Desde sus orígenes, allá por el año 1988, «Hellblazer» se definió no como un cómic de superhéroes al uso, sino como una obra profundamente arraigada en el terror contemporáneo, la sátira social y la crítica política. Gran parte del mérito debe atribuirse a su guionista, Jamie Delano, quien dio a John Constantine la personalidad que todos conocemos: todo un cabronazo, bravucón y provocador.

Al borde de la locura, John Constantine vaga por el Londres de los años ochenta entre visiones, rabia política y recuerdos punk. Pronto encontrará a una misteriosa mujer que lo conecta con un pasado ancestral y con un antiguo rey pagano. Te presentamos un nuevo recital de decadencia urbana, magia oscura, y crítica social.

John Constantine es el eterno superviviente, nuestro antihéroe preferido de DC Comics, un tipo que siempre sale indemne de los negocios con lo sobrenatural, pese a que parece que no vaya a sobrevivir y que su destino fatal esté sellado. Y eso es porque John siempre juega con un as en la manga, con cartas trucadas y con una baraja marcada. El personaje no ha cambiado demasiado desde sus orígenes, sobre todo si acordamos que el primer Constantine es el de Jamie Delano y no el personaje primigenio que creó Alan Moore para «La Cosa del Pantano«.

Jamie Delano, un autor británico que formó parte de la primera «oleada británica» que llegó al cómic estadounidense en los años ochenta, escribió treinta y siete de los primeros cuarenta números de la serie «Hellblazer«, y fue él quien dio forma a John Constantine, un personaje que hunde sus raíces en el noir, en los personajes interpretados por Humphrey Bogart y en las novelas de Dashiell Hammett: un perdedor nato, un cabrón desalmado en el que no confiarías jamás, que se mueve como pez en el agua entre la mugre de un Londres decadente y los negocios con el mundo sobrenatural, pero carismático y de personalidad arrolladora, que seduce como ninguno. En resumen, el más carismático (y polémico) de los investigadores sobrenaturales del Universo DC. Los guiones de Delano, además, no ignoran el trasfondo social de los años ochenta en el Reino Unido bajo el mandato conservador. Así, el desempleo, el desencanto, la violencia y el ambiente urbano de la lluviosa ciudad de Londres se combinan con lo oculto y lo místico con total naturalidad.

El tercer tomo de la «Biblioteca Vertigo. John Constantine: Hellblazer» recoge un tramo clave de esa etapa de Delano: los números 11 a 13, junto con el primer Annual. En ellos, el autor nos ofrece un primer vistazo al siempre oscuro y misterioso pasado de Constantine y, en particular, profundiza en los traumas provocados por lo ocurrido en Newcastle, al norte de Inglaterra, a orillas del río Tyne, una ciudad clave en la mitología personal del personaje. Mientras que los primeros números de la colección, recopilados en los dos primeros tomos de la «Biblioteca Vertigo. John Constantine: Hellblazer«, sirvieron para asentar el tono de la serie —esa mezcla entre terror, crítica social y ambientación urbana londinense—, aquí empieza a girar hacia una atmósfera más compleja, profundizando en el personaje, la culpa y la búsqueda de redención. Estamos al inicio de lo que será la construcción de toda una mitología.

Así, en los números 11 a 13 («Sex and Death«, «Newcastle: A Taste of Things to Come» y «The Devil You Know«) podremos ver cómo llega a su desenlace el enfrentamiento de John Constantine contra el demonio Nergal, que había empezado en 1978 en Newcastle, durante una noche oscura y lluviosa en la que se adentró, junto a sus amigos, en un club abandonado donde una niña asustada había abierto una puerta al horror. Un cierre que también resuelve algunos hilos que habían quedado sueltos, como la noche de pasión de La Cosa del Pantano con su amada mientras el espíritu de Constantine vaga por el mundo onírico, el funesto destino de la virginal Zed o la liberación de Ritchie de su encierro virtual. El tomo se cierra con una extraña pesadilla radioactiva de Constantine y una historia autoconclusiva de dos partes, de ambientación artúrica, titulada «The Bloody Saint«. En este último relato, Constantine abandona momentáneamente el Londres urbano para adentrarse en lo mítico y lo ancestral, y ya no deberá lidiar con demonios y sectas en callejones sucios de la capital británica, sino con leyendas milenarias.

El dibujo en este tomo pasa a manos de Richard Piers Rayner, con entintado de Mark Buckingham. El relevo de John Ridgway por Piers Rayner acompaña el cambio de tono que propone Jamie Delano para esta etapa, aportando una atmósfera distinta, más sombría, más cercana al horror, como se puede comprobar en el truculento episodio de Newcastle y en la aparición del aterrador norfulthing.

En resumen, el tercer tomo de la «Biblioteca Vertigo. John Constantine: Hellblazer» es un punto de inflexión en el universo de «Hellblazer«. Sobre todo con el capítulo de Newcastle, que se convierte en esencial para entender el carácter de John Constantine, sus remordimientos, sus demonios interiores y algunas de las decisiones que suele tomar, además del origen de algunos de los fantasmas que lo acompañan en su periplo. Aquí se empiezan a establecer los sólidos cimientos de lo que será John Constantine: un personaje complejo, atormentado, con un pasado muy pesado sobre la espalda, que arrastra heridas profundas, recuerdos sangrientos y decisiones trágicas. Y de «Hellblazer«: un cómic capaz de moverse entre lo cotidiano y lo sobrenatural, entre lo urbano y la mitología, entre la crítica social y el horror existencial.

Biblioteca Vertigo. John Constantine: Hellblazer #3
Autores: Richard Piers Rayner, Jamie Delano, John Ridgway y David Lloyd
Fecha de publicación: Septiembre de 2025
Edición original: Hellblazer 10-13 y Annual 1
ISBN: 9791370131753
Formato: 17x26cm. Rústica con solapas. Color
Páginas: 168
Precio: 13,95 euros