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Hace ahora poco más de veinte años descubrimos, por fin, los motivos que llevaron a Anakin Skywalker a convertirse en Darth Vader: cómo el joven Jedi cayó al Lado Oscuro de la Fuerza y se transformó en el más implacable enemigo de quienes habían sido sus aliados. En la tercera entrega de las precuelas de la trilogía original asistimos a la culminación del plan urdido por un siniestro Lord Sith que, tras años manipulando los hilos desde las sombras, toma el control de la República para convertirla en el Imperio Galáctico.
«Star Wars III: La venganza de los Sith» tiene lugar durante las Guerras Clon, cuando los nobles Caballeros Jedi se han implicado en el conflicto, han vendido su alma al diablo y dirigen el inmenso ejército de clones contra los separatistas que amenazan la paz de la galaxia. Pero cuando se desvele el complot de un Lord Sith infiltrado en el corazón del gobierno para gobernar la galaxia, la República se derrumbará y de sus cenizas surgirá el malvado e implacable Imperio Galáctico. El atormentado Anakin Skywalker, caído en desgracia, se convertirá en Darth Vader, el Lord Oscuro del Sith, en el nuevo aprendiz del Emperador Palpatine, su puño de hierro y su fiel lacayo.
Escrita y dirigida por George Lucas, y protagonizada por Ewan McGregor, Natalie Portman, Hayden Christensen, Ian McDiarmid, Frank Oz, Jimmy Smits, Peter Mayhew, Ahmed Best, Oliver Ford Davies, Temuera Morrison, Anthony Daniels, Silas Carson, Kenny Baker, Samuel L. Jackson y Christopher Lee, entre otros, «Star Wars III: La Venganza de los Sith» («Star Wars: Episode III. Revenge of the Sith«) fue un digno broche final a una trilogía de precuelas galácticas que empezó bastante bien («Star Wars I: La amenaza fantasma«), fracasó estrepitosamente en su segunda entrega («Star Wars II: El ataque de los clones«), pero que aquí nos ofreció un final oscuro y triste que, con el paso del tiempo, uno considera más que notable. «Star Wars III: La Venganza de los Sith» es la mejor de las tres, aunque sigue teniendo los mismos problemas que sus inmediatas predecesoras (alguna decisión argumental cuestionable, la dirección de actores, la falta de carisma de Hayden Christensen, las escenas de amor no funcionan,…). Sin embargo, tiene momentos épicos, como la espectacular batalla espacial inicial sobre Coruscant o alguna frase que han quedado grabada en la memoria colectiva («Y así es como muere la libertad, con un aplauso atronador«).
Con una recaudación mundial que superó los 800 millones de dólares y un lugar consolidado en el imaginario popular, «Star Wars III: La Venganza de los Sith» es una película oscura y triste, sombría y trágica, siniestra y melancólica, que clausuró una etapa clave en el universo de «Star Wars» y nos demostró que aún había muchas historias por contar.
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Interestellar y La llegada son otros rollos, no tienen el ritmo de Project Salvation, son muy lentas y la primera…