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En el año 2000 Telecinco estrenó “Gran Hermano“, un ‘reality show‘ que presentaron como un “experimento sociológico” y que marcó un antes y un después en la programación de las cadenas de televisión. Así, en las últimas décadas la televisión ha apostado fuerte por el género de los ‘reality shows‘, y éstos se han convertido en uno de los formatos de más éxito. La fórmula es sencilla: la realidad sustituye a la ficción, los actores y actrices son sustituidos por personajes reales y la trama de la historia es su vida privada y lo que les sucede en un contexto concreto ideado por los guionistas. Curiosamente hay películas que parecen ‘realities‘, como “Perseguido“, “Cube”, “El show de Truman”, “Los juegos del hambre“, “Saw“, “Showtime” o “Ratas a la carrera”, en las que el concepto de los programas de televisión se lleva hasta las últimas consecuencias.

En 1963 Stanley Kramer nos había presentado la divertidísima comedia coral “El mundo está loco, loco, loco“, en la que un montón de tipos, impulsados por la avaricia, se lanzaban a una carrera por encontrar el escondite de una fortuna procedente de un robo. Casi cuarenta años después llegó “Ratas a la carrera“, que no era un remake pero podría llegar a parecerlo. Dirigida por Jerry Zucker y protagonizada por un elenco de estrellas de la comedia como John Cleese, Rowan Atkinson, Whoopi Goldberg, Jon Lovitz, Seth Green, Cuba Gooding Jr., Kathy Bates, Breckin Meyer o Amy Smart, entre muchos, esta comedia nos contaba como Donald Sinclair, el propietario de un casino de Las Vegas, propone una peculiar carrera contrarreloj a un variopinto grupo de perdedores escogido al azar entre sus clientes. ¿El premio para el ganador? Dos millones de dólares les esperan en una taquilla de una estación de tren de Nuevo México. Para hacerse con ellos, solo hay que llegar el primero hasta el botón. Una competición sin reglas, donde vale todo para ganar. Sin saberlo, los participantes de la carrera forman parte, a su vez, de una apuesta por parte de unos millonarios.

Aunque tenía todos los ingredientes para ser una gran comedia, incluyendo al director responsable de algunas de las mejores películas “de risa” de la historia del cine (“Aterriza como puedas”, “Top Secret”, “Agárralo como puedas“,…) y un montón de actores y actrices curtidos en el género, tanto británicos como norteamericanos, “Ratas a la carrera” (“Rat Race“) fue una gran decepción. Utiliza algunas de las mejores ideas de “El mundo está loco, loco, loco” y también de “La carrera del siglo” de Blake Edwars, pero las desaprovecha. Es divertida a ratos, tiene algunos gags afortunados, pero es previsible, reproduce con torpeza los estereotipos del género, no mantiene el ritmo y sufre altibajos. No parece una comedia de Jerry Zucker. La taquilla, pese a ello, si que respondió: recaudó casi el doble de lo que costó.

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