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Es un hecho indiscutible que “Armageddon” de Michael Bay no es una película sinó que es un videoclip muy alargado, en el que los agujeros argumentales y científicos son del tamaño del asteroide que se precipita contra la Tierra a toda velocidad,… pero que levante la mano quién no haya visto la película y quién no se quedó pegado en el sillón hasta el final.

El director de “Armageddon” es Michael Bay, el rey de los blockbusters de los años noventa. Un tipo muy listo que ha pasado a la historia, quizás merecidamente, porqué sus películas son productos, no son cine. Y junto a él estaba el otro rey de las taquillas, el productor Jerry Bruckheimer, un genio en impulsar películas que revientan las taquillas pero son más vacías que el corazón de mi ex. La realidad es que los críticos siempre han sido muy duros con las películas de Bay y Bruckheimer, aunque estas han recaudado miles de millones de dólares en todo el mundo y todo lo que ambos han tocado se ha convertido en oro.

Protagonizada por Bruce Willis, Ben Affleck, Billy Bob Thornton, Liv Tyler, Peter Stormare, Keith David, Michael Clarke Duncan, Will Patton, Steve Buscemi, Owen Wilson y William Fichtner, “Armageddon” nos contó que un asteroide del tamaño del estado de Texas se dirige directamente hacia la Tierra. Su impacto provocará la destrucción de toda la vida en el planeta. A la NASA, tras haber analizado todas las opciones, sólo le queda una para salvar el mundo: enviar un equipo de experimentados perforadores de plataformas petrolíferas encabezados por Harry S. Stamper hasta el susodicho asteroide y que introduzcan en su interior una cabeza nuclear que lo parta en dos y lo desvíe de su trayectoria mortal.

Y sí, uno puede preguntarse por qué era más fácil entrenar perforadores de petróleo para convertirse en astronautas que entrenar astronautas para convertirse en perforadores de petróleo, pero ¿acaso importa? Nadie buscaba un guión que se llevara una nominación al Óscar. Lo que se trataba era contar la historia de un grupo de trabajadores sencillos y curtidos a salvar el mundo cuando los científicos más inteligentes del mundo tiran la toalla y se ven incapaces de resolver el asunto. Y si además “Armageddon” viene aderezada con un par de pegadizos temas de los Aerosmith (“I Don’t Want to Miss a Thing” y “What Kind of Love Are You On“), no había la menor duda que el éxito iba a ser descomunal: costó 140 millones de dólares y recaudó más de 550.

Otra película parecida, “Deep Impact” de Mimi Leder, que se estrenó dos meses y medio antes que “Armageddon“, fue más bien recibida por los astrónomos, pues era más acertada desde el punto de vista científico.

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