Llega, de la mano de Distrito Manga, «Dead Mount Death Play #6«, un tomo en el que pasan muchas cosas y no paran de desfilar personajes. ¿Que no te queda claro de qué va esto? Tranqui, te lo intento explicar.
La batalla que se desarrolla en un rincón de Shinjuku distorsiona el mundo lentamente. Misaki despliega sus nuevos poderes para salvar a Takumi, sin saber que estos atraerán peores calamidades.
Mientras, en las oficinas de la Policía Metropolitana de Tokio, Iwanome recibe la llamada de alguien cuya voz no reconoce, pero que no puede olvidar. Los incidentes del pasado y las emociones empiezan a conectar la historia.
«Dead Mount Death Play» no es un manga que se pueda leer con el piloto automático. Desde su primer tomo, Ryohgo Narita y Shinta Fujimoto nos han acostumbrado a una narrativa que rebosa personajes, giros, y misterios que se superponen como capas de un pastel caótico pero sabroso. El sexto volumen, publicado por Distrito Manga, sigue exactamente esa línea: una historia donde todos parecen estar jugando al ajedrez… pero nadie tiene del todo claro cuál es el tablero.
Para quienes se incorporan tarde al juego, la serie arranca con un mago nigromante —el legendario Dios Cadáver— que, al borde de la muerte en su mundo de fantasía, reencarna en el cuerpo de un adolescente japonés llamado Polka Shinoyama. Desde entonces, el pobre Polka (o mejor dicho, el Dios Cadáver con su cara) intenta sobrevivir en un Tokio lleno de mafias, asesinos, hackers, y detectives que harían sudar a un guionista de Durarara!!. Entre ellos están Misaki, la asesina convertida en su aliada no-muerta; Takumi, el hacker que ve el mundo como un videojuego; y Xiaoyu, un guardaespaldas con más heridas físicas y emocionales que piezas de repuesto.
En los volúmenes anteriores, vimos cómo el caos se iba intensificando. Polka trataba de mantener su identidad oculta mientras la línea entre magia y tecnología se desdibujaba peligrosamente. Misaki moría (y resucitaba), el misterioso “Insecto Soplafuegos” prendía fuego —literal y metafóricamente— a todo el escenario, y los grupos criminales se mezclaban con entidades de otros mundos.
Desde los volúmenes 4 y 5, la historia se ha vuelto aún más frenética: el incidente del tejado entre Polka, Solitario y Lemmings se vuelve viral, la policía —liderada por Iwanome y Arase— empieza a seguir la pista de los cadáveres desaparecidos gracias a la nigromancia de Polka, y los clanes criminales mueven sus fichas, especialmente con la entrada de Higuro y Momoya, que plantan pruebas para implicar a Polka. Mientras Fntasma Solitario, un bromista impredecible, desafía a la policía y juega con información sensible, el nombre del misterioso Insecto Soplafuegos comienza a resonar como una sombra que lo conecta todo, preparando el terreno para el caos absoluto que estalla en el volumen 6.
El volumen arranca con Takumi capturado por Higuro y Momoya, dos antagonistas que no se andan con rodeos. Higuro se divierte torturándolo, pero Xiaoyu irrumpe para rescatarlo, iniciando una pelea que se vuelve aún más caótica con la llegada de Misaki, ahora en su nueva y flamante forma de vampiro. Sí, vampiro. Gracias a la necromancia de Polka, nuestra asesina favorita ahora regenera heridas, paraliza enemigos con su saliva (sí, suena más sexy de lo que debería), y se lanza con todo contra Momoya.
Mientras tanto, Fantasma Solitario —ese bromista impredecible que parece haberse colado de otro manga— sigue moviéndose entre los hilos de la trama, desafiando a altos mandos policiales como el superintendente Jirotarou Takasu. Fingiendo saber más de lo que realmente sabe, consigue sonsacar información sobre Tendero y el verdadero cerebro tras el «Insecto Soplafuegos». Narita maneja a este personaje con maestría: un farsante que sobrevive gracias a su desparpajo y a que todos asumen que está al tanto de algo.
Pero no todo es conspiración: también se nos introduce a Majiri, la hermana de Momoya, y con ella se amplía la historia de Xiaoyu y su conexión con el clan Agakura. Cada nuevo personaje abre una puerta a un pasado oscuro o a un futuro aún más enredado, y aunque a veces cuesta seguirle la pista a tanto nombre y motivación, la narrativa fluye con el ritmo propio de Narita: rápido, confuso y adictivo.
El tomo seis es, en resumen, un festival de información y acción. Hay tortura, resurrección, espionaje y política sobrenatural, todo en un cóctel que no debería funcionar pero lo hace. Ryohgo Narita y Shinta Fujimoto consiguen que cada escena tenga algo de vitalidad o locura, y aunque a veces uno sienta que necesita un organigrama para seguir el argumento, la lectura es tan entretenida que ni importa. Si no te pierdes en el argumento y sigues el hilo, mereces un premio. Para colmo, hay un episodio especial y un capítulo de la novela de Ryohgo Naita. Si tenías pocas cosas en la cabeza, ¡toma taza doble!
«Dead Mount Death Play« sigue siendo una de las series más imprevisibles del catálogo de Distrito Manga, una obra donde cada página huele a pólvora, sangre y humor negro. Este sexto tomo deja claro que Polka no está tan solo como pensaba —y que su pasado mágico está a punto de alcanzarlo en el peor (o mejor) de los momentos. Si algo está claro, es que el caos acaba de empezar, y los fans ya necesitamos el volumen siete con urgencia.
Dead Mount Death Play #6
Autores: Ryohgo Narita y Shinta Fujimoto
Traducción: Daruma Serveis Lingüístics
Fecha de publicación: 02-10-2025
ISBN: 9788419819772
Formato: 13,1×18,1cm. Tapa blanda con sobrecubierta
Páginas: 256
Precio: 9,95 euros











Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal