Bang! Ediciones lanza «Sherlock Holmes: La aventura del hombre que se arrastraba«, dentro de su línea Clasicomix de clásicos revisitados, una refrescante adaptación realizada por Artur Laperla, con su su estilo único de dibujo.

¿Todavía necesitamos presentar a Sherlock Holmes? Sin duda el detective más famoso del mundo, está dotado de una lógica implacable, un dominio de la ciencia de la deducción y una observación casi sobrenatural. Cincuenta y seis historias nacerán de la pluma de su creador escocés, Conan Doyle, marcando para siempre el género policial.
En La aventura del hombre que se arrastraba, Sherlock Holmes y el Dr. Watson investigan el extraño comportamiento de un reconocido profesor que, a pesar de su avanzada edad, realiza ciertas hazañas acrobáticas. ¿Podrían ser la causa los recientes viajes del profesor a Bohemia?
Un Sherlock Holmes poco conocido y divertidísimo, ¡especialmente en manos de Artur Laperla!
Vale, pongámonos serios… o no tanto. El bueno de Sherlock Holmes ha resuelto casos de todo tipo: asesinatos, desapariciones, sabotajes, escándalos familiares, incluso perros infernales con mala leche. Pero lo que se encuentra en este cómic no lo vio venir ni él ni nadie: un profesor universitario que empieza a comportarse como si fuera… un mono. Sí, como lo lees. Trepa muros, se arrastra por el suelo y gruñe. Y esto no es una parodia, es un relato auténtico de Arthur Conan Doyle, uno de esos menos conocidos pero con un puntito inquietante que lo hace inolvidable.
La historia original se titula «The Adventure of the Creeping Man» y se publicó en 1923. Aquí llega adaptada por Artur Laperla, autor de la archiconocida Superpatata, pero esta vez sin capas ni tubérculos parlantes, sino con una versión muy respetuosa —y divertida cuando toca— de un caso peculiar del archivo de Holmes. El volumen se enmarca dentro de la colección Clasicomix de Bang! Ediciones, dedicada a acercar los grandes clásicos a lectores de todas las edades.
Vamos al lío: el profesor Presbury, un tipo ya mayor pero con ganas de casarse con una joven mucho más joven (cosas de la época), empieza a actuar raro. Viaja al extranjero, vuelve con un extraño paquetito que guarda con celo, y de repente lo pillan gateando por los pasillos, trepando por las fachadas y rugiéndole al perro de la familia. Sospechoso, ¿verdad? Holmes y Watson se ponen manos a la obra para descubrir qué demonios le pasa. El misterio se va desgranando poco a poco, con su dosis de deducción, su pizquita de ciencia extravagante y un final con tintes casi de ciencia ficción proto-horror.
La adaptación de Artur Laperla es inteligente y comedida. Se nota que ha querido mantener el espíritu del texto original, pero a la vez lo hace visual y ágil, ideal para nuevos lectores que no tengan el cuerpo para enfrentarse al inglés eduardiano. El guion funciona bien y los diálogos tienen ese punto seco y británico que tanto gusta, sin caer en la caricatura.
En cuanto al dibujo, nos ha encantado. Tiene ese estilo limpio y expresivo marca de la casa Laperla, muy dinámico y amable sin caer en lo infantil. Me recuerda poderosamente al Sherlock Holmes de Hayao Miyazaki, el de los dibujos animados. Holmes aparece con su porte serio y afilado, mientras Watson cumple su habitual función de acompañante atónito y narrador de los hechos, con todo su bigotón.
Pero donde más brilla el dibujo es en los momentos inquietantes: el profesor arrastrándose como si fuera una criatura de otro mundo, la tensión que se palpa en los ojos del perro que lo presiente todo antes que nadie, y esas viñetas en las que la normalidad empieza a descomponerse. Además del dibujo hay que destacar el brillante color, con una paleta cromática que resalta magníficamente la puesta en escena.
La edición también está muy bien cuidada: es en tapa blanda, formato 24,5 por 19 cm y a todo color. Ochenta páginas que se leen de un tirón, en una historia que te arrastra desde su primera página. El precio de 20 euros, y aunque pueda parecer un poco alto para una historia breve, la calidad del acabado físico y la propuesta en sí lo justifican.
Uno de los grandes aciertos de este cómic es que permite redescubrir un relato menos transitado del canon holmesiano, sin que importe si ya lo conocías o si esta es tu primera toma de contacto. Es accesible, divertido, con su dosis justa de intriga y un regusto final que mezcla ciencia, ética y… bueno, simios. Un cómic que no se toma demasiado en serio a sí mismo, pero que tampoco banaliza el misterio.
En definitiva, una adaptación muy recomendable para amantes de Holmes, fans de los misterios atípicos y para aquellos que quieren ver qué pasa cuando se mezcla una historia detectivesca clásica con un pequeño toque de darwinismo retorcido. Artur Laperla demuestra que puede moverse con soltura fuera del terreno de la parodia pura y que incluso en el terreno del clásico, su estilo tiene mucho que aportar.
Y de propina, el primer número de «Super Patata contra la Nanomalicia«. Un cómic de 20 páginas con el derroche de humor y el dibujo colorido de Artur Laperla sobre una historia de ciencia ficción y héroes con aspecto papatil. En esta aventura de cuatro entregas, Malicia la Maligna imagina una venganza de lo más rebuscada: ¡Destruir a Super Patata desde dentro! con la ayuda de una Nanomalicia. ¡No te la pierdas!
Sherlock Holmes: La aventura del hombre que se arrastraba
Autor: Artur Laperla
ISBN: 9788413715414
Formato:Tapa blanda. Color
Páginas: 80
Precio: 20,00 euros











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