El final se escribe solo, de Evelyn Clarke, nos presenta a Arthur Fletch, uno de los mejores novelistas del mundo, que será asesinado, lo que obligará a sus invitados a intentar resolver su asesinato.
El final se escribe solo
Evelyn Clarke
Traductor: José Monserrat Vicent
ISBN: 9791387595500
Número de páginas: 448
Precio: 19,50€
Arthur Fletch, uno de los mejores novelistas del mundo, es un genio solitario, famoso por sus protagonistas icónicos y por sus diabólicos giros de trama. Seis autores en apuros reciben una invitación para pasar un fin de semana en su isla privada en Escocia, pero al llegar descubren un secreto estremecedor: Arthur Fletch ha muerto… y ha dejado su última novela inacabada.
Desesperados por publicar la novela, la agente y el editor de Fletch han convocado a estos escritores con la esperanza de que alguno de ellos logre imaginar un final digno de este último libro. Para que la oferta resulte aún más tentadora, les prometen un premio irresistible: además de la cuantiosa suma que recibirán por escribir en secreto el capítulo final, ayudarán al elegido a relanzar su carrera, garantizándole un futuro como autor de éxito. ¿El problema? Solo tienen setenta y dos horas para terminar la obra maestra de Fletch.
Empezar suele ser lo más complicado, pero llegar al final podría ser letal.
¿Otra novela de suspense que recrea lo ocurrido, hace ya 200 años, en la mansión de la Villa Diodati? Es lo primero que me vino a la cabeza tras leer la sinopsis del libro. Otro intento literario que busca recrear la reunión en la citada mansión donde varios escritores, recluidos por el mal tiempo, compitieron para ver quién creaba la historia más terrorífica. De esa histórica cita, surgieron Frankenstein o el moderno Prometeo y El vampiro a manos de Mary Shelley y John Polidori, respectivamente.
El final se escribe solo no es el primer libro de suspense que se basa en una situación parecida, en mis manos han caído Fantasmasde Chuck Palahniuk y 30 días con el rey del terrorde Enric Pujadas. La reseña de Stephen King alabando el trabajo de Evelyn Clark fue lo que me decidió a sumergirme en las páginas de una novela basada en tan manida trama.
La idea no difiere mucho de anteriores y similares trabajos; un grupo de escritores y escritoras encerrados en una mansión para escribir, en este caso, el final de la obra inacabada, por trágico receso, de Arthur Fletch. Cada seleccionado competirá, con un margen de 72 horas, para lograr una importante remuneración económica y un contrato con la poderosa editorial del escritor fallecido. Una serie de crímenes transforman la novela en una suerte de suspense a lo Agatha Christie, donde cualquiera de los personajes encerrados en la mansión de Fletch se puede convertir en víctima o verdugo. Una partida de Cluedo, como la propia autora apunta en las páginas de su manuscrito.
Lo original del trabajo de E. Clarke en El final se escribe solo es la fuerza de los personajes, las diferencias entre ellos es un punto que juega a favor de la trama, al igual que los demonios personales a los que se enfrentan en su trabajo como escritores o escritoras. Cada personaje tiene un apartado, con varios capítulos, en la novela y transcurren los acontecimientos desde la visión de cada protagonista, según el capítulo. La fuerza de algunos personajes, como Sienna y el sentimiento de sororidad que atrapa a los y las lectoras, es el otro punto fuerte en el que pivota la novela.
El lector o la lectora no serán ajenos a la feroz crítica contra el mundo editorial que clama desde las líneas de El final se escribe solo. Editoriales y editores son retratados como hienas que devoran a sus pupilos o pupilas en favor del beneficio económico.
El final se escribe solo es una novela entretenida, original en las formas que no en el fondo y divertida. Engancha desde la primera página.













Quisiera conseguir el 2 y el 3 de el mercenario