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Como no, se le agradece a Kenneth Brannagh que trate de actualizar el relato de Agatha Christie con un cine de estilo clásico, de puesta en escena lujosa y vistosa, aprovechando los medios actuales para hacernos viajar en el orient Express, contando con un reparto de relumbrón y respetando en gran parte el texto original; pero las comparaciones son odiosas y su película queda muy lejos de la que hizo Sidney Lumet en 1974, que a mi juicio es bastante mejor. Aunque no es desdeñable y se puede ver, pienso que no aprovecha del todo el reparto y que Branagh se guarda gran protagonismo sin lograr que su Hércules Poirot logre con el público la necesaria complicidad. Quien ha leído la novela y/o visto la película del 74 sabe que, aunque entretenga, el argumento y la situación están claramente desaprovechados.