Veinte años después me reencuentro con Kim Stanley Robinson, el escritor de la trilogía de Marte que ahora nos propone viajar a Aurora, la ¿primera? misión colonizadora de la Humanidad… Sorprendentemente la trama de “Aurora” me ha atrapado y enfadado a partes iguales.

auroraAurora
Kim Stanley Robinson
Traducción: Miguel Antón
ISBN: 9788445003060
448 páginas
Rústica con solapas
21.95 €

Una nave preparada para contener a varias generaciones de tripulantes viaja fuera del sistema solar por primera vez en la historia de la humanidad. Su destino es un planeta en el sistema Tau Ceti, a doce años luz, llamado Aurora en honor de la diosa romana del amanecer. Pero ¿será realmente este viaje un nuevo comienzo para la humanidad o nuestro fin?

Hace unos años que no me acercaba a la obra de Kim Stanley Robinson, de hecho es posible que tan sólo haya leído su más celebrada obra: la trilogía de Marte (Marte Rojo, Marte Verde y Marte Azul) y soy bastante consciente de haber querido leer en su momento Tiempos de Arroz y Sal y 2312, títulos que, finalmente, no leí, motivo por el cual mi reencuentro con Stanley Robinson se ha retrasado un “poco” (calculo que los 20 años no me los quita nadie) hasta que Minotauro anunció la publicación de Aurora.

Aurora se nos presenta en la crontraportada con dos frases: “Nuestro viaje desde la Tierra comenzó hace varias generaciones. Ahora, nos acercamos a nuestro nuevo hogar. Aurora”. Contundente, ¿verdad? La sinopsis nos avanza un tema similar: Aurora trata sobre el establecimiento de los humanos en un nuevo planeta alejado del sistema solar, una misión con la que la Humanidad lleva soñando décadas (en el mundo real) y siglos (en la novela) se aproxima a su destino.

A priori cabe imaginarse que Kim Stanley Robinson va a ofrecernos un libro similar a su trilogía de Marte, lo que hizo que comenzase a salivar al imaginar cómo sería la llegada a Aurora y la colonización del planeta, los imprevistos y problemas que surgirían… y a partir de aquí voy a hablar un poco más a fondo sobre la trama de Aurora, algo que debéis considerar como SPOILERs, leed bajo vuestra responsabilidad. Vuelvo a avisarlo: SPOILERs.

Llevo tres días dándole vueltas a qué decir en la reseña y es que Aurora me ha sorprendido muchísimo y, en algunos puntos, lo ha hecho para mal, por eso he tenido que decidir si debía hacer una reseña ligera, sin entrar a fondo, o bien hablar de las cosas que no me han gustado. Al final he optado por la segunda opción, espero que me perdonéis.

Me encanta el trabajo de Kim Stanley Robinson en la trilogía ya mencionada, esperaba encontrarme con algo parecido aquí, esperaba que Aurora tratase sobre la colonización, la lucha por construir un nuevo hogar para la Humanidad en un sistema solar alejado del nuestro… y al principio es justo así, vemos cómo el escritor estadounidense va siguiendo las pautas habituales de la ci-fi: la difícil llegada, el primer aterrizaje, las primeras pruebas… pero en cierto momento la trama se desvía, la novela deja de ser una novela y comienza a convertirse en un alegato contra la exploración y colonización espacial (como si hubiese que preocuparse de ello, al menos durante las próximas décadas) y si para ello hay que recurrir a varios deux ex machina bien escrito, pues se hace. El escritor estadounidense comienza a volver estúpidos a sus personajes para hacer desarrollar la trama (un buen ejemplo sería ver cómo la colonización de Aurora se hace sin tomar precauciones básicas que cualquiera imaginaría tras, no sé, ¿ver la película de Contagio? Oh, sí, llevan trajes espaciales para no quedar contagiados… pero llegan a “casa”, se quitan el traje y ya están expuestos). Esto tiene su explicación porque, según nos cuenta, el viaje espacial se cobra su precio en los humanos y cada generación es menos capaz e inteligente que la siguiente (eso sí, cuando hace falta, argumentalmente, son unos absolutos genios), por eso toman esas decisiones cuestionables (imagino) y pasan por alto soluciones obvias (la solución de “partir la nave en dos” es… en fin… si sabían que se podía hacer es absurdo que a nadie se le ocurriera).

Al finalizar Aurora y darle vueltas me di cuenta de que, en cierto momento del libro, Kim Stanley Robinson decide que lo importante es explicar porqué la raza humana no puede, ni debe, abandonar el Sistema Solar. Sí, vale, el Sistema Solar ha sido colonizado, Marte, Saturno, la Luna… no ha habido problema. Pero si te alejas del sistema solar pierdes la “cobertura” con la Tierra y entonces… bueno, el ser humano NO puede vivir fuera del sistema solar y punto. ¿Por qué? No queda claro, al parecer hay que regresar a la Tierra cada diez año o mueres pronto (pues haces un vuelo en hibernación suspendida y listo, es curioso que ofrezca la solución a la vez que nos dice que es imposible).

aurora

Las razones para comenzar el viaje de regreso a la Tierra son bastante tramposas, un previsible problema biológico en Aurora ya justifica la decisión de ¡¡Regresar a la Tierra!! Aparte de que los que quieren regresar, minoría, son secuestrados por los que se quieren quedar en Aurora y continuar la misión. En fin, es algo a sí como si los Pinzón le llegan a decir a Colón en el Puerto de Palos que “ir por ir es tontería”… pues casi lo mismo.

El caso es que no me molesta tanto que quiera defender la no exploración de otros sistemas solares con vuelos tripulados (porque de enviar sondas antes de enviar una nave espacial repleta de humanos… mejor no hablamos, los de la Tierra también deben ser tontos) como el que obvie el destino de los humanos que deciden quedarse en Aurora (directamente hay que asumir que han muerto, esa no es la historia que Stanley quiere contarnos, aunque sí sea la que queríamos leer), que decida que el regreso debe estar plagado de problemas y eleve a Nave a protagonista para después… hacerle lo que le hace, que la expedición a Aurora no sólo se salde como un fracaso, sino que ni siquiera obtengan datos científicos… o que se saque de la manga la teoría de que colonizar el Sistema Solar está bien “porque sí, si cada 10 años vuelves a casa, claro”.

Y así es cómo me he dado cuenta de que estoy enfadado con Kim Stanley Robinson, de que Aurora se me ha metido bajo la piel, de que me molesta el destino de parte de la expedición y, en especial, de personajes como el de Nave o Jochi y de que eso me ha hecho ir ganando cierto nivel de resentimiento hacia el veterano escritor y su trabajo en Aurora. Si la historia no fuese interesante no sería tan buena.

KimStanleyRobinsonAún así me gustaría posicionarme en el punto opuesto al que Kim Stanley Robinson defiende en Autora, me gusta mucho su mensaje final de cuidar la Tierra, de mimarla, incluso me gusta pensar que Aurora podría estar ambientada en el mismo universo que la trilogía de Marte. Pero creo que el ser humano ha nacido para explorar las estrellas, puede que no estemos preparados aún, pero podemos ir aprendiendo. Puede que encontrar “otra Tierra” sea prácticamente imposible, puede que la vida en esa otra Tierra nos fuese hostil… ¿y qué? Si el ser humano de Aurora es capaz de vivir en Marte o Saturno… ¿por qué no se quedan en el sistema solar de Aurora y hacen el mismo sacrificio que sus antepasados? No tiene otro sentido que la cobardía.

Somos seres humanos aprendemos de nuestros errores, avanzamos y crecemos, en el mundo real. De haberse producido una misión similar a la de Aurora, podéis estar seguros de que se habría aprendido todo lo posible de la experiencia, para no cometer los mismos errores la siguiente vez… principalmente por no perder más dinero, ese es uno de los motivos por los que el ser ecológico no acabe de ser una “religión” en la Tierra: no da dinero, es cuestión de conciencia.

En Aurora los héroes… bueno, sólo hay dos héroes: Devi y la Nave, los demás, los cobardes que regresan, lo hacen abandonando a gran parte de su familia en Aurora, poniendo su destino en manos de Nave, a la que no acaban de agradecerle las cosas, la verdad. Freya es un personaje, supuesta protagonista, a la que cuesta, y mucho, cogerle cariño, tanto que una máquina me resulta mucho más humana.

Y aquí estamos, al final de una extensa reseña en la que me reafirmo: no estoy de acuerdo con la postura que defiende Aurora (y eso que el libro está muy muy bien escrito), de hecho me enfada la cruel trama que castiga inmisericordemente a los colonizadores por el interés de un determinado punto de vista, pero recomiendo su lectura, aunque sólo sea por el debate que se plantea. Debate interesante, se apoye en datos reales, o no. Pero es un punto de vista interesante.

Acabo con una reflexión, si según se establece en Aurora la Humanidad no se ha encontrado con otros seres inteligentes… ¿por qué éstos no han enviado señales o exploraciones similares? ¿Acaso el autor no sabe lo que es una “relación a distancia”? 😉