«La Pandilla (1964-1976)» es la confirmación de que hay clásicos que, aunque nacieran en otro tiempo, siguen teniendo chispa si se leen con los ojos adecuados. Preparaos para disfrutar de aventuras entrañables recomendadas para todas las edades (incluida la de Piedra).

La Pandilla 1964-1976Los Caimanes quieren firmar la paz y entrar en la Pandilla. ¡Y Phil está de acuerdo! Claro que no todo es tan sencillo como parece y todos sabemos que, si los Caimanes andan cerca, antes o después llegarán los problemas. Como cuando se apoderan de una misteriosa caja que no se debe abrir bajo ningún concepto…

Por supuesto, ahí no acaban las aventuras, porque por fin llega el momento de disfrutar del fabuloso premio obtenido en el concurso de aparatos voladores y la Pandilla partirá hacia una remota isla, con sorpresa incluida. Pero nuestros amigos no necesitan ir a lugares exóticos para verse envueltos en las más rocambolescas situaciones, como la que se desencadena cuando, simplemente, Archibald entra en una tienda para comprar el regalo de cumpleaños perfecto para su estimado James, un asunto que traerá cola hasta que, al final, la Pandilla contraataque.

Dolmen Editorial continúa la recuperación de la serie «La Pandilla«, firmada por Jean Roba, más conocido por su exitosísima «Bill y Bolita«, pero que aquí demostraba que lo suyo no era solo el gag doméstico sino también la aventura coral de toda una pandilla de mozalbetes. Este segundo volumen recoge las historias publicadas entre 1964 y 1976 y funciona como cierre de una etapa creativa breve, sí, pero tremendamente representativa del cómic franco-belga de los sesenta.

Si en el primer tomo —centrado en los años 1962 a 1964— asistíamos a la presentación de la cuadrilla, su cuartel general en el autobús y la rivalidad con los Caimanes, aquí la cosa gana algo más de ambición narrativa. Aquellas primeras historias tenían el encanto de lo fundacional: el grupo de chavales de distintos orígenes sociales y culturales, la amistad como bandera y las trifulcas de barrio como motor de la acción. Era una etapa fresca, aún muy marcada por el espíritu del semanario Le Journal de Spirou, donde la serie se publicó originalmente, con relatos dinámicos que dejaban claro el potencial de los personajes.

Este segundo integral arranca con dos historias cortas, «La Pandilla acepta miembros» y «La Pandilla en el estanque«, pequeñas piezas que hoy se leen casi como experimentos de ritmo. En la primera, los eternos rivales intentan infiltrarse en el grupo con segundas intenciones; en la segunda, un misterioso cofre arrojado al agua desata una carrera entre bandos con moraleja incluida. Son relatos breves, muy de su tiempo, pero con una puesta en escena impecable. Roba demuestra una capacidad asombrosa para dotar de movimiento a cada viñeta, para coreografiar persecuciones y peleas con claridad cristalina.

El plato fuerte llega con «La Pandilla en las Galopingos«, una aventura más larga y desatada, escrita por Vicq. En el final de «La Pandilla alza el vuelo«, vista en el anterior tomo, los chavales habían ganado un viaje a las islas Galopingos. Hubo que esperar hasta 1966 para que Roba se pusiera manos a la obra con esta continuación. Aquí la serie se permite salir del entorno urbano y lanzarse a un escenario exótico que incluye científicos chiflados, plantas misteriosas y hasta un dragón legendario.

Hay algo deliciosamente ingenuo en esta escapada tropical a esta isla tan exótica, pero también un deseo claro de ampliar horizontes, de demostrar que la serie podía aspirar a algo más que a las gamberradas de barrio. Visualmente es una delicia: el autor no duda en usar viñetas más grandes para sorprender al lector, ya sea con la aparición de un lagarto enorme o el ataque de los nativos, que usan un curioso y divertido lenguaje, mezclando «TI» con el resto de palabras. la aventura ocupa 60 páginas que se hacen cortas.

Después llegan “La Pandilla investiga” y “La Pandilla contraataca”, díptico con guion de Maurice Tillieux, uno de los grandes nombres del cómic europeo y creador de «Gil Jourdan«. Y se nota. La trama adquiere un aire casi policíaco cuando un anticuario sin escrúpulos secuestra a uno de los chicos para obligarle a revelar la ubicación de un tesoro escondido bajo el famoso autobús. A partir de ahí, persecuciones, traiciones y la reaparición de villanos habituales elevan la tensión sin perder el humor. Tillieux maneja los diálogos con una soltura brillante, dotando a cada personaje de voz propia y ritmo interno.

Claro que, leídas hoy, estas historias también reflejan las limitaciones de su época. La representación de algunos personajes responde a estereotipos culturales que en los años sesenta pasaban sin demasiado filtro y que ahora chirrían un poco. La única chica del grupo queda relegada en ocasiones a tareas secundarias, y ciertos rasgos caricaturescos resultan discutibles. Pero sería injusto juzgar la serie exclusivamente desde parámetros contemporáneos sin reconocer su contexto. «La Pandilla» fue hija de una industria y de una moral editorial muy concreta, donde la censura y el público infantil marcaban los límites.

Lo que sigue funcionando, y muy bien, es el dibujo. Jean Roba —con la ayuda puntual de colaboradores como Jidéhem, habitual también en la órbita de André Franquin— despliega un dominio absoluto del tempo visual. Las escenas nocturnas, los vehículos, los decorados urbanos y los escenarios naturales están resueltos con una elegancia que ya quisieran muchas series actuales. Hay dinamismo, expresividad y una claridad narrativa ejemplar. Cada página fluye con naturalidad, sin necesidad de artificios.

Hay que decir que la edición de «La Pandilla (1964-1976)«, dentro de la línea Fuera Borda de Dolmen Editorial, es excelente. Supongo que será clavada a la edición francesa, con algunos añadidos, como el texto del experto Carlos de Gregorio que nos ofrece mucha información acerca de las aventuras de este tomo. Hay más material extra, como bocetos, portadas de Spirou y otras páginas relacionadas con La Pandilla, que hacen de este volumen (y del primero) una compra obligatoria para los amantes de la BD de humor.

En definitiva, «La Pandilla (1964-1976)« no es solo una recuperación nostálgica, sino un testimonio valioso de una forma de entender la aventura juvenil en la historieta europea. Puede que no alcance la perfección ni la profundidad psicológica de otras obras contemporáneas, pero conserva un encanto indiscutible y una energía contagiosa. Dolmen Editorial acierta al rescatarla en un formato integral que permite redescubrirla con perspectiva. Es un viaje a una época donde la amistad, los juramentos en la guarida y las rivalidades de barrio bastaban para construir mundos enteros. Y eso, leído hoy, tiene algo casi revolucionario.

La Pandilla (1964-1976)
Autor: Jean Roba
Fecha de publicación: Noviembre de 2025
ISBN: 978-84-10390-93-5
Formato: 21x28cm. Tapa dura. Color.
Páginas: 176
Precio: 32,95 euros