despachos de ejecutivos de la City londinense, que resultan más tenebrosos que los barrios marginales de los suburbios.
En sus primeros diez números, Jamie Delano no solo fijó la personalidad de Constantine, sino que estableció un fuerte vínculo con la realidad social del Reino Unido de la época, marcada por un nombre propio: Margaret Thatcher. La Inglaterra que retrata está sumida en una profunda crisis, gobernada con mano de hierro por los conservadores, afectada por la privatización de empresas públicas, la desindustrialización y el debilitamiento de los sindicatos. Las huelgas habían dejado cicatrices profundas, y las tensiones raciales y sociales eran visibles en las calles. En «Hellblazer«, esto se traduce en imágenes poderosas: demonios trajeados que especulan con almas, barrios obreros convertidos en campos de batalla sobrenaturales y un protagonista que frunce el ceño cuando la televisión anuncia que Thatcher sigue liderando las encuestas.
No se puede entender al John Constantine de Delano sin conocer esta realidad del Reino Unido a finales de los ochenta: mientras la «Dama de Hierro» lograba su tercera mayoría absoluta en 1987 y sus promesas neoliberales solo servían a las clases privilegiadas para acumular más riqueza, la población humilde y las comunidades obreras se hundían en el desempleo y la marginación al ritmo del punk. Ese tono sombrío impregna la etapa inicial de Delano, con un yonqui poseído por Mnemoth que amenaza con cubrir Londres con un mar de moscas, un club elitista del distrito financiero del Infierno que compra y vende almas como si fueran activos, y veteranos de Vietnam malditos que llevan la violencia del sudeste asiático a casa. El racismo, la codicia financiera y el fanatismo religioso están presentes en los tres arcos incluidos en este tomo.
La etapa inicial de Delano con «Hellblazer» no es, quizá, la mejor de la serie, pero no debemos desdeñar el punto de partida que estableció y que permitió a otros autores desarrollarla y llevarla a su madurez. Jamie Delano, que era colega de Alan Moore, tuvo la oportunidad de moldear el pasado y el presente de John Constantine por primera vez, definiendo con bisturí su personalidad malhumorada y cínica. El protagonista, ese mago de oscuro pasado y reprobable comportamiento, se mueve con facilidad con los viejos, turbios y oscuros negocios sobrenaturales, pero no es un héroe ni se acerca: en busca de cumplir con su objetivo, a menudo empeora las cosas para quienes lo rodean, incluyendo a sus amigos y aliados, de manera que Constantine arrastra consigo una culpa persistente que se plasma en forma de fantasmas acusadores de sus amigos muertos que le siguen allí donde va. Todo un cabronazo. Además, esta primera etapa es hija de su tiempo, y no se puede negar que capturó la esencia de la Inglaterra triste y desencantada de los últimos años del Thatcherismo, donde el Diablo era real, tenía el pelo gris, se peinaba con laca y sonreía con crueldad.
Biblioteca Vertigo. John Constantine: Hellblazer #1
Autores: Jamie Delano y John Ridgway
Fecha de publicación: Julio de 2025
Edición original: Hellblazer 1-5
ISBN: 9791370130466
Formato: 17x26cm. Rústica con solapas. Color
Páginas: 168
Precio: 13,95 euros











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