«Dead Mount Death Play» sigue su enrevesado descenso al inframundo del crimen y lo sobrenatural con los tomos 4 y 5, dos entregas que hacen estallar el tablero narrativo en decenas de direcciones sin perder, milagrosamente, el control.

Dead Mount Death Play #4De repente aparece en el cielo un símbolo muy parecido al emblema del Imperio caído del que proviene Polka, causando una gran confusión. El nigromante, que se había reencarnado para conseguir la paz, desvela sus sentimientos hacia su antigua vida en pleno Shinjuku.

«Dead Mount Death Play» continúa su andadura en castellano, recién publicado el tomo quinto. En su idioma original ya va por el decimoquinto, así que tenemos trama para rato. La historia de Ryohgo Narita y Shinta Fujimoto, publicada por Distrito Manga, no sólo profundiza en su peculiar protagonista, el Dios Cadáver reencarnado como adivino en el popular barrio Shinjuku, sino que multiplica a los personajes, eleva el riesgo y convierte cada capítulo en una batalla por entender —y disfrutar— el caos. Si en los tres primeros tomos el lector ya intuía la complejidad de este manga, aquí ya es innegable: estás dentro de la madriguera del conejo, y no hay marcha atrás.

El cuarto volumen se centra en el criminal conocido como Solitario, un excéntrico bromista con alma de Joker infantil, que se obsesiona con un símbolo que ha aparecido en la ciudad y que guarda relación con el mundo original del Dios Cadáver. Aunque rechaza una oferta multimillonaria del mercado negro, prefiere iniciar su propia investigación surcando los cielos de Tokio en dirigibles y sembrando el desconcierto. Un disparo acaba con uno de sus clones señuelo, revelando que hay una filtración policial. Solitario, desconfiado como siempre, visita a Polka (el Dios Cadáver) disfrazado para leerle la fortuna y averiguar más del misterioso símbolo, pero sólo obtiene un dato: está mal dibujado. Y eso, para Polka, es una afrenta casi personal.

Las cosas se complican cuando Solitario vuelve al edificio en persona e intenta entrar desde el tejado. Allí se encuentra con Xiaoyu Lei, otro de los mortales letales de esta serie, y Lemmings, asesino silencioso e imparable, interviene por razones desconocidas. También está merodeando la escena el misterioso «Insecto Soplafuegos«, quien deja un mensaje en llamas donde duerme Polka. El clímax llega cuando varias facciones coinciden en el edificio, y el Dios Cadáver utiliza su necromancia para detener a una joven que había venido a leer su fortuna. El tomo cierra con una muchedumbre de manos invisibles creadas con el poder de la nigromancia, la policía entrando en el juego y con nuevas preguntas a las que encontrar respuesta. La historia, ya de por sí enrevesada, empieza a tomar forma con conexiones que van más allá de este mundo.

Dead Mount Death Play #5El intento de Polka de pasar desapercibido se va al garete cuando su explosiva batalla contra el Solitario y Lemmings se vuelve viral y atrae la atención de un periodista de lo más cotilla. Los problemas del grupo aumentan cuando dos nuevos recién llegados, que tienen conexión y bastante mal rollo con Xiaoyu y Takumi, comienzan a armar jaleo. Las sombras del pasado convergen en Shibuya ¡y el Dios Cadáver se encuentra en el centro de todo ello!

Y mientras el lector se recupera de ese torbellino narrativo, el tomo 5 pisa aún más el acelerador. Tras la pelea del tejado, un vlogger capta la escena y el debate se enciende en los medios: ¿truco de Solitario o fenómeno paranormal? Entra en escena Eightport Kocho, periodista del tabloide Weekly Dry, cuya determinación por destapar el misterio lleva la trama por derroteros periodísticos y conspiranoicos. A pesar de las restricciones de su editor, que quiere encajonarla en el apartado de ocultismo, ella se huele que Shinjuku es un avispero en el que todo está conectado: las mafias, la policía, los asesinatos y ese extraño adivino que parece saber más de lo que dice.

En paralelo, el clan Agakura, liderado por el imponente Momoya, contrata a Higuro, un exlíder de banda con pasado turbio, para plantar un cadáver en el sótano del edificio donde vive Polka. Este asesinato busca comprometer al protagonista y atraer a la policía, pero Polka, con ayuda del fantasma Hosorogi, logra esconder el cuerpo utilizando sus poderes de nigromancia. Hosorogi revela además un dato inquietante: este caso recuerda mucho a su propia muerte hace cinco años, lo que sugiere un patrón que une lo paranormal con lo policial. Si el lector de la reseña se está haciendo un lío con tanto nombre y subtrama, espera, que aún hay más.

Los investigadores Arase e Iwanome se incorporan al caso, lo que genera tensión en Higuro, que ya tuvo encontronazos con Arase en el pasado. Mientras tanto, Takumi, el hacker aliado de Polka, huye del lugar al notar la presencia policial, pero acaba siendo emboscado por Momoya y Higuro en su propia casa. Para protegerlo, Polka envía a Misaki, su aliada zombi, lo que culmina en un enfrentamiento que cierra el volumen con una tensión tremenda. Mucha gente se preguntará… ¿Caben tantos personajes en estas páginas? Y les respondo… ¡SÍ!

En cuanto a los personajes, Narita introduce y desarrolla con soltura a figuras como Eightport, cuya tenacidad como periodista promete dar más dolores de cabeza a todos los implicados, o Momoya, que impone con solo aparecer. También destacan los miembros de RECO-3, una unidad policial con aire de supergrupo, y se refuerzan dinámicas previas como la atracción de Sayo por los tiburones (sí, eso sigue siendo importante, aunque no sepas aún por qué).

En definitiva, estos dos tomos son puro Narita: una telaraña de tramas, personajes y secretos que se entrelazan con precisión milimétrica. A veces abruman por la densidad de información y personajes, pero también fascinan por la promesa de que todo —absolutamente todo— terminará teniendo sentido. El lector paciente será recompensado, y mientras tanto, el espectáculo de cadáveres ocultos, adivinos resucitados, periodistas indiscretos y mafias disparando desde azoteas, no tiene desperdicio. Además, cada tomo contiene un extra y un relato ligero en prosa para meter más historia, por si fuera poco lo leído en viñetas.

Lo que parecía una historia sobre un nigromante reencarnado en Tokio se ha convertido en una epopeya coral de crimen, fantasía urbana y misterio que sigue creciendo. Si no estás al día con «Dead Mount Death Play«, estos tomos confirman que este manga no piensa frenar. Y menos mal. ¡A mí me parece muy entretenido!

Dead Mount Death Play #4
Autores: Ryohgo Narita y Shinta Fujimoto
Traducción: Daruma Serveis Lingüístics
Fecha de publicación: Febrero de 2025
ISBN: 9788419686930
Formato: 13,1×18,1cm. Tapa blanda con sobrecubierta
Páginas: 256
Precio: 9,95 euros

Dead Mount Death Play #5
Autores: Ryohgo Narita y Shinta Fujimoto
Traducción: Daruma Serveis Lingüístics
Fecha de publicación: Mayo de 2025
ISBN: 9788419819703
Formato: 13,1×18,1cm. Tapa blanda con sobrecubierta
Páginas: 256
Precio: 9,95 euros