Con el Transporte navegando a la deriva (así se llama la nave interestelar en la que Authority vive), el singular grupo de super seres deberá encontrar su universo de origen, no sin antes atravesar unos cuantos universos alternativos bastante singulares. Se trata de una aventura a gran escala inspirada en La Odisea de Homero, en un total de doce números que son recopilados por ECC en un voluminoso tomo titulado Authority: El año perdido.

Authority: El año perdido
Edición original: The Authority: The Lost Year núms. 1 a 12 USA
Guión: Grant Morrison, Keith Giffen, J.M. DeMatteis
Dibujo: Darick Robertson, Gene Ha, Brandon Badeaux, Michael Lopez, Juvaun (J. J.) Kirby, Brian Steelfreeze
Tinta: Trevor Scott
Color: Jonny Rench, Gabe Eltaeb
Formato: Libro cartoné, 304 págs. color.
Precio: 29,50€

Authority es un equipo de superhéroes casi omnipotentes que se ven llevados al límite, moral e intelectualmente, cuando quedan atrapados en una realidad alternativa. ¿Qué precio pagarán para volver a casa? ¿Y qué ocurrirá cuando deban enfrentarse a versiones alternativas de sí mismos?

Authority (The Authority en el original inglés) nació en 1999 de la conjunción de dos grandes autores de cómic, Warren Ellis al guion y Brian Hitch dibujando, editada en el sello Wildstorm (DC comics). Narra las aventuras de un grupo de gente con superpoderes, casi parodias de la JLA de DC, propuestos a terminar con catástrofes a nivel mundial sin limitar la fuerza usada. Vamos, que no se cortan un pelo para salir victoriosos. Una gran serie repleta de acción y elementos fantásticos, que continuaría con una etapa aún más espectacular si cabe (desde el 12 USA), o al menos más gamberra, guionizada por Mark Millar e ilustrada por Frank Quitely. Casi nada. El éxito fue inmediato. Esos 24 números son de lo mejor que nos dejó el cómic USA con el cambio de siglo. En España, Planeta editó en grapa toda la serie. ECC sacó en un par de tomos recopilando esos números, así que son fáciles de conseguir.

Tras este primer volumen la serie contó con un nuevo volumen, el 2, en el año 2003, con Robbie Robinson y Dwayne Turner, escribiendo y dibujando respectivamente. Seguía la estela de la anterior serie, pero sin la frescura y mala leche anterior, y para mí fueron unos números olvidables (ahí me bajé del barco). Tras un mini de 12 números titulada Revolution con Ed Brubaker y Dustin Nguyen, una especie de reinicio con el super grupo afrontando los problemas de América como sus regentes, Grant Morrison acudiría a la franquicia para aportar sus ideas en un nuevo volumen, el tercero.

Morrison llamó al talentoso Gene Ha (que había destacado en la serie de Alan Moore Top 10) para contar una extraña historia de viajes entre dimensiones. Tras un desconcertante primer número en el que se muestra un universo sin Authority ni seres que se le parezcan, el grupo hace su aparición en el segundo número donde se asientan las bases de lo que ha de venir, algo muy del gusto de Morrison: criaturas sobrenaturales e invasiones alienígenas. Pero hete aquí que la serie quedó varada y entre el segundo y el tercer número trascurrieron dos años (2006 a 2010 para completar la saga entera). Gene Ha desapareció del título y Grant Morrison, muy ocupado escribiendo Batman y la serie semanal 52, vio imposible continuar su trabajo. La editorial, tras meditarlo todo ese tiempo, decidió continuar con un nuevo escritor, Keith Giffen, que ya había tocado el universo Wildstorm en la serie Midnighter.

Y es aquí donde la serie continúa por los derroteros de realidades alternativas y demás, pero sin la magia de Morrison. Giffen es un buen profesional, y escribe con solvencia y oficio, pero no es el autor escocés con sus locas propuestas. Lo que nos cuenta Giffen tras haber absorbido la línea argumental de Morrison, son una serie de historias de narración confusa y hasta cierto punto tediosas. Hay un número que recuerda poderosamente a su Liga de la justicia Europa, el número 9 USA, pero con un humor más limitado que el usado en la clásica serie. Muchos diálogos que provocan cansancio en la lectura. Son los tres últimos episodios del tomo los que se leen con más ánimo y dejar mejor gusto.

El baile de dibujantes es otro aspecto negativo a señalar, con Darick Robertson, que no parece el mismo de siempre, ayudado por Trevor Scott (números 3 y 4). Jonathan Waysack completa el quinto ejemplar, Brian Stelfreeze y Joel Gómez desembarcan en los dos siguientes. Y siguen cambiando de dibujantes en los siguientes números con hasta dos nuevos tándems que me ahorro nombrar. Brandon Badeaux es el que nos muestra un dibujo más elaborado e irreverente, lástima que la censura actué de oficio con varias viñetas (véase o no el porrete de El Doctor que los bocadillos de texto se encargan de ocultar). Jerry Ordway y kevin Nowlan, con el estilo más clásico y reconocible, aportan un poco de sensatez gráfica en el último, y para mí el mejor, episodio del tomo.

Sin duda es un placer reencontrarse con estos carismáticos personajes, Apollo. Midnighter, Jenny Quarx, El Doctor, Engineer y Jack Hawksmoor. Gracias a ellos, estas aventuras son más llevaderas. Con todo, sigo pensando que este volumen 3, por las circunstancias ya contadas, es un libro fallido, muy poco memorable. Morrison retomaría sus universos alternativos en la magnífica Multiverse de DC con más acierto. El año perdido es un quiero y no puedo, o eso pienso, que supongo que tendrá sus fans.

La edición de ECC mejora la anterior de Norma Editorial, al tener contenido extra, portadas alternativas, etc.  en sus 304 páginas. Authority: El año perdido es recomendable para completistas.